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El boricua Luis M. Martínez Alicea, director de Asuntos Multiculturales del municipio de Orlando,  junto al alcalde de esa ciudad, Buddy Dyer. (semisquare-x3)
El boricua Luis M. Martínez Alicea, director de Asuntos Multiculturales del municipio de Orlando, junto al alcalde de esa ciudad, Buddy Dyer. (Sumiinstrada)

ORLANDO/KISSIMMEE -  Antes, durante y después del paso del huracán Irma, los boricuas en estas ciudades sirvieron como enlace para otras comunidades de hispanos que no dominan el inglés o que jamás habían vivido la experiencia de ser azotados por un ciclón.

Ese fue el caso de una joven madre que pernocta en un hotel de Kissimmee ubicado en la avenida 192.  La mujer, madre soltera y quien llegó desde Chile, caminaba de un lugar a otro en el vestíbulo de la hospedería buscando alguien que le explicara en español qué debía hacer ante el paso del meteoro que tocó esta zona la madrugada de lunes.

Alondra Sánchez, de Carolina, Puerto Rico, y quien se hospeda en el mismo hotel, se tropezó con la joven chilena –que pidió que no se le identificara– de camino a un baño. “Ella no sabía qué era un huracán. Solo tenía cinco botellitas de agua. Que tuviera un niño de tres años me preocupó demasiado”, dijo Sánchez al narrar que buscó las palabras más sencillas  para explicarle qué era un huracán como el que se acercaba.

“Ellos sabrán de terremotos, pero nada de huracanes como a los que los boricuas estamos acostumbrados. Los ciclones y las tormentas son parte de nuestra cultura, pues seis meses al año la isla está expuesta a esto”, dijo Sánchez a El Nuevo Día.

La puertorriqueña no solamente interpretó al castellano los avisos meteorológicos, sino que le tradujo  lo que implicaba el golpe de este huracán. Al final, Sánchez compartió parte de sus abastos de agua.

“Los puertorriqueños fuimos un  enlace clave entre lo que estaba sucediendo y nuestra comunidad latina, desde los mensajes del gobernador Rick Scott hasta las conferencias ofrecidas en los condados donde hay muchos hispanos”, dijo Luis Figueroa, director ejecutivo de la Cámara de Comercio puertorriqueña en la Florida central.

“Los impactos de Irma van más allá de árboles caídos e inundaciones.  La falta de electricidad, que es quizás el efecto mayor que hemos sentido aquí, ya lo podemos ver en las largas filas de personas tratando de comprar comida en los restaurantes, otros tratando de comprar gasolina, el mayor tiempo de espera en los hospitales, y en cientos de personas que no han podido volver a sus trabajos”, dijo Figueroa, exjefe de la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico en Orlando (Prfaa), al hablar del  impacto económico del huracán en esta zona.

Luis M. Martínez, director de asuntos multiculturales de la oficina del alcalde de Orlando, tuvo que dedicar hasta 24 horas corridas para traducir al español las comunicaciones oficiales del ayuntamiento, en beneficio de una creciente población hispana.

El funcionario, natural de Caguas, explicó que durante la emergencia tuvo que recurrir a expresiones muy puertorriqueñas para comunicarse con los hispanohablantes aquí: “Por ejemplo, a los generadores de emergencia, se le dice en ‘puertorriqueño’ plantas eléctricas y fue el concepto que usé durante la emergencia”, contó.

En el caso particular de Orlando, la ciudad traduce todas sus comunicaciones al español y cuelga toda la información en la página oficial cityoforlando.net. Pero también, se valen de la página en Facebook “cityoforlando”. Toda esta divulgación en español –y a veces en puertorriqueño– está en manos de Martínez.

“Tener una voz en la oficina del alcalde que hable español y con trasfondo en comunicaciones es fundamental”, dijo.

Gasolina

Todavía ayer, el 43% de las estaciones de gasolina en Florida estaban sin combustible para vender, según el portal Gassbuddy.com, página web que informa sobre el precio de la gasolina y su disponibilidad. En este aspecto, la situación es más seria en Miami y Gainesville, donde el 60% de las estaciones está sin combustible. La situación no mejorará hasta que los puertos marítimos, por donde llega prácticamente toda la gasolina, reanuden sus operaciones.

No obstante, el gobernador Scott dio a conocer ayer que camiones-tanque cargados con gasolina comenzaron a salir ayer desde el puerto de Tampa para abastecer las estaciones de gasolina en el resto del estado.

Mientras, el aeropuerto internacional de Orlando reanudó parcialmente ayer operaciones, informó Phil Brown, director de operaciones de Greater Orlando Aviation Authority, entidad que administra esta instalación. También, los aeropuertos de Miami, Fort Lauderdale, Tampa y Million Air de Orlando comenzaban ayer a retornar a la normalidad. Seguía cerrado el aeropuerto internacional de Daytona Beach.

Lentamente, el servicio eléctrico comenzaba a restablecerse: de seis millones de personas sin servicio, ayer la cifra había bajado a 5.6. En Florida hay casi 10 millones de clientes de diversas empresas generadoras. En el caso de Orlando, la portavoz de la Comisión de Utilidades de Orlando, Roseann Harrington, esta ciudad tendrá restablecido el servicio el viernes.

Ayer, miles de personas que habían utilizado el área de Orlando como refugio comenzaban a regresar a sus hogares al sur, este y oeste de Florida. Los expresos 75, 95 y la famosa I-4 lucían desde temprano ayer muy congestionadas. Mientras, residentes de esta ciudad y que habían huido a estados del norte también buscando escapar del meteoro, principalmente a Georgia y las Carolinas- también trataban ayer de reanudar su viaje de regreso. Ayer, todas las autopistas fueron reabiertas, anunció el gobernador de Florida, Rick Scott.


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