El condominio Laguna Terrace, en Condado, es uno de los pocos que no permite el arrendamiento a corto plazo como una decisión del Consejo de Titulares. (semisquare-x3)
El condominio Laguna Terrace, en Condado, es uno de los pocos que no permite el arrendamiento a corto plazo como una decisión del Consejo de Titulares. (GFR Media)

El auge en los alquileres a corto plazo, mediante plataformas como Airbnb y Homeaway, está generando desde pleitos en los tribunales y reglas estrictas hasta alivios sustanciales a las finanzas de complejos golpeados por la crisis económica.

“Esto se ha convertido en un condo-hotel”, sostuvo José Falcón, presidente de la junta del condominio Marbella Este en Isla Verde. Lejos de ser una queja, Falcón indicó que el edificio tiene en su escritura matriz la autorización expresa a los alquileres de corto plazo y ello ha hecho que sea “uno de los condominios más solicitados” y aumente su valor.

Reconoció que el alto volumen de visitantes ha requerido inversiones adicionales en seguridad, cámaras y mantenimiento, porque “el desgaste es mucho más”, pero no han llevado a asamblea aumentar la cuota a quienes alquilan a corto plazo.

En contraste, Coral Beach, también en Isla Verde, sí cobra cuota adicional “basada en que hay más uso de las instalaciones”, informó la presidenta Olga Maldonado. Para mejorar la supervisión de esta “tendencia que va en aumento”, la junta está levantando récords más detallados para determinar qué otros controles serían necesarios.

Por su parte, Randy Otero, presidente de la junta de titulares del condominio Playa del Yunque en Río Grande, reconoció que tolerar los alquileres a corto plazo -a pesar de que el reglamento interno establece un mínimo de seis meses para arrendar- ha inyectado recursos sustanciales a las arcas de este complejo de 344 unidades, que cuenta con menos de 10 residentes permanentes.

Hace cuatro o cinco años, había 37% de deudores (de cuota de mantenimiento). Ahora mismo está en 4% porque lo estamos permitiendo”, señaló tras comentar que tienen amplias áreas verdes, piscinas y canchas que requieren mantenimiento continuo.

Al extremo del espectro está Laguna Terrace, con 74 apartamentos en Condado.

No lo permitimos. Fue una decisión del Consejo de Titulares, se determinó en asamblea, porque no queremos el entra y sale de gente que no conocemos”, afirmó Lizzie Rosso, presidenta de la junta. No obstante, indicó que tiene otra propiedad en el condominio Da Vinci, y allí sí se permite porque se ve como una medida para sostener las finanzas.

Mientras, Caribbean Towers en Miramar, con cerca de 200 unidades, tiene un pleito en el tribunal contra un titular que insiste en hacer alquiler a corto plazo, aunque “la escritura matriz de los años 1960 dice que los pisos son para uso residencial y esa práctica es comercial”, manifestó María Palmer, presidenta de la junta de este complejo. Palmer agregó que con solo esa unidad han tenido varios incidentes que han alterado la paz colectiva y levantado inquietudes de seguridad.

“Si bien estamos en Miramar, que es muy atractivo para este tipo de operación, el consenso general en los titulares es que no lo quieren, porque su paz y tranquilidad se les va a ver afectada”, expresó.

De aprobarse la nueva ley de condominios, contenida en el Proyecto de la Cámara 1874 que está en proceso de vistas públicas, esta gama de manejos tendría que uniformarse, porque la medida establece que ninguna escritura matriz o reglamento podrá prohibir el arrendamiento a corto plazo.

No obstante, el proyecto confiere al Consejo de Titulares poder para regular la práctica e “imponer una cuota mensual especial, la cual no podrá ser mayor a la cuota de mantenimiento, a los titulares que arrienden su apartamento a corto plazo”, según se lee en la pieza legislativa.


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