El republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, llega a una conferencia de prensa en el Capitolio en Washington. (horizontal-x3)
El republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, llega a una conferencia de prensa en el Capitolio en Washington. (AP)

Washington — La inquietud de los republicanos por el próximo tuit del presidente DonaldTrump y el temor de irritar a los votantes conservadores están socavando los esfuerzos de los líderes del partido por hacer que la Cámara de Representantes apruebe un proyecto de ley de inmigración esta semana.

Los líderes del Partido Republicano intentan asegurar por fin los votos que requieren para su proyecto de ley de amplio alcance tras haberle hecho pequeñas modificaciones que esperan se granjearán el apoyo del ala moderada y del ala conservadora del partido, las cuales están en desacuerdo. Pero aún más importante, desean que Trump le proporcione un respaldo político a un proyecto de ley de inmigración despreciado por los electores de la extrema derecha. Las afirmaciones recientes del mandatario acerca de dicho proyecto, y los antecedentes que tiene de cambiar de posición abruptamente en proyectos de ley sobre salud y gastos, no los han tranquilizado.

El mandatario les dijo el martes en privado a los republicanos de la Cámara de Representantes que respaldaba su proyecto de ley “al 1,000%” y los protegería durante sus campañas, dijeron algunos legisladores. Sin embargo, el viernes tuiteó que “los republicanos deberían dejar de perder su tiempo en la inmigración” y aguardar hasta después de los comicios de noviembre, pues considera que entonces el Partido Republicano aprobará leyes más estrictas porque habrá ganado más fuerza en el Congreso. Esa propuesta es incierta, a lo mucho.

“Creo que la mejor forma de aprobar un proyecto de ley es respaldar sistemáticamente una posición y ayudar a impulsarla”, afirmó el representante Greg Walden, destacado republicano de la cámara baja. Al preguntársele si Trump estaba haciendo eso, Walden se dirigió rápidamente hacia una puerta y dijo “eso es todo lo que tengo que decir”.

El proyecto de ley permitiría que los inmigrantes que llegaron ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños, conocidos como “dreamers”, tengan la posibilidad de naturalizarse estadounidenses. Financiaría también el muro de $25,000 millones de dólares que Trump planea construir en la frontera con México, e impediría que las agencias gubernamentales separen a los niños inmigrantes de sus padres detenidos.

La medida es producto de semanas de negociaciones entre los conservadores y los moderados del partido. Pero a pesar de ello las dos facciones republicanas no han podido solucionar algunas diferencias, y los legisladores que intentan conjuntar votos no han logrado reuniruna mayoría. Los republicanos no están recibiendo ayuda de los demócratas, que se oponen en bloque al proyecto de ley.

Los republicanos no han logrado zanjar sus divisiones en una época complicada para el partido: se acercan las elecciones legislativas y el tema de la inmigración capta la atención del público desde hace meses. Los miembros de ese partido que se esfuerzan por mantener el control de la Cámara de Representantes tenían esperanzas de enfocar las campañas de fin de año en la economía y los recortes fiscales.

En lugar de ello, la oposición de los republicanos a que los dreamers sigan viviendo en el país fue una noticia destacada a principios del año. En días recientes, el enfoque ha pasado a la medida del gobierno de Trump para separar a los niños migrantes de sus padres.

Ninguna de esas posiciones ha sido positiva para la imagen de los republicanos provenientes de distritos en los que vive gran cantidad de electores moderados que pueden elegir a candidatos de un partido o de otro. Esos legisladores ocupan escaños y requieren ser reelectos para que el Partido Republicano retenga el control de la Cámara de Representantes.


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