Poco Cedillo junto al tiburón martillo que capturó. (Facebook) (horizontal-x3)
Poco Cedillo junto al tiburón martillo que capturó. (Facebook)

Austin - Un pescador texano consiguió "la captura de su vida" al atrapar un tiburón martillo de 14 pies de longitud en una playa del Parque Nacional de Padre Island (Texas) tras más de una hora de "lucha" para sacarlo del agua, informaron hoy los medios locales.

Poco Cedillo, residente de la ciudad de Robstown (TX) y miembro de la Asociación de Pesca del Sur de Texas, confirmó en su cuenta de Facebook que este "trofeo" es como un "sueño" para él, dada la dimensión del escualo, que puso difícil que lo sacaran del agua.

Desafortunadamente, la alegría del pescador no fue completa, puesto que el animal murió "a pesar de que su intención era liberarlo lo más rápido posible".

Cedillo aseguró que el tiburón martillo estaba "muy cansado" después de su captura, por lo que decidió tomar rápidamente unas fotografías, realizar las mediciones pertinentes y devolver el ejemplar al agua.

Pese a ello, tras 40 minutos sujetándolo en el agua con la ayuda de varios de sus compañeros, tratando de que se reanimara y pudiera retomar su camino hacia el interior del mar, el grupo "asumió" que no podían hacer nada por salvarle la vida.+

Well here is the story of my shark catch of multiple lifetimes and to clear the air of whatever people may be saying...

Posted by Poco Cedillo on Sunday, July 15, 2018

"Esta es la completa y honesta verdad amigos míos, no le debo a nadie una disculpa por esto, pero sentí que tenía que decir exactamente qué sucedía y cerrar los rumores. La gente que me conoce sabe que libero a todos los tiburones que atrapo, así que esto me duele", reivindicó Cedillo en su mensaje.

Una vez que se certificó la muerte del animal, decidieron aprovechar su carne, manteniéndola en refrigeración para donarla.

Los tiburones martillo habitan en varias regiones del mundo, aunque regularmente se mantienen en aguas cálidas de zonas costeras de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.

Estos escualos están provistos de siete sentidos, ya que además del tacto, oído, olfato, vista y gusto, también tienen uno que les permite detectar ondas de frecuencia provocadas por el movimiento de los peces, y otro con el que perciben campos eléctricos para localizar a las presas escondidas en el fondo marino.


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