En Puerto Rico hay un total de 903 franquicias de taxi y 11,467 taxistas con licencia de operador. (semisquare-x3)
En Puerto Rico hay un total de 903 franquicias de taxi y 11,467 taxistas con licencia de operador. (Shutterstock)

La entrada de la compañía de red de transporte Uber a Puerto Rico hace dos años provocó una serie de cambios, tanto en el mercado como en la regulación de las empresas de transporte de pasajeros, lo que incluye a los taxistas.

Son cambios que redundaron en un alza en franquicias nuevas de taxi expedidas por el Negociado de Transporte y otros Servicios Públicos, agencia que antes era conocida como la Comisión de Servicio Público (CSP).

Uber, con su modelo de permitir a individuos utilizar sus vehículos personales para transportar a desconocidos que solicitan y pagan los viajes a través de una aplicación, logró sumar a 4,000 socios conductores y 175,000 usuarios a su plataforma en la isla, según Julie Robinson, portavoz de la empresa para Centroamérica y el Caribe.

Estamos volviendo a los números que teníamos previo al golpe de los huracanes Irma y María”, resaltó Robinson, quien recordó que el colapso de los servicios de electricidad y conexión a internet, así como la emigración de boricuas, menguaron la utilización del servicio después de los ciclones.

La aplicación logró servir a un mercado que no necesariamente utilizaba servicios de taxis. “El usuario en Puerto Rico usa mucho Uber para movilizarse de noche, para no tomar y manejar al mismo tiempo. Luego, empezó a usar el servicio también para ir al trabajo, a la universidad, al mercado o a realizar otras gestiones del día a día”, sostuvo Robinson.

La llegada de la compañía, que es parte de la economía colaborativa y tiene su sede en California, no estuvo exenta de controversias. Después de protestas de parte de taxistas y de varios pleitos en los tribunales provocados, en parte, por la falta de un marco regulatorio para compañías como Uber, surgieron nuevas regulaciones.

La aprobación de la Ley 75 en agosto de 2017 pasó a la CSP la responsabilidad de regular a los taxis turísticos –que hasta entonces estaban bajo la jurisdicción de la Compañía de Turismo de Puerto Rico– y a las empresas de redes de transporte, que en un principio eran reguladas por el Departamento de Transportación y Obras Públicas.

En abril pasado se aprobó el Código de Reglamentos de la CSP, que según Luis García Fraga, presidente del Negociado de Transporte y Otros Servicios Públicos, equipara las normas que aplican a taxistas y a socios conductores de Uber.

Al determinar que toda la isla se considera un destino turístico, se abrió la puerta a que empresas como Uber pudiesen operar en todo el país. También se fusionó a todos los taxis regionales y a los “shopping cars” con los taxis turísticos, que operaban mayormente en el área metropolitana.

Al eliminar las regiones, fusionar a los taxis regionales con los turísticos y quitar los topes a la cantidad de estos vehículos que podían operar en cada región, el negociado retomó la expedición de franquicias de taxis. Antes de eso, el gobierno llevaba más de una década sin expedir franquicias nuevas.

García informó que el número de franquicias nuevas expedidas al mes por la antigua CSP aumentaron sustancialmente en el último año, de solo seis en agosto de 2017 a 30 en el presente mes, que aún no ha concluido. El alza más drástica tuvo lugar a principios de este año, cuando se pasó de aprobar cuatro en enero a 22 en febrero, incremento que el funcionario adjudicó a que ya se habían normalizado las operaciones de la agencia después del huracán María y a que se regó la voz entre los taxistas. Entre agosto de 2017 y el presente mes se expidieron un total de 240 franquicias nuevas.

Según datos del negociado, en Puerto Rico hay un total de 903 franquicias de taxi y 11,467 taxistas con licencia de operador.

Desde que se abrió el mercado, muchos ciudadanos que conducían taxis pero no eran dueños de franquicias, decidieron solicitarlas, adquirir unidades (vehículos) y ahora son dueños de sus propios negocios”, contó García. “Utilizamos inspectores y otro personal para dar la mano con esos trámites y atender a la mayor cantidad de público que llegaba”.

¿Apertura o saturación?

A juicio de Juan de León, presidente de la Federación de Taxistas, la apertura del mercado ha tenido el efecto de saturarlo. “Cuando las franquicias de taxi eran controladas por regiones según la necesidad, había tantos carros en Guaynabo, tantos en Fajardo, tantos en Mayagüez. Ahora hay un montón de tablillas nuevas (de taxi) y cualquiera puede trabajar en cualquier lugar. Dejan algunos pueblos desprovistos porque ahora vienen a San Juan y al aeropuerto (internacional Luis Muñoz Marín) y saturan esas áreas”, explicó.

O sea, que ahora hay más dueños de taxis compitiendo por servir a la misma clientela, que se ve menguada por la reducción en la población de Puerto Rico. Aparte de eso, mencionó que quienes eran dueños de varios taxis y los alquilaban a otros choferes no encuentran a quién rentarlos debido a que muchos de esos conductores se están haciendo de sus propias franquicias. “Ahora solo los dueños de taxis van a poder guiar”, lamentó el líder de la entidad que agrupa a 500 taxistas.

