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“Muchos fideicomisos se crean por personas que quieren cubrir gastos para preservar su salud o la de algún ser querido y separan bienes para ello”, establece la abogada Rebecca Cuevas-Fontán. (horizontal-x3)
“Muchos fideicomisos se crean por personas que quieren cubrir gastos para preservar su salud o la de algún ser querido y separan bienes para ello”, establece la abogada Rebecca Cuevas-Fontán. (Archivo)

Ya sea para ahorrar para los estudios universitarios de los hijos, realizar inversiones fuera de Puerto Rico o proveer para los gastos de un familiar incapacitado, los consumidores cuentan con el fideicomiso personal como herramienta.

El fideicomiso es un acuerdo fiduciario mediante el cual un individuo le transmite activos a otra persona o entidad para que los administre, según sus instrucciones, para beneficio de sí misma o de terceros. Es una actividad regulada en la isla por la Ley 219 de 2012, también llamada Ley de Fideicomisos, y por el Código de Rentas Internas de Puerto Rico.

“Es un ente jurídico que se constituye mediante una escritura pública ante un notario”, explicó Zaida Montalvo, asesora senior de patrimonios de Popular One, subsidiaria de Banco Popular, empresa con más de 55 años de experiencia en manejo y administración de fideicomisos.

De acuerdo con la abogada Rebecca Cuevas-Fontán, de la firma legal Goldman Antonetti & Córdova, LLC., “muchos fideicomisos se crean por personas que quieren cubrir gastos para preservar su salud o la de algún ser querido y separan bienes para ello. Algunos se utilizan para los gastos de educación de algún beneficiario o para mantenimiento del individuo para cuando sea mayor”.

“Son una herramienta recomendable para profesionales susceptibles de demanda”, añadió Francisco de Jesús, planificador financiero de Banco Popular. Así, como es un ente jurídico separado de quien lo crea (fideicomitente), los activos bajo el fideicomiso quedan protegidos en caso de que el individuo sea demandado.

A la luz de las leyes locales de herencia, Fernando López, agente general y fundador de la empresa de servicios financieros MassMutual Puerto Rico, explicó que en la isla, “donde los hijos son herederos forzosos, especialmente en casos en que los padres mueren mientras los hijos son menores, el fideicomiso es la herramienta ideal para administrar los bienes que dejen los padres”.

López, cuya empresa comenzó este año a administrar fideicomisos, añadió que si los hijos son menores, la herencia queda bajo el poder del tribunal hasta que estos cumplan la mayoría de edad. En cambio, el fideicomiso permite administrarles los activos a esos herederos, de acuerdo con las instrucciones impartidas por el testador o el padre, lo que podría incluir emitirles pagos antes de que lleguen a ser mayores de edad.

Hay dos tipos de fideicomisos personales: el inter vivos y el testamentario. El primero, explicó Montalvo, “se constituye mientras uno está vivo, para separar unos activos del capital personal para protegerlos y beneficiar a alguien en particular”. El segundo, agregó, se crea como parte de la escritura del testamento del individuo y se activa cuando este muere.

Al crear el fideicomiso, “su escritura debe disponer las reglas o condiciones para la administración de esos bienes fideicomitidos y cómo se le va a pagar a los beneficiarios”, apuntó Montalvo.

Cuevas-Fontándetalló que el documento debe incluir, entre otros datos, la fecha y lugar en que se constituyó, el nombre que tendrá el fideicomiso, la individualización de los bienes, quién será fiduciario (administrador), quiénes serán el o los fideicomisarios (beneficiarios) y si habrá algún sustituto. También debe contener las facultades, deberes, prohibiciones y limitaciones al fiduciario, así como instrucciones de cómo y cuándo van a distribuir los activos.

Entre los bienes que se administran bajo fideicomiso puede haber propiedades (casas y terrenos, por ejemplo), cuentas bancarias, inversiones en la bolsa de valores y acciones de negocios, mencionó Montalvo.

Una vez terminada la escritura pública, el notario debe inscribirlo en la Oficina de Inspección de Notarías de la Rama Judicial para que sea incluido en el Registro de Fideicomisos.

La selección del fiduciario

Un aspecto importante es la selección del fiduciario, que puede ser un individuo o una institución que ofrezca el servicio de manejo y administración de fideicomisos. “El fiduciario puede ser una institución o un individuo mayor de edad, en quien el fideicomitente confíe”, dijo la abogada. “Su función es administrar esos activos”.

“La designación del fiduciario debe ser pensada con mucho cuidado porque es la persona o institución con la responsabilidad de cumplir con los términos y condiciones que se haya plasmado en esa escritura. Esto incluye guardar los intereses de los beneficiarios, que son quienes recibirán los fondos, y cumplir con radicación de planillas en las fechas límites correspondientes”, resaltó De Jesús. “Debe tener conocimiento de aspectos financieros para asegurarse de que los fondos se administren debidamente”.

Entre los servicios que ofrecen instituciones que administran fideicomisos están custodiar y administrar los activos, radicar planillas informativas o planillas de contribuciones por los ingresos generados por los activos dentro del fideicomiso (según sea el caso) y manejar el dinero e invertirlo a nombre del fideicomitente, según la tolerancia al riesgo de este.

“Dependiendo del riesgo que desee correr se compran acciones, bonos u otros instrumentos”, dijo el fundador de MassMutual Puerto Rico. De hecho, indicó que hay quienes optan por crear fideicomisos para que sean estas entidades las que realicen inversiones en Estados Unidos.

Los entrevistados señalaron que no hay una cantidad mínima como requisito para crear un fideicomiso. “Lo puedes abrir con una cantidad nominal, como $500, y el mes que viene puedes incluir otro bien”, indicó la abogada. “Cada vez que agregas un activo a un fideicomiso se entiende como una donación y hay que hacer una escritura de donación para registrar esa propiedad adicional”.

Aclaró que una vez se le dona una propiedad adicional, no se puede sacar del fideicomiso porque este es una entidad jurídica aparte.

“Los fideicomisos personales no estánlimitados a las personas acaudaladas, pues aquellos que tienen muchos activos buscan cómo protegerlos y también pueden ser creados con personas con necesidades particulares, como proteger bienes para hijos menores de edad”, concluyó Javier Rubio, vicepresidente senior y gerente de Servicios Fiduciarios de Banco Popular.


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