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Mnuchin -a la derecha- se mostró confiado en que la Junta de Supervisión Fiscal y la administración Rosselló lleguen a algún entendido en torno a la disputa por el presupuesto. (Vanessa Serra Díaz)

El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Steven Mnuchin, entiende que Puerto Rico avanza en su proceso de recuperación tras el azote del huracán María hace 10 meses, pero destacó que completar la transformación de la red eléctrica e identificar alternativas de inversión son asuntos prioritarios para encaminar el desarrollo económico del territorio estadounidense.

En su segunda visita a Puerto Rico, Mnuchin dijo estar complacido con los esfuerzos del gobierno federal tras el desastre, y se mostró confiado en que la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) y la administración de Ricardo Rosselló Nevares llegarán a un acuerdo en la disputa presupuestaria.

“Fui informado del asunto. Estoy seguro de que ambos (la JSF y el gobierno) podrán trabajar eso”, dijo Mnuchin cuando El Nuevo Día preguntó si la controversia legal por la implementación del presupuesto es motivo de preocupación para el Tesoro federal.

“En lo que realmente estamos enfocados es en qué vamos a hacer para ayudar al desarrollo económico. Aunque apreciamos que se nos mantenga al tanto en cosas como los litigios entre las dos partes, ese no es nuestro foco”, subrayó.

Mnuchin, quien lleva sobre sus hombros la responsabilidad de encauzar el plan económico del presidente Donald Trump, arribó ayer a eso de las 11:00 a.m. al aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín (AILMM), en Carolina, para participar de una sesión de aproximadamente dos horas en La Fortaleza. Allí, según el funcionario, el tema de energía y una actualización de los esfuerzos asociados con la reconstrucción de Puerto Rico ocuparon la mayor parte de la agenda.

En el trayecto de regreso al AILMM, para de ahí partir a la reunión del G20 en Argentina, Mnuchin explicó a este diario los progresos alcanzados, y reiteró que con los ajustes necesarios y la inyección de fondos federales que vendrá, Puerto Rico puede convertirse en una historia de éxito.

Visita en medio de escollos

En parte, la visita de Mnuchin se anticipaba desde hace algunas semanas. En marzo pasado, el funcionario federal se comprometió a visitar Puerto Rico trimestralmente para conocer de primera mano, las gestiones que realiza el gobierno federal y el uso de los fondos que recibirá la isla como secuela del huracán María.

Pero, a su vez, la visita de Mnuchin se produjo una semana después que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) quedara desbandada por la salida de su director ejecutivo, Walter Higgins, la designación efímera de Rafael Díaz Granados como sucesor y la renuncia en masa de los miembros no gubernamentales en la junta de gobierno de la corporación pública acogida al Título III de Promesa. Mnuchin arribó a Puerto Rico apenas 24 horas después que Rosselló Nevares nombrara a José Ortiz como nuevo jefe de la AEE.

Ayer, Mnuchin conoció a Ortiz, de quien dijo examinó su resumé de antemano, a los nuevos directivos designados por Rosselló Nevares, y dijo que recibió detalles del proceso que se seguirá para transformar la red eléctrica. En el encuentro, supo El Nuevo Día, participaron ejecutivos de Citigroup, la firma que asesora al gobierno y a la JSF en el proceso de privatización de la AEE.

A preguntas de este diario, Mnuchin pareció dar un voto de confianza a lo hecho en materia energética, pese a los escollos de los últimos días.

“Pienso que tienen una muy buena estrategia de corto plazo y una muy buena estrategia de largo plazo para realmente transformar (la red eléctrica)”, dijo Mnuchin, quien agregó que al conversar con los oficiales del gobierno puertorriqueño insistió en que la isla debe contar con una red eléctrica “competitiva” y con amplia disponibilidad de recursos energéticos a precios razonables.

