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El acoso laboral es cuatro veces más común que la discriminación racial o el acoso sexual y se estima que el 45% de las personas que trabajan en Puerto Rico han sido víctimas o testigos de algún acoso y lo han callado.

Así lo reveló Waldemar Serrano, presidente de la firma Dragonfly Coaching Group, quien indicó que el acoso o “bullying” ocurre en cualquier momento o lugar, incluyendo tiendas, oficinas, cafeterías, bancos, uniones y hasta en entidades sin fines de lucro.

Describió el acoso laboral como maltrato sicológico premeditado e intencional, que incluye, entre otros comportamientos, gritarle a la víctima en público o privado, asignarle tareas selectivamente de forma constante, criticar su desempeño, regar rumores malintencionados, atacar su reputación o limitar su crecimiento profesional.

Explicó que el acosador es una persona insegura, aunque se proyecta de manera contraria. “Brega con tu siquis. Es un individuo que persigue controlarte o destruirte profesionalmente a través del acoso premeditado y constante; te causa daño a nivel personal”.

Los hombres son los que más acosan (62%), en comparación con las mujeres (38%), y en ambos casos, el acoso se da más entre personas del mismo sexo.

El acoso puede venir del supervisor, de otro compañero o de un subalterno. Este último es el menos que ocurre de manera individual, dijo el entrevistado, aunque señaló que se ven muchos casos de empleados que se ponen de acuerdo para acosar al jefe.

En Puerto Rico, el acoso más común lo comete el supervisor inmediato contra su subalterno en un 55% de las veces; mientras en Estados Unidos ese porcentaje es mayor, pues representa el 72% de los casos.

Según Serrano, el acoso laboral es un problema serio que le cuesta $300,000 millones a las empresas en Estados Unidos. Esto porque los empleados acosados rinden entre un 20% y 60% menos en productividad, y otros cambian de trabajo; además de costos relacionados a los seguros y asuntos legales.

Hasta ahora, no existe una ley o protocolo para atender los casos de acoso laboral. Sin embargo, la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) incluyó la política antiacoso (anti bullying) en el trabajo desde mayo de 2011, acción que le hace pensar a Serrano que pronto el gobierno federal podría establecer dicha política en todas sus dependencias.

Serrano fue uno de los conferenciantes ayer de la Segunda Jornada de Desarrollo y Bienestar Juvenil titulada: “Bullying: Violencia Invisible”, organizada por Parenting Resources en el hotel Embassy Suites y a la que asistieron más de 300 educadores y profesionales de la salud.

Para continuar educando sobre el tema, la Universidad del Turabo en unión a Dragonfly Coaching ofrecerán desde enero una certificación sobre acoso laboral, dirigida a los profesionales de Recursos Humanos y a cualquier persona que supervise empleados.


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