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Fern Ward (der) y Maritza Sáenz, directora y codirectora respectivamente de la delegación demócrata del Distrito 27 de Arizona. (AP)

Sun Lakes, Arizona — Poco antes de que se rifase un revólver, un alto dirigente republicano la advirtió a la gente que fue a un acto conservador en una comunidad para jubilados en las afueras de Phoenix: Se vienen los demócratas.

“Decir que están revitalizados es quedarse corto”, dijo el presidente de la cámara baja J.D. Mesnard en el Sun Lakes Republican Club, aludiendo a la elección especial para cubrir una banca legislativa en un suburbio que los republicanos ganaron por apenas 5 puntos porcentuales. Donald Trump triunfó en ese estado por 21 puntos en el 2016. “No nos quieren más por aquí”.

Al día siguiente, demócratas del distrito 27 se maravillaban al ver 12 cajas de pizza Domino a ser repartida en un salón atestado de gente. En los últimos años alcanzaba con una pizza para atender a la poca gente que se presentaba en ese acto. Esta vez, los organizadores decían en broma que los asistentes tenían que reservar mesas en el centro recreativo de un barrio humilde de Phoenix.

Maritza Sáenz, vicepresidenta de la organización y directora de operaciones de los demócratas de Arizona, abrió la velada hablando de la votación del 24 de abril y diciendo lo que esas cifras representan para noviembre. “Lo dicen los números: Podemos tener un gobernador demócrata y demócratas por todos lados”, afirmó.

Los demócratas vienen diciendo desde hace décadas de que están a punto de conquistar Arizona. Que el crecimiento de la población hispana inclinaría la balanza a su favor, que sus residentes no son tan conservadores como los funcionarios que eligen. Pero han perdido todas las elecciones a nivel estatal desde el 2008.

Este año, sin embargo, todo puede ser diferente.

Los demócratas esperan que una primaria entre tres republicanos los ayude a conquistar una banca vacante en el senado nacional, que podría darles la mayoría en ese cuerpo. Decenas de miles de maestros se movilizaron y lograron un aumento salarial del 20% a lo largo de tres años, denunciando de paso los recortes de 1.500 millones de dólares del presupuesto para primaria y secundaria que dispuso un gobierno estatal controlado por los republicanos desde la crisis económica del 2008. El partido, por otro lado, tiene el respaldo de una cantidad de voluntarios que se movilizan por su repudio a Trump.

Felicia Rotellini, presidenta del Partido Demócrata estatal que se postuló a secretaria de justicia del estado en el 2010 y el 2014 y perdió, dice estar “perfectamente consciente de los pronósticos de que Arizona votaría azul”, el color de los demócratas. Pero está convencida de que ahora las cosas han cambiado.

“Puedes ver el temor que inspiran los republicanos en la gente común, que quiere estabilidad, no caos”, manifestó.

Los republicanos saben que enfrentan un panorama sombrío. “Se ha despertado un gigante dormido”, declaró la ex gobernadora de Arizona Jan Brewer. “Están vivitos y coleando, y quieren un cambio”, afirmó en alusión a los maestros.

Chuck Couglin, veterano asesor republicano de Phoenix, dice que el principal reto del partido es conservar la banca en el senado que deja vacante Jeff Flake. La representante demócrata Kirsten Sinema, que se presenta como una mujer pragmática de centro, no tiene rivales en las primarias y no han surgido por ahora rivales de riesgo entre los republicanos.

Sus posibles contrincantes, en cambio, se pelean por el voto de su base. La representante Martha McSally, que apoya firmemente a Trump, enfrenta a la ex senadora estatal Kelli Ward, una conservadora de raza, y al ex sheriff del condado de Maricopa Joe Arpaio, a quien Trump perdonó después de que fue condenado por desacato al mantener en la mira a los hispanos por su aspecto.

“Está claro que la contienda se inclina hacia los demócratas”, dijo Coughlin en referencia a la puja por la banca en el Senado.

Los demócratas confían en que pueden alzarse con la banca de McSally en la cámara baja y Debbie Lesko, vencedora de una elección especial en la Cámara de Representantes, volverá a toparse con el demócrata Hiral Tipirneni, que casi la doblega en esa ocasión. Los demócratas afirman que pueden sumar al menos otra banca de Arizona en la cámara baja y que tienen posibilidades de derrotar al gobernador Doug Ducey.


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