También se enfrentan a la competencia de Uber, que en los pasados dos años se ha mantenido ampliando las áreas en las que brindan servicios, pues empezaron en el área metropolitana y ahora cuentan con viajes a Ponce, Mayagüez y gran parte de los pueblos de la zona este. A los métodos de pago con tarjeta de crédito, débito y PayPal, la compañía agregó en agosto de 2017 la opción de pagar en efectivo. Este año, incorporó la alternativa de dejar propina a los socios conductores.

Otro cambio que trajo el nuevo marco regulatorio es que los taxistas pueden ser socios conductores de la plataforma y el usuario tiene la opción de solicitar un viaje a un taxi, a un auto regular de UberX o a un vehículo de UberXL, con capacidad hasta para seis pasajeros. Robinson indicó que la empresa no cuenta con un desglose de cuántos conductores tiene la plataforma en cada categoría. De León estimó que son pocos los taxistas que se han sumado a Uber, en parte debido a que obtienen menos ingresos de cada viaje que hacen bajo la aplicación.

Ojo al pillo

En cuanto a la aceptación de pagos en efectivo por parte de Uber, recientemente salieron a la luz varios casos en que conductores de la plataforma se convirtieron en víctimas del crimen. En julio, por ejemplo, un conductor fue asaltado y golpeado por dos pasajeros en Caguas, mientras que en agosto otro fue despojado de un celular, un reloj y dinero por un hombre armado en Cataño.

En el último mes, en el cuartel de la Policía en Barrio Obrero se reportaron siete querellas relacionadas con asaltos a conductores de Uber. Según reportó El Nuevo Día, varias víctimas indicaron que los incidentes suceden durante viajes cuyo método de pago es el efectivo, debido -dijeron- a que los usuarios no tienen que brindar información de su nombre real o número de tarjeta de crédito al solicitar el servicio.

De acuerdo con Robinson, aun cuando el pago sea en efectivo, verificar la identidad del usuario es un requisito obligatorio para utilizar la aplicación. “Trabajamos en alianza con (la red social) Facebook para que personas que deseen abrir una cuenta sin dar un número de tarjeta de crédito o débito, puedan hacerlo a través de su cuenta de Facebook. Así, algoritmos de seguridad podrán obtener información para que las autoridades puedan dar con los delincuentes”, declaró.

La portavoz agregó que para estos y otros incidentes, la plataforma cuenta con personas que trabajan 24/7 para obtener información del viaje en que sucedió la situación, por lo que es importante que conductores o usuarios reporten lo sucedido a través de la aplicación, además de hacer la querella a la Policía. “La seguridad de usuarios y conductores es de suma importancia para nosotros, por lo que estamos trabajando funcionalidades para garantizarla”, indicó Robinson.

Al respecto, el presidente de la antigua CSP sostuvo que “una vez retomemos nuestras conversaciones con Uber, que las tenemos a menudo, vamos a ver cómo podemos resolver el problema para seguridad de conductores de Uber, pues la Ley 75 les permite cobrar ‘cash’, y andar con ‘cash’ podría representar un incentivo a los criminales”.

Es un riesgo al que han estado expuestos los taxistas al aceptar dinero en efectivo. Para minimizar esos riesgos y dar más opciones a los clientes, muchos han comenzado a aceptar pagos con tarjetas de crédito, según De León. “En mi teléfono tengo un app que me permite aceptarlas”, dijo.

Otros han optado por sumarse a Jaime, aplicación desarrollada en Puerto Rico que funciona parecido a Uber, pero solo admite a taxistas autorizados por la antigua CSP. “Sigue funcionando todavía, pero es bien mínima la cantidad de viajes que llegan a través de Jaime porque no todo el mundo está en ella”, sostuvo De León. “Necesita más promoción”.

Ambas partes enfrentan retos a corto y mediano plazo. En el caso de Uber, dijo Robinson, “el reto es volver a lo que éramos antes de los huracanes porque, después de Irma y María, muchos usuarios y conductores dejaron de residir en la isla”. Para ello, apuestan a finiquitar pronto sus negociaciones con Aerostar para que la empresa les permita a sus conductores recoger pasajeros en el aeropuerto internacional. A futuro, aspiran ampliar su servicio a más puntos del país.

En cuanto a los taxistas, al haber más choferes compitiendo por una clientela que no crece, unos optan por irse del país o dedicarse a otros oficios, como el de la construcción, indicó De León. “Nuestros ingresos han bajado casi un 50%. Tengo compañeros a punto de perder la casa o entregar los carros por la merma en ingresos”, contó.

A pesar de los retos, la portavoz de la plataforma Uber resaltó que “tenemos un fuerte compromiso con esta isla y llegamos a Puerto Rico para quedarnos”.


💬Ver 0 comentarios