Jorge Agosto, Jorge Martel y Frances Rodriguez; Luis Ángel Colón, de Aeronet; Alexandra Verdiales,de AT&T en Puerto Rico e Islas Vírgenes; Enrique Ortiz de Montellano, de Claro Puerto Rico; y Mario Barrera, de Claro PR. (horizontal-x3)
Jorge Agosto, Jorge Martel y Frances Rodriguez; Luis Ángel Colón, de Aeronet; Alexandra Verdiales,de AT&T en Puerto Rico e Islas Vírgenes; Enrique Ortiz de Montellano, de Claro Puerto Rico; y Mario Barrera, de Claro PR. (Xavier J. Araújo Berríos)

En lo que respecta a las nuevas redes de quinta generación o 5G —que prometen velocidades 10 a 100 veces más altas que las posibles en la actual red 4G— AT&T, Claro y T-Mobile aseguran que Puerto Rico es un mercado prioritario para poner en operación esta tecnología, aunque no se aventuraron a ofrecer fechas específicas.

Los ejecutivos de estas proveedoras hablaron con Negocios sobre sus pasos para adelantar el multimillonario proyecto de actualización tecnológica y cómo sortean los retos regulatorios.

También lo hicieron jugadores locales en el mercado de internet de banda ancha, como Aeronet y Neptuno Network, quienes hacen sus respectivas movidas para asegurar su sitial como competidores en un mercado en el que 5G diluirá aún más la frontera entre el servicio de internet fijo y el móvil.

“Creemos que este año va a ser posible tener los primeros despliegues comerciales de 5G”, sostuvo Enrique Ortiz de Montellano, presidente y principal oficial de Claro, empresa que el año pasado informó haber invertido $250 millones en su red.

A su vez, la matriz de Claro, América Móvil, adelantó en febrero que durante este año invertirá $8,500 millones con el objetivo de ganar la carrera hacia 5G en los mercados latinoamericanos donde opera, que incluyen a Puerto Rico y República Dominicana en la región del Caribe.

Entretanto, Ortiz de Montellano recordó que ya en 2018 hicieron pruebas en vivo “y alcanzamos entre 10 y 11 gigabits por segundo (Gbps) con un equipo, una antena y con la frecuencia real de la banda milimétrica”, precisó en referencia al espectro que poseen en la frecuencia de 28 gigahercios (GHz, en inglés).

Recalcó que la limitación para llegar a usuarios no va a ser “ni la tecnología ni el espectro”, sino la disponibilidad de equipos terminales, como teléfonos.

“El primer servicio que va a ver más cambio entiendo es el internet en las casas”, auguró Ortiz de Montellano. Explicó que esto se debe a que los preparativos para lanzar una red móvil 5G requiere de un mayor despliegue de fibra óptica, junto con las instalaciones de macroantenas y otros dispositivos más pequeños conocidos como “small cells”. Por lo tanto, indicó que la infraestructura fija continuará aumentando en capacidad y beneficiando a los clientes de ese servicio.

Por su parte, Alexandra Verdiales, vicepresidenta de Asuntos Externos y Legislativos de AT&T en Puerto Rico e Islas Vírgenes, destacó que esta empresa ya cuenta con una red 5G funcional en áreas de 21 ciudades en Estados Unidos. Esto lo ha hecho primariamente con la banda milimétrica de 39 GHz.

Mientras, en Puerto Rico AT&T ofrece “velocidades hasta dos veces más rápidas” que 4G en algunos sectores de San Juan, Caguas, Aguadilla, Adjuntas, Culebra y Mayagüez.

Aunque la empresa reconoce que se trata de una mejora intermedia a su servicio, AT&T la llama “5G Evolution”, lo cual ha generado reclamos públicos de publicidad engañosa por parte de competidores. En particular, en febrero pasado Sprint demandó a AT&T en el foro federal en Nueva York por supuestamente engañar a los consumidores al actualizar el logo de 4G LTE con “5G E” en sus teléfonos, que de todas formas no tienen capacidad para procesar las velocidades que se esperan en la red de próxima generación.

Fuera de esta controversia publicitaria, Verdiales recalcó que la proveedora está enfrascada en la actualización de todos sus “cell sites” locales y aunque no se especifica inversión por cada mercado, AT&T ha anunciado que tiene un presupuesto de $23,000 millones para invertirlo en su red, de la cual la isla es parte.

Por el lado de T-Mobile, el gerente general y vicepresidente ejecutivo, Jorge Martel, expresó que “no hemos dado fecha (para tener 5G), pero queremos que sea cuando cubramos geográficamente a Puerto Rico”.

“Para nosotros es un asunto mucho más importante que una campaña de publicidad”, aseveró.

Sin embargo, la realidad es que la rapidez de despliegue de T-Mobile dependerá de la propuesta fusión con Sprint, que todavía no cuenta con los avales regulatorios necesarios. Esto responde a que la luz verde final y firme a esta transacción, estimada en $26,500 millones, implicaría que la empresa fusionada cuente no solo con los activos propios en la frecuencia baja de 600 MHz, sino también con los de Sprint y su espectro de 2.4 GHz.

