Ocurrió durante un torneo de videojuegos en un mall de la ciudad de Jacksonville, en el norte de la Florida. Es el segundo ataque masivo en seis meses.

Orlando, Florida – Un tiroteo masivo reportado ayer en la ciudad de Jacksonville volvió a poner a Florida -estado que se encamina a ser el lugar donde más puertorriqueños viven fuera de la isla-, en el mapa donde se marcan incidentes violentos con el uso de armas.

Ayer en la tarde, un hombre disparó durante un torneo de videojuegos en línea que estaba siendo transmitido en vivo desde el centro comercial Jacksonville Landing, dejando dos muertos y, al menos, 11 heridos. De estos, nueve recibieron heridas de bala y fueron transportados a hospitales de la zona, informaron las autoridades.

El atacante, identificado como David Katz, de 24 años, oriundo de la ciudad de Baltimore, en Maryland, murió de un disparo autoinfligido, informó la Policía.

Este ataque se registró precisamente en el segundo estado con más incidentes de violencia con armas (56) en todo Estados Unidos, según un análisis de la base de datos de la organización Gun Violence Archive, entidad que desde el 2013 recopila incidentes con armas y los difunde a través de la Internet.

El primer lugar lo ocupa Illinois con 76 incidentes este año. En tercer lugar, está California con 43 incidentes.

En lo que va del 2018, Gun Violence Archive ha documentado 37,869 incidentes con armas en Estados Unidos, de los cuales 234 están clasificados como tiroteos masivos. Estos han cobrado la vida de 9,520 personas y ha dejado 18,650 heridas en lo que va de año.

Un funcionario del FBI en Baltimore confirmó a The Associated Press anoche que sus agentes estaban registrando la vivienda de la familia del hombre que las autoridades dicen creer estaba detrás del ataque. Un portavoz de esa agencia, Dave Fitz, dijo que los agentes habían acudido a la casa del padre del sospechoso en esa ciudad. No quiso dar más detalles debido a que la investigación está en curso.

Respuesta violenta

Julio Santana, psicólogo y rector de la Universidad Carlos Albizu, especializada en estudios graduados sobre la conducta humana, dijo que más allá de un problema de salud mental, este tipo de acción es una expresión social que evidencia cómo las respuestas violentas a la hora de resolver problemas o atender asuntos se han normalizado.

El acceso fácil a las armas -explicó- no es un problema de salud mental, sino una situación política y social a través de la cual se facilita que estos artefactos tengan cada vez más acceso a lugares y situaciones que nada tienen que ver con la protección de la seguridad planteada en la Constitución de Estados Unidos como razón para garantizar el derecho a poseerlas.

“El derecho a tener un arma se estableció en un contexto a principios de siglo cuando existían las circunstancias en que se favorecía que alguien la poseyera para defender la integridad del territorio de Estados Unidos, pero este no es el caso. El uso de un arma en un lugar donde se iba a compartir o una escuela no está ligado a la protección de la sociedad norteamericana”, dijo el psicólogo.

El rector indicó que aun cuando estos hechos violentos ocurren con frecuencia en Estados Unidos, poca acción se ha visto desde las estructuras gubernamentales y políticas para atender el problema.

“No han sido responsivos al reclamo de la sociedad de que le derecho a la vida tiene que estar sobre el derecho a la portación de armas y que el derecho a la seguridad y a vivir en paz tiene que estar sobre el derecho individual de portación”, afirmó.

Santana dijo que Estados Unidos es el país con más armas por habitantes y donde más asesinatos masivos ocurren.


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