En ese sentido, pareció descartar la posibilidad de que el Tesoro estadounidense tome las riendas de la privatización de la AEE como contemplaba un borrador de ley del senador republicano Don Young y que circuló hace unos meses en medio del limbo operacional que experimenta la corporación pública.

Acción en dos frentes

Mnuchin divide los esfuerzos para la restauración económica en dos áreas. Aquellos vinculados propiamente con la recuperación tras el desastre natural y los esfuerzos dirigidos a corregir los problemas estructurales que Puerto Rico enfrentaba antes del huracán y en los que el funcionario prefiere enfocarse.

En el lado de la recuperación tras el desastre, Mnuchin destacó que el Tesoro ha logrado progresos sustanciales en los asuntos que le atañen directamente. Eso incluye la firma definitiva del acuerdo entre la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y el gobierno puertorriqueño para acceder a liquidez bajo el programa de Préstamos a Comunidades Afectadas por Desastres (CDL, en inglés).

El acuerdo se firmó el pasado 11 de julio, pero La Fortaleza lo anunció ayer tras la salida de Mnuchin.

En el caso de los fondos por desastre a través del Departamento de la Vivienda federal, Mnuchin dijo sentirse complacido con las asignaciones que ya recibe la isla.

“No puedo estar más complacido con el trabajo que FEMA ha hecho y otras áreas del gobierno”, agregó.

Según Mnuchin, quien reconoció las críticas iniciales que recibió el gobierno federal por la respuesta al desastre, entender la complejidad de Puerto Rico y lo anticuado de su red eléctrica es necesario para poder aquilatar lo hecho, tanto por el gobierno federal como por la administración Rosselló Nevares.

“Están haciendo un excelente trabajo en un montón de asuntos complicados”, sostuvo.

La reforma contributiva

Pero, de acuerdo con Mnuchin, la clave para Puerto Rico será lo que haga para capitalizar en “la tremenda oportunidad” que representan los fondos federales para la reconstrucción.

Mnuchin no pasó juicio del estimado de sobre $125,000 millones que la Oficina Central de Recuperación y Reconstrucción de Puerto Rico alega es necesario para poner a la isla sus pies.

“Lo que podría decir es que obviamente, hay una gran cantidad de dinero federal ya comprometido para Puerto Rico que vendrá y que tendrá un impacto enorme en esta economía”, dijo el funcionario federal.

Si bien Mnuchin aseguró que el foco de su administración es lo económico, en esa búsqueda de alternativas no parece haber necesidad de hacer cambios a la Ley de Recortes Tributarios y Empleos (Tax Cuts and Jobs Act).

Luego de la aprobación de la reforma contributiva federal, el gobierno y el sector privado han cabildeado en el Congreso para que se provea alguna enmienda para que las empresas foráneas estadounidenses que operan en la isla no estén sujetas a las tasas contributivas especiales por el uso de intangibles. Para efectos contributivos, Puerto Rico es una jurisdicción foránea y, por ende, las empresas en la isla están sujetas a disposiciones que aplican a jurisdicciones internacionales.

Para Mnuchin, tal y como fue aprobada, la reforma contributiva federal puede contribuir al desarrollo económico de Puerto Rico.

De acuerdo con el funcionario federal, uno de los asuntos que ayer discutió con Rosselló Nevares es el potencial que representan los beneficios contributivos que la reforma contributiva federal otorga a quienes inviertan en las Zonas de Oportunidad.

Las Zonas de Oportunidad son comunidades que atraviesan por situaciones de estrés económico y que, al obtener tal designación, se convierten en áreas elegibles para inversión con tratos contributivos preferenciales. En la nueva ley, todo Puerto Rico se considera una Zona de Oportunidad.

“El Tesoro ha estado muy involucrado en promover esto y en la reglamentación de (las Zonas de Oportunidad), y se ha estado reuniendo con muchos, muchos inversionistas. Nosotros, específicamente, vamos a coordinar para que un grupo de personas regresen a Puerto Rico y ayudarles. Son gente interesada en invertir”, dijo Mnuchin.


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