“Con la fusión pendiente con Sprint, se unirán los activos de ambas compañías para traer 5G de una manera más robusta y más amplia, que si lo hicieran las compañías separadas”, reconoció Martel, cuya empresa también cuenta con espectro de banda alta en los 28 y 39 GHz.

Aunque su modelo de negocio no está en el internet móvil, en la proveedora local Aeronet “también nos hemos ido preparando en los últimos meses. Aumentamos la capacidad de nuestro ‘backbone’ a 100 Gbps”, expuso su gerente de Operaciones de Campo, Luis Ángel Colón. Aeronet sirve a más de 7,000 clientes comerciales en todo Puerto Rico, las Islas Vírgenes y está expandiendo su huella en el sur del estado de Florida.

Colón destacó que las inversiones en infraestructura no son negociables en la industria de telecomunicaciones, sin importar el nicho que ocupen, porque el reto continuo es ofrecer mayor estabilidad, velocidad y seguridad a precios competitivos.

“Cuando el usuario tiene mayores velocidades, se abren más posibilidades. Y mientras más damos, más requieren”, afirmó Colón, quien celebró que la nueva era 5G posibilite que más usuarios regulares y pequeños negocios accedan a velocidades y servicios que antes solo estaban disponibles para empresas grandes con nutridos presupuestos, como lo sería una farmacéutica.

Por su parte, Pedro Andrés, presidente de la proveedora de internet inalámbrico de alta velocidad Neptuno Networks, afirmó que su empresa ya ofrece servicio de internet en el hogar que cumple con velocidades 5G. Además, destacó que posee una amplia tajada de la banda de 28 GHhz, una de las frecuencias de banda milimétrica en las que se despliega 5G.

Según anuncia la empresa en su página web, sectores de Guaynabo —que seguirán expandiendo a otras localizaciones— cuentan con velocidades desde 50 Mbps hasta 200 Mbps, con tecnología completamente inalámbrica. “Tan pronto la nueva generación de radios esté disponible, vamos a hacer canales más grandes y llevar gigas, velocidades similares a las que se obtienen con fibra, pero ‘wireless’”, adelantó Andrés.

A preguntas de si pondría en venta parte del espectro que posee, Andrés, quien también preside la Alianza Puertorriqueña de Telecomunicaciones, indicó que han tenido “mucho acercamiento” antes y después de haber vendido una parte a Claro, pero que “mi interés primario es desarrollar nuestra propia red, como la compañía local puertorriqueña que somos”.

“Podemos ser pioneros"

Tras escuchar los esfuerzos de todas las proveedoras y por conocer de primera mano el ambiente competitivo que los distingue, Ortiz de Montellano tuvo un pronóstico bastante optimista para la isla: “Sin duda, podemos ser pioneros en ser el país completo que tenga cobertura 5G”.

El ejecutivo de Claro se basó en que “ponerle 5G a todo Estados Unidos va a tomar muchísimo tiempo, pero ponerle 5G a todo Puerto Rico, con los proveedores que tenemos aquí, lo podemos hacer mucho más rápido”.

Buscan ley más ágil

En la medida que las compañías cuentan con los recursos económicos para adquirir equipos, competir por más espectro si se hace disponible y costear las instalaciones que hagan falta, hay un componente fuera de su control que podría retrasar sus planes y, en el peor de los casos, provocar que presupuesto destinado a Puerto Rico se redirija a otros mercados, alertaron los ejecutivos. Ese factor es el marco regulatorio, pues las reglas vigentes no toman en cuenta la nueva realidad de que las proveedoras usan antenas y puntos de acceso cada vez más compactos y livianos, no solo las grandes torres de concreto y metal en el tope de una montaña.

Los puntos de acceso más pequeños, conocidos como “small cells”, “se instalan en postes, en luminarias, en semáforos y fachadas de edificios”, indicó Verdiales. Y, para teneruna red 5G, cada proveedora tendrá que multiplicar los activos que interconecta, precisó el director de Ingeniería de Claro, Mario Barrera. Como ejemplo, dijo que si hoy Claro tiene presencia en 900 torres, para la red 5G contará con quizás 3,000 a 4,000 equipos interconectados, muchos de los cuales serán “small cells”.

“Tenemos ‘small cells’ ya instalados y el proceso no ha sido tan rápido por temas de acceso y permisos. Va más lento de lo que pensábamos”, dio como ejemplo concreto Frances Rodríguez, gerente de relaciones públicas de T-Mobile.

“Los permisos para levantar o hacer cambios a una torre hoy toman de seis meses a un año”, comentó Ortiz de Montellano. Si tuvieran que aplicarse las reglas actuales solo para instalar cada caja en un poste, “pues 5G llegaría en seis o siete años”, estimó.

Para resolver este anacronismo, avanza en la Legislatura el proyecto de la Cámara 1976, del representante Víctor Parés. Esta medida busca simplificar y agilizar el proceso para autorizar la instalación de “small cells”.

