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Lugo compartió que el nombre del lugar se dio como un juego de palabras buscando algo en común entre las nuevas socias. (Suministrada)

Las empresarias Ángela Lugo y Leylamarie Nieves se conocieron poco antes de que el huracán María azotara la isla el pasado 20 de septiembre, pero no fue hasta que sus negocios se vieron directamente afectados por el embate del fenómeno atmosférico que estas jóvenes del área este de la isla unieron sus esfuerzos para reinventarse con la nueva propuesta de helados artesanales Peccas.

Según Lugo, la idea surgió ante la falta de lugares para comer postres en el área este, específicamente ante el cierre de tantos negocios – como fue su experiencia – por los daños sufridos tras el ciclón.

La nueva propuesta- que se ubica en la Calle principal #3 del barrio Palmer en Río Grande-  se especializa en mantecados, helados y crepas confeccionadas completamente en casa con un “twist” juguetón al añadir vodka o whiskey a algunas de sus mezclas.

“Yo tenía un foodtruck de mantecados y açai en Luquillo y un día vi a esta chica (Nieves) que se acercó con una bicicleta hermosa, así como ‘vintage’, vendiendo crepas. Yo muy atrevida fui a preguntarle por ella y nos quedamos hablando de negocios. Cuando llegó María yo no podía sacar mi carretón porque cogió agua y nos surgió la idea de combinar nuestros comercios”, dijo Lugo.

Fueron tantos los negocios que quedaron completamente devastados cerca del Yunque, que las jóvenes de 29 y 38 años decidieron renovar completamente uno de los establecimientos que ubican en la entrada al Bosque Pluvial.

“(El local) estaba completamente destruido, Nosotras lo empañetamos, taladramos, buscamos en YouTube cómo arreglar el techo. Lo pintamos… en fin, lo reconstruimos solitas. Para lo único que nos ayudaron fue a montarle unas ventanas. El proceso lo hicimos con generador, pues a Río Grande no llegó la luz hasta enero de este año”, comentó.

La estética del lugar contó con la ayuda del diseñador de interiores Ángel Castillo.

(Suministrada)

De otro lado, Lugo compartió que el nombre del lugar se dio como un juego de palabras buscando algo en común entre las nuevas socias.

Ambas somos pecosas y hay algo pecaminoso de comerte lo dulce, sabroso y alcoholizado, así que decidimos por Peccas”.

Peccas, que abrió sus puertas hace un mes, opera de martes a jueves de 11:00 a.m. a 6:00 p.m. y viernes y sábados hasta las 7:00 p.m.

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