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Stacey Abrams. (AP)

La candidata demócrata a la gobernación de Georgia, Stacey Abrams, rechazó hoy conceder la victoria en las elecciones de este martes al republicano, Brian Kemp, que lidera el reñido recuento de papeletas, y dijo que quiere un recuento de los votos.

"Nos vamos a asegurar que cada voto es contado", dijo la demócrata a sus seguidores.

Con el 96 % de los votos escrutados, Kemp tiene 1,932 millones de votos (51 %), por 1,816 millones (48 %) de Abrams, que aspira a ser la primera mujer afroamericana en ser gobernadora a nivel nacional.

La demócrata indicó que en estas elecciones se ha cerrado la "brecha entre el ayer y el mañana, pero todavía quedan algunas millas por recorrer".

Por eso, no descartó tener que ir a una segunda vuelta en estas elecciones, que se deberían celebrar el próximo 4 de diciembre en caso de que ninguno de los candidatos en la contienda alcanzaran más del 50 % de los votos emitidos.

El único que aparentemente podría lograrlo es Kemp, que todavía no se dirigió a sus simpatizantes en esta noche electoral.

La elección a gobernador estuvo plagada de acusaciones de intentos de supresión del voto contra el candidato republicano, quien también es secretario de Estado de Georgia, departamento que supervisa las elecciones.

La victoria de Abrams representaría un contundente triunfo para los demócratas en Georgia, que no elegían a un gobernador demócrata desde hace más de dos décadas cuando fue electo Roy Barnes.

Pese a que las elecciones transcurrieron en relativa calma, hubo algunas denuncias de problemas en varios centros de votación, con problemas técnicos y filas más largas de lo usual debido a que presuntamente se destinaron menos máquinas para votar que en elecciones pasadas.

Por este motivo, un juez ordenó que se ampliaran las horas para permitir a los votantes que permanecían en fila pudieran sufragar. 



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