Mark Morgan, director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, testificó ante la audiencia del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado. (semisquare-x3)
Mark Morgan, director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, testificó ante la audiencia del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado. (AP)

Washington — Las autoridades de inmigración buscarán la manera de aumentar la deportación de familias que viven en Estados Unidos de manera ilegal, medidas que podrían causar problemas logísticos y que enfrentarían fuerte oposición pública.

Mark Morgan, director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), dijo que su agencia seguirá dando prioridad a las deportaciones de inmigrantes que tienen antecedentes penales, pero que nadie tiene por qué estar exento de ser deportado.

"Eso incluirá familias", expresó en una mesa redonda con funcionarios del ICE.

Los comentarios de Morgan, quien asumió su cargo la semana pasada, indican que está dispuesto a concretar una parte de la dura agenda migratoria del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que funcionarios previos vieron con renuencia.

El director interino de ICE fue jefe de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos y despedido por Trump al principio de su presidencia. No obstante, volvió a disfrutar del visto bueno del presidente luego que defendió regularmente sus políticas migratorias en el medio de comunicación estadounidense Fox News.

Más de 200,000 familias migrantes han sido puestas en libertad en el país desde el 1 de diciembre. El rezago en los procesos de los tribunales migratorios implica que estarán en el país durante muchos años antes de que se llegue a un fallo.

Morgan dijo que, generalmente, los inmigrantes que han recibido notificaciones judiciales de abandonar el país dejan de presentarse a sus audiencias en la corte, así que los agentes deben buscarlos para deportarlos.

Es una tarea difícil. Hay poco espacio para detener familias mientras esperan la documentación para ser deportados, pues los centros familiares de detención pueden albergar hasta unas 2,500 personas, pero ya están llenos.

Los niños no pueden ser detenidos por más de 20 días, por lo que los funcionarios del ICE tienen que tener la mayor parte del papeleo listo antes de detener a una familia o correr el riesgo de dejarlos en libertad nuevamente dentro del país.


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