Ralph Northam (semisquare-x3)
Ralph Northam lleva cuatro años de mandato. (AP)

Richmond, Virginia — El gobernador de Virginia, Ralph Northam, se aferraba el martes a su cargo en medio de un intenso revuelo político por una foto racista en su anuario de la facultad de medicina de 1984 y de la incertidumbre sobre el futuro del gobierno del estado.

Casi toda la cúpula demócrata del estado se ha vuelto en contra de su copartidario, un hombre blanco de 59 años, después de que a finales de la semana pasada emergiera la foto de alguien con el rostro pintado de negro al lado de otra persona con una capucha y una túnica del Ku Klux Klan. A nivel nacional, los demócratas también han denunciado a Northam, pero nadie de su gabinete ha renunciado.

El político que sigue en la línea de gobernador en caso de que Northam renuncie es el vicegobernador demócrata Justin Fairfax, quien enfrenta su propio escándalo, luego de rechazar una denuncia no corroborada de abuso sexual que fue reportada por primera vez por un sitio web conservador. Fairfax, quien es de raza negra, dijo a los periodistas que el encuentro de 2004 con una mujer fue consensuado, y calificó la acusación de difamación política.

La mujer que señala a Fairfax ha contratado al bufete de abogados Katz Marshall & Banks para decidir sus próximos pasos, según una persona cercana al equipo legal que no estaba autorizada para pronunciarse públicamente y que habló bajo la condición de que no se le identificara. Una de las socias fundadoras de la firma, Debra Katz, representó a Christine Blasey Ford, quien acusó a Brett Kavanaugh, nominado para la Corte Suprema, de haberla agredido sexualmente hace décadas cuando eran adolescentes. Kavanaugh rechazó la acusación y más tarde fue ratificado ante el tribunal.

The Associated Press no ha informado sobre los detalles de la acusación de Fairfax porque la AP no ha podido corroborarla.

Northam, un neurólogo pediátrico que se graduó de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia Oriental y llegó a la política tarde en su vida, lleva uno de sus cuatro años de mandato. Si Northam dimitiera, Fairfax se convertiría en el segundo gobernador negro en la historia de Virginia.

La sensación de incertidumbre sobre el futuro del gobierno estatal aumentó el martes, cuando se cumple un plazo establecido por los legisladores para que la Cámara de Representantes o el Senado reciban proyectos de ley antes de enviarlos a la otra cámara del Congreso estatal. Es uno de los días legislativos más ajetreados del año.


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