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El presidente Donald Trump anuncia la postulación de Brett Kavanaugh para la Corte Suprema en la Casa Blanca, Washington, 9 de julio de 2018. (AP) (horizontal-x3)
El presidente Donald Trump anuncia la postulación de Brett Kavanaugh para la Corte Suprema en la Casa Blanca, Washington, 9 de julio de 2018. (AP)

Washington — En llamadas desde la Oficina Oval, desde el avión presidencial y desde su club de golf en Nueva Jersey, el presidente Donald Trump volvía una y otra vez sobre su gran preocupación: ¿quién es el mejor para ocupar la vacante en la Corte Suprema?

La respuesta final causó poca sorpresa. Trump eligió a la persona que desde el comienzo había sido su preferido: el juez de la corte federal de apelaciones Brett Kavanaugh, un favorito de los republicanos.

La búsqueda de Trump comenzó casi dos semanas antes, cuando el juez Anthony Kennedy, de 81 años, lo visitó en la Casa Blanca para anunciar su plan de retiro. Sin embargo, el proceso ya se remontaba a dos años atrás, cuando el candidato Trump dio a conocer una lista de eventuales postulaciones a la Corte aprobada por grupos derechistas en un intento por convencer a los votantes republicanos escépticos en las elecciones primarias.

De esa lista salió el juez Neil Gorsuch el año pasado y Trump quería repetir esa jugada.

De la lista de 25, tomó un grupo de seis que se redujo a cuatro el fin de semana. Los otros finalistas eran los jueces federales Thomas Hardiman, Amy Coney Barrett y Raymond Kethledge.

Barrett era una favorita de la derecha desde que los demócratas la interrogaron sobre su fe católica durante las audiencias de confirmación el año pasado. Hardiman, un finalista para la banca que fue para Gorsuch, tenía antecedentes de familia trabajadora y una visión desde afuera de Washington, mientras que Kethlege lucía como una confirmación segura por el Senado.

Trump entrevistó a los cuatro y se dejó seducir rápidamente por Kavanaugh, de acuerdo con una persona allegada al proceso, quien dijo que el presidente habló con el juez durante una hora y media en más de una reunión. Lo impresionaron las credenciales académicas del graduado de Yale, su lista impresionante de opiniones escritas y la frecuencia con la que otras cortes las citaban.

En reuniones con legisladores republicanos la semana pasada, Trump parecía haberse inclinado definitivamente por Kavanaugh, de acuerdo con un republicano conocedor de la reunión, pero no autorizado a hablar sobre ella.

Trump parecía estar convencido de que Kavanaugh sería confirmado y sostuvo que un juez más conservador difícilmente sería aprobado por las senadoras Lisa Murkowski, de Alaska, y Susan Collins, de Maine. Cuando el grupo salía del lugar, Trump les dijo a manera de despedida: “Kavanaugh va a ser excelente”.

El juez Kavanaugh es el arquetipo de la élite jurídica de los republicanos. Egresó de una universidad de la “Ivy League”, como se conoce a un grupo de ocho universidades prestigiosas de Estados Unidos. Trabajó para el juez al que habrá de sustituir, investigó a un presidente demócrata, trabajó en una Casa Blanca republicana y hasta ahora era un miembro influyente de la que con frecuencia es descrita como la segunda corte más poderosa del país.

Si lo confirma el Senado, Kavanaugh probablemente será un confiable voto conservador que debilitará o hará peligrar los derechos al aborto, apuntalará el apoyo en la Corte Suprema a la pena capital y acotará el poder de las agencias reguladoras, pero antes habrá de enfrentar una fuerte oposición de los demócratas, quienes ya habían descrito a Kavanaugh como demasiado conservador.

Esperan persuadir a los senadores republicanos moderados que voten en contra. Algunos republicanos, aunque apoyan a Kavanaugh, esperaban que Trump eligiera a alguien que fuera visto como un conservador social más fuerte.

Después de graduarse en leyes en Yale, el nominado fue asistente del juez Kennedy durante la década de 1990 antes de unirse al equipo del fiscal independiente Kenneth Starr, donde Kavanaugh coescribió el reporte que sirvió como base para el juicio político del presidente Bill Clinton.

Kavanaugh participó en los intentos de Bush para detener el recuento de los votos en Florida en la disputada elección presidencial entre Bush y Al Gore en el 2000. Trabajó en la Casa Blanca de Bush por cinco años.

Ha escrito unas 300 opiniones en sus 12 años como juez de la Corte de Apelaciones federal para el Circuito del Distrito de Columbia.


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