Cementerio Nacional de Arlington en Arlington, Virginia.

Falls Church, Virginia — El ejército de Estados Unidos propuso nuevas normas sobre quién puede ser enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington, a fin de ahorrar el escaso espacio que queda en ese renombrado campo militar.

El cementerio data de la Guerra Civil, cuando los soldados de la Unión tomaron la propiedad del general confederado Robert E. Lee a orillas del río Potomac para sepultar a los caídos en combate.

Si las normas actuales se mantienen, el espacio disponible se acabaría poco después de 2050, dice la fuerza armada, pero agrega que, con los nuevos estándares, quedaría lugar para otros 150 años.

"El Cementerio Nacional de Arlington es un templo sagrado para los estadounidenses, pero especialmente para quienes sirvieron a nuestra gran nación", declaró en un comunicado el secretario interino del Ejército, Ryan McCarthy. "Debemos asegurarnos de que honre a quienes hemos perdido durante muchos años más".

Según los nuevos estándares, quienes se hayan retirado del servicio activo con paga de jubilación ya no serán elegibles automáticamente para inhumación, aunque podrán tener criptas para restos cremados.

Quienes hayan caído en acción o hayan recibido condecoraciones como el Corazón Púrpura o la Medalla de Plata seguirán teniendo derecho a ser enterrados en el cementerio. También todo presidente o vicepresidente estadounidense puede ser enterrado allí.

Las nuevas normas serán sometidas a un proceso de aprobación y publicadas en el diario oficial del Gobierno de Estados Unidos, el Federal Register, que permite comentarios de la gente. Si los comentarios no causan modificación alguna, las nuevas normas entrarán en vigor en nueve meses.

El cementerio, que es administrado por el Ejército, ya ha realizado una gran campaña para recabar opiniones sobre cómo debe manejar el espacio disponible. Más de 2450,000 personas respondieron a un sondeo y unas tres cuartas partes se mostraron a favor de restringir el derecho de inhumación a fin de preservar el espacio que queda.

Más de 400,000 personas están enterradas en el cementerio y hay espacio para sólo 95.000 más, aunque hay planes de expandir el terreno en 15 hectáreas (37 acres), lo que prorrogará su funcionamiento por 10 años más.

Aun con esa expansión, en las décadas próximas habrá escasez de espacio. Bajo las normas actuales casi todos los 22 millones de personas que prestaron servicio militar o lo están prestando ahora son elegibles para ser enterrados en Arlington, dice el ejército.

Según las nuevas normas, podrán ser enterrados los muertos en combate, los que hayan recibido la Estrella de Plata, quienes hayan recibido el Corazón Púrpura, los presidentes y vicepresidentes de Estados Unidos y los que hayan muerto en actividades militares relacionadas con combates. Podrá haber excepciones para quienes hayan prestado combate "y que también sirvieron sin portar un uniforme, como funcionarios del gobierno o alguien que haya contribuido a la seguridad de la nación en un cargo público de alto rango".


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