El presunto fraude partía de una amplia operación de telemercadeo. (GFR Media)

Washington — Agentes federales en Estados Unidos anunciaron hoy, viernes, que desarticularon un presunto fraude al programa gubernamental de asistencia médica para los ancianos Medicare y que abusó de la curiosidad de los adultos mayores sobre medicina genética, al persuadirlos a proporcionar muestras de su saliva para pruebas de ADN innecesarias.

El programa Medicare debió pagar por ello cerca de 2,000 millones de dólares.

La investigación, llamada "Operación Doble Hélice", se centró en compañías de telemercadeo, médicos y laboratorios en un trabajo en conjunto con el FBI, fiscalías en todo Estados Unidos y el inspector general de Salud y Servicios Sociales. Más de 30 personas han sido acusadas en todo el país.

El presunto fraude ocurría en momentos en que muchas personas se someten a pruebas de ADN para rastrear la herencia familiar.

Los defraudadores abusaban de los temores de la gente de no haber detectado a tiempo marcadores genéricos para enfermedades como el cáncer. Sin embargo, las pruebas genéticas no son usadas rutinariamente para la detección de cáncer.

"Hace una década, habría generado dudas a los beneficiarios del Medicare si alguien quería tomar meter un hisopo a su boca para tomar una muestra de su saliva", informó Shimon Richmond, quien dirige la división de investigación del inspector general.

"Hoy en día la gente sabe y reconoce lo que son (las pruebas genéticas), y ellos piensan 'me lo puedo, y me lo puedo hacer gratis y enterarme si tengo problemas de salud que necesito atender'".

Es una mala decisión, agregó Richmond. No sólo pone la información del paciente en manos de defraudadores capaces de seguir revendiéndola para fines ilícitos, sino que potencialmente cede detalles únicos de la composición de un individuo.

Otro inconveniente: el programa Medicare podría rechazar futura cobertura para pruebas genéticas cuando sean realmente necesarias, dado que los registros de los pacientes mostrarían que tales análisis de antemano fueron realizados. Los pacientes sólo deberían someterse a pruebas genéticas cuando el médico lo determine, explicaron las autoridades.

De acuerdo con los funcionarios, el presunto fraude comenzaba cuando un operador de telemercadeo o un "reclutador" en persona convencía a un beneficiario de Medicare a hacerse pruebas genéticas, asegurándole que el programa absorbería el costo total.


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