Pat Cipollone se unió a la administración Trump en el 2018 como abogado de la Casa Blanca. Es un abogado católico conservador que prefiere el perfil bajo. [AP]

Tiene perfil bajo y prefiere estar tras bastidores. Todo lo contrario a su principal cliente, Donald Trump. Pat Cipollone tiene la tarea de defenderlo ante el Senado, donde se realizará desde el martes el juicio político al presidente de Estados Unidos.

El actual abogado de la Casa Blanca será la cabeza del equipo de defensa del mandatario en el ‘impeachment’, quien ha sido acusado de dos cargos por los demócratas: abuso de poder y obstrucción al Congreso.

“Es del tipo fuerte y silencioso”, lo calificó hace poco Trump, quien en los últimos años se ha rodeado de abogados mediáticos y llamativos, como Michael Cohen o Rudy Giuliani, por citar solo dos. Cipollone, por el contrario, está al otro extremo.

De 53 años, hijo de inmigrantes italianos y padre de 10 hijos, Cipollone es un devoto católico que durante muchos años trabajó en la práctica privada, especializándose en complejos litigios comerciales. Es un neoyorquino, como Trump, pero se crió en el Bronx. Luego se mudó a Kentucky y trabajó como empleado de medio tiempo en un local de McDonald’s.

Volvió a Nueva York y asistió a la Fordham University, donde estudió Filosofía Política y Económica, graduándose primero de su clase. Luego se ganó una beca y pudo ingresar a la Escuela de Leyes de la Universidad de Chicago, donde se volvió un conservador.

Cipollone estuvo entre los abogados que demandaron a la compañía de informes crediticios Equifax en el 2017, defendiendo a los consumidores afectados por una violación masiva de datos. También supervisó en el 2014 al equipo de abogados que defendió a una estudiante de la Universidad de Virginia que, según un artículo de la revista “Rolling Stone”, había sido víctima de una violación en grupo en una fraternidad. La joven luego se retractó.

Cipollone se unió a la administración Trump en octubre del 2018 por recomendación del fiscal general, William Barr, con quien trabajó en los años 90; y del abogado Leonard Leo, uno de los consejeros legales más cercanos al presidente. Los tres, católicos conservadores, se han convertido en los ojos y oídos del mandatario.

Durante el proceso previo al ‘impeachmet’, Cipollone ha defendido enérgicamente el derecho de Trump de utilizar sus poderes ejecutivos como presidente del país. Por ello, se negó en octubre pasado a permitir la cooperación de funcionarios de la Casa Blanca en la investigación que realizaban los comités de la Cámara de Representantes dirigidos por los demócratas.

Los amigos y colegas de Cipollone dicen que ya ha demostrado ser un abogado legal y políticamente astuto que ha sabido defender la posición de Trump en los últimos meses. “Es muy calibrado, discreto y tiene un excelente juicio. Es exactamente lo que se necesita”, ha dicho el constitucionalista Alan Dershowitz, quien podría unirse al equipo legal que defenderá al presidente el Senado.


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