El Senado federal aprobó pasar a una votación final sobre el juez que fue nominado por Donald Trump y que está acusado de agredir sexualmente a varias mujeres.

Washington - El nominado del presidente Donald Trump para el Tribunal Supremo, Brett Kavanaugh, acusado de abusos sexuales, se encuentra ya a un paso de llegar a esta corte tras conocerse hoy que reúne los apoyos necesarios en el Senado para ser confirmado en el cargo.

Pese a las alegaciones y las dudas de última hora sobre qué votarán los senadores moderados, Kavanaugh superó este viernes un trámite clave para acceder al alto tribunal y cosechó los respaldos que requería en la Cámara Alta, incluido el de la republicana Susan Collins, que había mantenido la incertidumbre.

El Senado aprobó hoy celebrar este sábado la sesión de votación sobre la candidatura del magistrado para esa corte.

"Votaré para confirmar al juez Kavanaugh", aseveró Collins en el cierre de un discurso de cuarenta minutos, que ponía fin a la agonía en la Casa Blanca ante la posibilidad de que su nominado no fuera confirmado.

La legisladora se posicionó así después de varios días en los que el foco mediático se había centrado en su figura, así como en la de otros conservadores como Lisa Murkowski y Jeff Flake, y en la del demócrata Joe Manchin.

Finalmente, la única republicana que se opuso a la postura del partido es Murkowki, mientras que el progresista Manchin será el único demócrata en votar a favor del candidato de Trump.

Así, salvo un giro inesperado de los acontecimientos, Trump se asegura el apoyo de 51 de los 100 senadores, lo que convertiría a Kavanaugh en el nominado al Supremo con menor apoyo del Senado desde 1987, cuando un candidato del expresidente Ronald Reagan fue rechazado por la cámara.

Antes de que Collins y Manchin confirmaran el sentido de su voto, la Casa Blanca se mostró confiada en sus opciones: "El juez Kavanaugh ha demostrado exactamente lo que queremos en el Tribunal Supremo. Nos sentimos bien donde estamos", dijo la portavoz presidencial Sarah Huckabee Sanders ante los periodistas.

La Asociación Americana de Abogados (ABA, en sus siglas en inglés), la mayor de profesionales del derecho del país, anunció que volverá a evaluar la aptitud de Kavanaugh como juez por el temperamento demostrado por él en las últimas fechas.

El Partido Republicano necesita que al menos la mitad de la cámara apoye al candidato, ya que en caso de empate entra en juego el voto del vicepresidente, Mike Pence.

El tono curioso de la jornada de mañana lo pondrá un senador conservador, Steve Daines, quien acudirá a la boda de su hija en el estado de Montana y volverá a tiempo, presumiblemente, para votar en Washington.

La sesióndel sábado se producirá después de dos jornadas de intensas protestas contra de Kavanaugh por parte de grupos progresistas como la organización Marcha de las Mujeres, que ayer convocó una manifestación a la que acudieron miles de mujeres de todo el país en defensa de las víctimas de abusos sexuales.

La votación de la Cámara Alta es el último paso de un proceso que comenzó el 9 de julio, cuando Trump anunció la nominación de Kavanaugh para el Supremo con el fin de cubrir el puesto vacante dejado por el juez Anthony Kennedy, que se jubiló.

Posteriormente, el 4 de septiembre se iniciaron las audiencias que debían evaluar su candidatura en el Comité Judicial del Senado, donde los demócratas pusieron el foco en sus posturas sobre el aborto y el poder presidencial.

Cuando el comité se disponía a votar, los demócratas pusieron sobre la mesa la acusación de abuso contra Kavanaugh de la profesora de Psicología Christine Blasey Ford, que acudió la semana pasada a narrar su versión de los hechos, supuestamente ocurridos en 1982.

Las alegaciones de Ford estuvieron seguidas de las de otras dos mujeres, lo que ocasionó que los senadores presionaran a Trump para que el FBI investigara las acusaciones y emitiera un informe confidencial este jueves.

Pese a las presiones, todo apunta a que el magistrado logrará acceder a la máxima corte del país.

El Tribunal Supremo está formado por nueve jueces con puesto vitalicio de los que cinco son de derechas -Kennedy es moderado, pero entraba en este grupo- y cuatro progresistas; estos son nominados por el presidente y posteriormente aprobados por mayoría absoluta en el Senado.


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