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Clare Bronfman, heredera de la empresa de licores Seagram, financió las actividades de NXIVM. (AP / Mary Altaffer)

Nueva York — Les decían “garantías”. Fotos desnudas y otros materiales comprometedores que las mujeres de un grupo de autoayuda de Nueva York debían entregar a sus “amos” para asegurar su obediencia, su silencio y su disponibilidad sexual para el líder de la organización, Keith Raniere.


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