Kristen Davis observa el elevado oleaje desde un malecón con vista al Océano Atlántico mientras los vientos del huracán Dorian golpean una palmera en Vero Beach, Florida. (AP / Gerald Herbert)

Ponte Vedra Beach, Florida — La temporada de huracanes se ha convertido en todo un ritual en el sureste de Estados Unidos: ante la amenaza de una tormenta, los residentes de zonas costeras tapian sus ventanas, cargan todo lo que puedan en sus camionetas y toman carreteras con carriles adicionales para un veloz escape tierra adentro.

Para algunos, el huracán Dorian es la cuarta tormenta de la que han tenido que escapar en los últimos cuatro años.

Los meteorólogos no están seguros de si el vórtice del ciclón llegue a impactar Estados Unidos. Se pronostica que se mantenga lejos de tierra mientras se desplaza hacia el norte, en paralelo a las costas de Florida, Georgia y las Carolinas.

Pero si los científicos se equivocan, aunque sea por unas cuántas millas, la tormenta podría llegar a tierra en cualquier parte de ese trayecto. Así que ya se ordenó la evacuación de más de un millón de personas en comunidades costera, y se emitieron más desalojos el lunes, que abarcan hasta las islas Outer Banks (Bancos Externos) en Carolina del Norte.

El gobernador de Carolina del Sur Henry McMaster está al tanto de las quejas. Inició su conferencia de prensa el lunes admitiendo que su decisión de evacuar no satisfizo a todos.

“Lo mejor que podría pasar es que ese huracán gire bruscamente a su derecha y se dirija al océano. Todos celebraríamos”, dijo McMaster. “Pero más vale prevenir que lamentar”.

Parte del fastidio de las evacuaciones es que las recientes tormentas no han tenido un impacto catastrófico en la costa atlántica. Existía la alarmante posibilidad de que el huracán Matthew, de categoría 4, azotara Florida, pero el ciclón tuvo un giro similar al que se pronostica para Dorian.

De hecho, Matthew causó daños por miles de millones de dólares a causa del viento y las inundaciones después de tocar tierra en Carolina del Sur como una tormenta de categoría 1.

Algunos de los vecinos de Flory Reddick en Ponte Vedra Beach, Florida, al este de Jacksonvile, sufrieron inundaciones durante el impacto de Matthew. Ahora también deben cumplir con una orden de evacuación a causa de Dorian. Pero Reddick no abandonó la zona en ese momento, ni lo hará ahora.

“Es mucho problema prepararse para que no pase nada. Sí, te alegra. Pero te pones a pensar: Pasé por todos estos problemas para nada, recogiendo alfombras, subiéndolas al segundo piso, y que el huracán se lleve el techo y de todas maneras se mojen”, dijo Reddick.


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