El miércoles pasado, las proveedoras entrevistadas, además de representantes de PR Wireless (que manejan en el mercado local las marcas Sprint, Boost Mobile y Open Mobile) y de Worldnet, endosaron el proyecto durante una vista pública que presidió Parés.

Como parte de su comparecencia, las compañías presentaron enmiendas que buscan “no dejar nada en el aire, que no haya ningún tipo de laguna”, indicó Parés a Negocios.

“Muchas de las enmiendas son compatibles entre sí, buscan aclarar términos, hacer clarificaciones. El tema del trámite de permisos es casi un consenso, de que se necesita un permiso expedito porque esta tecnología es pequeña”, abundó Parés, quien incorpora los cambios en un borrador final que espera poner a votación en el pleno de la Cámara de Representantes antes de que termine abril.

La prisa responde, explicó Verdiales, a que “en la medida que los altos costos de hacer negocio y la burocracia impidan que las compañías puedan llevar a cabo sus planes de inversión, esos presupuestos se moverán a jurisdicciones donde sí se promueva la inversión privada. Y no queremos que eso ocurra en Puerto Rico”.

En otros temas de regulación pendientes, Rodríguez levantó bandera sobre la necesidad de que se aclare por ley el derecho de paso a las servidumbres, que obstaculizó la restauración de comunicaciones y servicios básicos después del huracán y aún es un problema.

El representante de Areonet también recordó que tanto los “small cells” como otros activos necesitan acceso a electricidad para funcionar.

“Necesitamos estandarizar el proceso de llevar un circuito eléctrico y que se me cobre por consumo. Quizás la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) no cuente con el personal ni con el proceso para manejar el ‘boom’ de solicitudes”, comentó.

Más antenas revivirán el debate salubrista

Sin duda, para alcanzar la meta de un internet más veloz y potente, la densificación de las redes móviles será obligatoria. Y esto se sumará a la actual omnipresencia de antenas, “routers” y otros emisores de radiofrecuencia, lo que ha levantado debates públicos sobre si podría tener efectos nocivos en la salud de la población.

Sin embargo, los entrevistados afirmaron que los equipos que se utilizan cumplen y exceden con los límites de emisiones de radiofrecuencia establecidos por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés).

“Vigilamos la potencia para que no pase del estándar”, afirmó Jorge Agosto, jefe de Ingeniería de T-Mobile.

Por su parte, Verdiales informó que “AT&T tiene un riguroso programa de seguridad de radiofrecuencia” y que todos los equipos, incluidos los “small cells”, cumplen con los límites de exposición de la FCC.

Mientras, Martel ofreció otra perspectiva: “Creo que 5G va a ayudar muchísimo a la salud, porque desde el hospital van a poder monitorear a distancia. Va a dar acceso a recursos médicos y expertos que hoy no se pueden obtener a menos que uno esté sentado cuatro horas en un consultorio”.

Competencia global

Los ejecutivos pusieron en perspectiva que la carrera por 5G es un asunto que trasciende la competencia interna de la industria. Esto se debe a que los mercados donde primero tengan acceso a la red de nueva generación serán los mejor posicionados para atraer inversiones de otras empresas que requerirán conexiones ultraveloces y de comunicación en tiempo real para desarrollar sus tecnologías y soluciones. Eso ocurriría en campos como la automatización industrial, el internet de las cosas, la realidad aumentada y los vehículos autónomos, añadieron.

Actualmente, afirmó Martel, el puntero en cuanto a 5G se lo disputan Corea del Sur, China, y Estados Unidos. De hecho, China y Estados Unidos se encuentran enfrascados en una guerra tecnológica para ver quién alcanza primero la meta de llevar al país la conexión más rápida en esta categoría. Hasta la fecha, China tiene la delantera con parte de la infraestructura necesaria desarrollada en algunas de sus ciudades más importantes.

Entretanto, aunque se ha creado mucha expectativa de que 5G masificará la interconexión entre objetos para usos que cada vez requieran menos intervención humana, una cosa es lo que pronostican firmas de estudio de mercado y otra es la que se hace realidad una vez esté la tecnología disponible.

Por ejemplo, para la llegada de 4G, mucho ya se hablaba del internet de las cosas, pero las grandes explosiones se dieron en otros ámbitos como el entretenimiento, con servicios de “streaming” que siguen transformando los patrones de consumo de contenido de vídeo; la logística, con servicios de entrega y de transporte colaborativo; y las comunicaciones humanas, con protocolos de videollamadas, que hoy hacen cotidiano lo que hace unos cinco años solo podía hacerse con internet fijo y muchapaciencia.

“Creo que hay mucho emprendedor listo para usar las nuevas velocidades para inventar. El ingenio va a estar por todo lo alto y ahí veremos la oportunidad de desarrollo económico para Puerto Rico”, pronosticó Ortiz de Montellano.

En esa línea, Martel concluyó: “Estamos en una encrucijada de posicionar a Puerto Rico como uno de los principales mercados de tecnología. Que de aquí salga el próximo Uber o el próximo Airbnb. Nosotros creamos la infraestructura. Es difícil predecir qué va a salir de ahí”.


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