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José González Espinosa, gerente general del San Juan Marrriott & Stellaris Casino, junto a Rosana Olazagasti, directora de Recursos Humanos de la hospedería ubicada en la avenida Ashford en Condado. (Especial para El Nuevo Día / Jorge Ramírez Portela)

“Se botaron”, afirmó Isabel Normandía, quien lleva diez años como empleada de “housekeeping” en el San Juan Marriott Resort and Stellaris Casino, sobre la gerencia de la hospedería ubicada en la zona de Condado.

“El huracán fue bien fuerte para mí. Perdí mi hogar y mi hija también perdió su casa. Estábamos todos en la calle, ella con su esposo y sus dos hijos, yo con mi otro hijo y la esposa”, recordó de lo que le dejó aquel 20 de septiembre del 2017. Comunicó lo sucedido a la gerencia del hotel, y le permitieron a ella y a todos sus familiares pernoctar durante dos semanas en la hospedería, donde recibieron desayuno, almuerzo y cena.

Nunca dejamos de trabajar, aunque no hubiera qué hacer en el área de ‘housekeeping’, nos enviaban donde el empleado hiciera falta, para que tuviéramos nuestro salario. Nos ayudaron con dinero de un ‘Relief Fund’ a bastantes empleados que tuvimos pérdidas”, relató. “No sabemos ni cómo más agradecer”.

“Una compañía con una cultura fuerte de cuidar al empleado, en momentos de crisis es donde se refleja mejor. Es cuando ves que los valores y la cultura de servicio está en tu ADN”, aseguró José González Espinosa, gerente general de la hospedería, que por primera vez participa de la encuesta de Mejores Patronos y se estrena como parte de la lista.

En esos momentos en que 300 huéspedes pasaron el huracán María dentro del hotel ubicado a pasos del mar, los 150 empleados –a quienes se les considera “asociados”– que los atendieron tuvieron sus tres comidas diarias, hielo y la opción de tener a sus familias con ellos en la hospedería.

Después del ciclón, la empresa rifó 300 generadores eléctricos entre los asociados y entregó hasta $1,000 a cada uno para lidiar con gastos relacionados al desastre natural. No hubo despidos, según el gerente general, debido a que el hotel se mantuvo lleno los meses siguientes al huracán ante la llegada de personal de primera respuesta a la emergencia.

Aparte de estos esfuerzos post María, la hospedería de 508 empleados se destaca por sus oportunidades de crecimiento y desarrollo, de acuerdo con su directora de Recursos Humanos, Rosana Olazagasti. Cuenta con adiestramientos presenciales y una biblioteca “online” con recursos de distintos temas, así como con un reembolso de hasta $500 por curso para asociados interesados en estudiar bachilleratos, maestrías o clases de educación continua, sujeto a ciertos requisitos.

“Se promueve el crecimiento dentro de la organización, tanto lateral como hacia arriba”, indicó Olazagasti. “Los asociados pueden moverse a otras propiedades de la marca Marriott dentro y fuera de Puerto Rico, manteniendo sus beneficios y sus años de servicio”. Agregó que la empresa tiene un modelo de desarrollo de líderes con talleres para fomentar el liderazgo, pensamiento estratégico y cultura de servicio.

En cuanto a los beneficios marginales, Rita Marrero, quien lleva 14 años en la empresa y trabaja en el área de la piscina, destacó que si un asociado no se ausenta en todo el año, la compañía le paga el 100% del plan médico. El exceso de días acumulados por licencia de enfermedad también se le paga.

Mientras, Normandía resaltó las alternativas de flexibilidad de horario en términos de que, si el asociado necesita ir a una cita médica o a una gestión personal y lo consulta con su supervisor, este le puede autorizar reportarse a trabajar a otra hora o cambiar de día libre.

Para Carlos Ramos, quien se desempeña como Resort Ambassador y está por cumplir 10 años en la hospedería, uno de los aspectos que distingue al San Juan Marriott es que a la hora de hacer cambios en la organización, se toma en cuenta cómo se verán impactados los clientes y los empleados. “En el ‘Associates Council’, que es una reunión mensual, nos informan sobre cambios en la estructura del negocio y nos piden ‘feedback’ a los empleados de qué cosas podemos mejorar y no se hacen cosas sin contar con los empleados”, explicó. “Y toman nuestras ideas en cuenta”.

Para el gerente general, llegar a estar entre los Mejores Patronos de Puerto Rico “es un reconocimiento de los asociados, ellos se lo merecen. Para mí es un sello de calidad que los asociados se merecen ya desde hace mucho tiempo, pues se lo ganaron a pulso”.


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