La última vez que Donald Trump y la speaker Nancy Pelosi se vieron las caras, el presidente finalizó la reunión tras la negativa demócrata a la construcción del muro fronterizo. (Agencia EFE) (horizontal-x3)
La última vez que Donald Trump y la speaker Nancy Pelosi se vieron las caras, el presidente finalizó la reunión tras la negativa demócrata a la construcción del muro fronterizo. (Agencia EFE)

Washington - El mensaje del presidente Donald Trump sobre el estado de la Unión tendrá esta noche como telón de fondo la nueva realidad política estadounidense.

Justo detrás de Trump, estará la speaker Nancy Pelosi, como el más claro reflejo de la división política en Washington, que tiene ahora a los demócratas como mayoría en la Cámara de Representantes.

Se trata de un escenario que acaba de ser particularmente relevante durante el reciente cierre parcial del gobierno federal, el más largo de la historia y en el que los demócratas le bloquearon, por lo menos temporalmente, a Trump la posibilidad de obtener $5,700 millones para el “muro” que quiere construir en la frontera con México.

La imagen de Trump –quien no suele ocultar lo que siente– ofreciendo su discurso con Pelosi sentada detrás, junto al vicepresidente Michael Pence como presidente del Senado, ha acaparado la imaginación de los grandes medios estadounidenses, incluso en los anuncios sobre el evento.

Sigue las incidencias:

Pelosi –quien en medio del cierre parcial canceló la fecha inicial del mensaje, que iba a tener lugar el pasado martes– y Trump no se ven las caras desde el 9 de enero, cuando el inquilino de la Casa Blanca terminó abruptamente una reunión con líderes del Congreso en busca de un acuerdo sobre la seguridad en la frontera.

El presidente Trump dejó la reunión tan pronto Pelosi negó la posibilidad de financiar el muro. La speaker Pelosi dijo después que “soy madre de cinco y abuela de nueve, puedo reconocer cuando alguien tiene una rabieta”.

Trump llega al mensaje –que tendrá lugar a partir de las 10:00 p.m, hora de Puerto Rico– con un nivel de popularidad que apenas llega al 40% y en momentos en que el secretario interino de Justicia, Matthew Whitaker, ha revelado que el informe del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016 está cerca de presentarse. La mayoría cameral, además, se apresta a iniciar una serie de investigaciones sobre su gobierno.

“Pienso que va a ser un mensaje que va a abarcar mucho territorio, pero en parte va a ser de unidad”, dijo Trump, quien se espera reviva la idea de aprobar por consenso un plan de inversión en infraestructura, iniciativas para reducir el costo de los medicamentos y contra la epidemia del VIH.

A corto plazo, ningún otro reto mayor que su reclamo a favor de que las medidas de seguridad en la frontera del sur incluyan un muro de concreto o acero, que abarque hasta 1,000 millas.

El debate sobre la seguridad en la frontera está en manos de un comité de conferencia del Congreso, que tiene hasta el 15 de febrero para lograr un acuerdo o por lo menos extender los presupuestos para el año fiscal federal 2020, que no han sido aprobados.

Sin consenso con la Cámara baja dominada por los demócratas y el Senado –controlado ligeramente por los republicanos (53-47), que necesitan apoyo demócrata para el trámite regular de medidas–, principales departamentos como Seguridad Nacional, Vivienda, Agricultura, Comercio y Transportación volverán a entrar en un cierre parcial.

Pelosi ha insistido en que no avalará que se destine dinero para construir “un muro”, pero sostuvo que hay ambiente para financiar “nuevas estructuras” en la frontera y medidas de seguridad modernas.

Trump, por su parte, amenaza aún con declarar una “emergencia nacional” y asignar por la vía administrativa los fondos para el muro.

Hace unas semanas, unas de las alternativas que tenía sobre la mesa era desviar fondos de una asignación de $13,900 millones al Cuerpo de Ingenieros para mitigar desastres naturales recientes, que incluye $2,500 millones prometidos a Puerto Rico.

A nivel internacional, Trump debe hacer referencia a su intención de retirar tropas de Siria, su interés en nuevas negociaciones con el líder norcoreano Kim Jung un y la presión que ejerce en contra del gobierno de Nicolás Maduro, tras reconocer como presidente encargado de Venezuela al líder legislativo Juan Guaidó.


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