Brett Kavanaugh aguanta derramar lágrimas durante su testimonio. (AP) (semisquare-x3)
Brett Kavanaugh aguanta derramar lágrimas durante su testimonio. (AP)

En un intento desafiante y emotivo de salvar su nominación a la Corte Suprema de Estados Unidos, Brett Kavanaugh negó el jueves las acusaciones de que agredió sexualmente a Christine Blasey Ford cuando iban en secundaria, y afirmó ante legisladores que los demócratas estaban involucrados en un “golpe político calculado y orquestado”.

En su testimonio, Ford comentó a la misma Comisión de Asuntos Jurídicos del Senado que estaba “100% segura” de que un joven Kavanaugh en estado de ebriedad la había inmovilizado sobre una cama, trató de quitarle la ropa y puso una mano sobre su boca para impedirle pedir ayuda.

Describió una “risa escandalosa” por parte de Kavanaugh y su amigo, quien, dijo, también estaba involucrado en el supuesto incidente ocurrido en una habitación cerrada con llave durante una reunión entre compañeros de escuela.

La audiencia de más de ocho horas de duración ante la comisión, en la que se ventilaron viejos y dolorosos recuerdos personales, se produjo en momentos en los que el apoyo del Partido Republicano a la nominación de Kavanaugh para la Corte Suprema pende de un hilo.

Kavanaugh prometió continuar con su intento de unirse al máximo tribunal, un cargo al que el presidente Donald Trump lo nominó en julio. El juez del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia parecía seguro de su confirmación como magistrado de la Corte Suprema hasta que Ford y otras mujeres dieron a conocer sus acusaciones en las últimas semanas. Kavanaugh ha negado todas las acusaciones en su contra.

“Podrán vencerme en la votación final, pero nunca harán que renuncie, nunca”, aseveró con voz iracunda.

Tanto Kavanaugh como Ford testificaron bajo juramento, dejando el destino del juez en manos de los senadores mientras millones de personas que veían la audiencia por televisión analizaban qué versión creer.

El tono de Ford fue amable pero firme durante su testimonio de tres horas de duración. Detalló sus acusaciones, pero no hizo más revelaciones. Rachel Mitchell, una fiscal veterana de delitos de carácter sexual de Arizona y quien estuvo a cargo de realizar las preguntas a Ford por parte de los senadores republicanos de la comisión, no pareció detectar ninguna inconsistencia significativa.

Ford, hoy de 51 años, dijo en su testimonio que creyó que Kavanaugh “iba a violarme”.

Cuando el senador Patrick Leahy le pidió su recuerdo más fuerte del supuesto incidente, Ford mencionó “la risa, la risa escandalosa entre los dos y que se estaban divirtiendo a costa mía”.

Cuando la principal demócrata de la comisión, la senadora Dianne Feinstein, le preguntó si podía estar segura de que Kavanaugh fue quien la agredió, Ford respondió: “De la misma forma que estoy segura de que estoy hablando con usted ahora mismo”. Posteriormente, comentó al senador Richard Durbin que estaba “100% segura”.


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