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José A. García Pérez, presidente y principal oficial ejecutivo de Solaora. (semisquare-x3)
José A. García Pérez, presidente y principal oficial ejecutivo de Solaora. (David Villafañe)

La imposición de aranceles de 30% a las celdas y placas solares fabricados fuera de Estados Unidos, aprobada recientemente por el presidente Donald Trump, podría tener el efecto de frenar el impulso que ha tenido la industria de energía renovable en la isla en los últimos años.

“Los aranceles van a impactar el mercado directamente porque las placas son el elemento principal del sistema (fotovoltaico)”, sentenció José A. García Pérez, presidente y principal oficial ejecutivo (CEO, en inglés) de la empresa de energía renovable Solaora, con sede en Santurce.

La medida federal, que fue aprobada el pasado lunes y busca incentivar la producción estadounidense y reducir las importaciones, impone aranceles de 30% que se reducirán gradualmente hasta desaparecer en un periodo de cuatro años.

Medios estadounidenses han destacado que la iniciativa amenaza con obstaculizar una industria de $28,000 millones que se suple en un 80% de piezas fabricadas en el extranjero, sobre todo en China.

Según García Pérez, una de las principales preocupaciones de la industria es si las manufactureras estadounidenses tendrán la capacidad de satisfacer la demanda. De hecho, una de las principales fabricantes, Suniva, se acogió a la bancarrota en abril pasado.

“Si no cumplen con la demanda, te vas a ver obligado a comprar en el exterior”, apuntó el CEO.

Indicó que tanto en Puerto Rico como en el resto del mundo, el mercado de placas solares es dominado por las manufactureras chinas. Sin embargo, también hay disponibles en la isla paneles fotovoltaicos procedentes de Estados Unidos, Alemania, Canadá, Vietnam y Tailandia. Apuntó que lo más importante no es el país de procedencia, sino las certificaciones y garantías con las que cuenten los productos.

Por un lado, dijo que esos aranceles de 30% son muy altos como para que las empresas que venden e instalan placas solares puedan absorberlos, por lo que terminaría pagándolos el consumidor. “De por sí, el sistema tiene ya una inversión inicial alta porque los equipos son costosos, así que añadirle un costo adicional afecta directamente el costo del proyecto”.

Por el otro, sostuvo que el aumento tardará en reflejarse en el mercado porque muchas empresas, al enterarse de la medida bajo consideración de Trump, se abastecieron de inventario antes de que fuese aprobada.

Otro aspecto de la medida es que reduce los aranceles de forma escalonada. “Eso provoca que las personas, al saber eso, piensan: ‘si espero, me sale más económico el proyecto’. Así que lo que puede provocar esto es que se detenga el mercado”, agregó el ejecutivo de Solaora. Esto podría suceder sobre todo en los proyectos comerciales o industriales, que por su mayor tamaño se verían más impactados por los aranceles.

La acción tomada en la capital federal llega en un momento en que la industria de energía renovable en Puerto Rico ha visto impulsada la demanda de sistemas fotovoltaicos de parte de clientes que buscan ahorros en sus facturas de electricidad.

“En los últimos años, las personas buscaban las placas solares para bajar la factura mensual. Entonces, se instalaban placas e inversores en conjunto con el sistema de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) porque era más costoefectivo, ya que no tenías que comprar baterías (para almacenar la energía solar)”, explicó el CEO.

“Lo que sucede con estos casos es que si el servicio de la Autoridad no está por alguna razón, el sistema se autoprotege y se desconecta”. Por lo tanto, después de que el embate del huracán María dejó a toda la isla a oscuras, “tenías placas en tu techo pero no estabas produciendo energía”.

Al restablecerse tan lentamente el servicio de la AEE, esto provocó que aumentara la demanda de sistemas fotovoltaicos con baterías para almacenar la energía y no depender de la corporación pública.

La demanda ha cambiado a tal punto que antes del ciclón, un 95% de los sistemas solicitados por los clientes eran solo de placas e inversores y un 5% con baterías, que son más costosos. “Ahora los papeles se invirtieron por completo”, puntualizó.

“Estamos trabajando tres veces más de lo que se esperaba para este año”.


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