Dos personas colocan paneles de madera en Confederate House en el centro de la ciudad de Charleston, en Carolina del Sur. (AP) (semisquare-x3)
Dos personas colocan paneles de madera en Confederate House en el centro de la ciudad de Charleston, en Carolina del Sur. (AP)

Luego que el huracán María impactó a Puerto Rico, Jessica Vargas decidió brindarle refugio a su familia de Bayamón en su hogar en Carolina del Norte. La familia tomó lo poco que les dejó el ciclón, emprendió vuelo y llegó al Condado Wake en busca de un nuevo hogar y sustento. Ahora, un año después, se enfrentan a un huracán mayor que promete dejar a su paso grandes inundaciones.

Vargas, quien lleva tres años en ese estado, fue testigo de los estragos del huracán categoría 1 Matthew en el 2016, por lo que tiene una idea de la destrucción que Florence puede dejar a su paso.

El Centro Nacional de Huracanes ubica al ojo de Florence entrando por la costa de Carolina del Norte como un huracán mayor (con vientos máximos sostenidos de más de 110 millas por hora) durante la madrugada del viernes, para mantenerse estacionaria y, posteriormente, degradarse a tormenta. Al momento, el ciclón se mantiene como uno categoría 4 en la escala Saffir-Simpson.

Según un informe de esta agencia, se espera que la velocidad de traslación del huracán disminuya una vez toque tierra, por lo que podrían surgir inundaciones extremadamente peligrosas, así como intensas lluvias prolongadas sobre las Carolinas.

“Aunque donde yo vivo no es inundable, hay varias áreas cercanas que sí lo son, que en ese sentido tengo un poco de temor. Las carreteras de Carolina del Norte son bien inundables. Con solamente el huracán Matthew el lago creció tanto que tapó la autopista completa y quedaron muchos carros bajo agua y eso está prácticamente a 15 minutos de mi casa”, explicó Vargas en entrevista telefónica a endi.com.

Resaltó, además, que los supermercados “están vacíos” y escasea principalmente el agua, el pan, la leche y los huevos.

Al momento, Vargas evalúa junto a su familia si es necesario moverse a otro estado como medida de precaución. En cuanto a los familiares que recibió en su hogar, contó que mientras la tía de su hijo está “tranquila”, su esposo natural de Brasil revive el miedo que sintió con María, el primer huracán que experimentó. 

De otro lado, Tanya Altagracia, residente en Charleston, Carolina del Sur, desde hace 10 años, dijo que lo más que le preocupa son las intensas lluvias que puede dejar Florence en su ciudad, un área bajo el nivel del mar y que ya es propensa a inundaciones recurrentes. Indicó a modo de ejemplo que su casa sufrió daños el pasado año por el huracán Irma y que varios pies de agua han llegado a rodear toda la estructura durante crecidas pasadas.

“Yo vivo frente al río Ashley y me tengo que ir porque de seguro que voy a tener unos cuantos pies de agua aquí en mi casa y estoy en esas ahora, amarrando el muelle y salvando los recuerdos y las cosas que no puedo remplazar. Y pues, que sea lo que Dios quiera”, expresó la mujer natural de Bayamón.

Además de buscar refugio, Altagracia almacenó gasolina suficiente para 10 días, dinero en efectivo, agua y comida para dos semanas. Su urgencia para prepararse, dijo, deriva de la mala experiencia que tuvo su familia en Puerto Rico con el huracán María y que a un año después le provoca ansiedad.

La también administradora de la página de Facebook Puertorriqueños en Charleston SC, destacó que muchos de los boricuas en el área se mudaron a Carolina del Sur tras enfrentar el huracán María en la isla. Ahora se preparan para el embate de Florence.

“Muchos (puertorriqueños) no tienen la noción de que está la posibilidad de montarte (en un auto) e irte y no tienes que pasar el temporal. Hay muchos que están con el PTSD y hay algunos que se fueron ya (a otros estados) huyéndole al huracán y hay muchos que todavía están esperando. Muchos le tienen miedo a que aquí las casas son de madera y cartón, básicamente, que no son de concreto, más estamos bajo el nivel del mar, aquí no hay montañas…”, dijo.

Asimismo, señaló que Charleston no cuenta con refugios para tormentas mayores de categoría 3, por lo que el gobierno está transportando a la gente en guaguas “tierra adentro” como medida de prevención. Sin embargo, según Altagracia, muchos han decidido permanecer en sus residencias. 3

La ciudad de Charleston forma parte de las primeras zonas incluidas en una orden de desalojo obligatorio por parte del gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster. El estado también fue declarado en emergencia el sábado pasado.

Norberto Quiñones y Melanie Vélez, residentes en Norfolk, Virginia, también fueron alertados a través de una llamada automatizada a desalojar por las posibles inundaciones, por lo que tomaron rumbo a Boston antes que el tráfico empeorara.

“Cuando nos fuimos, ya la marea estaba bien alta, se desbordaba en algunos lugares. Así que con el huracán va a subir unos pies más. (Además), estaban diciendo que podía llover entre 52 a 70 pulgadas”, sostuvo Quiñones. Vélez, por su parte, indicó que ya los cuerpos de agua cerca del río Elizabeth se empezaron a desbordar.

“Ayer se sentía mucho el caos en los supermercados, no había agua ni inventario. Se sentía la tensión”, añadió Vélez.

Por su parte, Lourdes García, natural de Caguas y residente de Butner, en el Condado Granville, en Carolina del Sur, indicó que aparte de las inundaciones, le preocupa que las casas no soporten las ráfagas de Florence.

“En las áreas de Wilmington, Fayetteville y Raleigh, donde hay comunidades grandes de puertorriqueños, van a sentir fuertemente los vientos huracanados y las casas en Carolina del Norte son en madera y cartón por así decirlo, por lo que la devastación va a hacer mayor en esas áreas”, opinó.

García, quien reside en ese estado desde el 2002, se ha encargado durante los últimos días de compartir información útil sobre preparativos ante el huracán a través de la página “Puertorriqueñosen North Carolina” en Facebook.

“Queremos asegurarnos de darle la mayor información a toda nuestra gente sobre áreas de refugios seguros para los puertorriqueños en Carolina del Norte y estamos proporcionando la información a la mayor brevedad posible. Hay muchas personas que están al tanto y creo que hemos aprendido con la experiencia de María a que no lo podemos tomar a chiste, esto es cosa seria”, dijo en declaraciones escritas a endi.com.

Solidaridad hispana

Oscar Cruz y Ana Abarca, dueños del negocio Fayetteville's Bakery Cakeand Coffee Shop, contaron en entrevista telefónica con este medio que aproximadamente el 90% de su clientela es de origen puertorriqueño y que la población ha incrementado durante los últimos meses.

“En el último año ha estado llegando bastantísima gente de Puerto Rico y una de las causas fue el huracán María. Ellos también son los que de alguna u otra forma han estado ayudando porque son los que dicen qué hay que hacer en esta situación, como ya vivieron lo de María”, contó Cruz, natural de México.

Reconociendo la gran cantidad de puertorriqueños en el área de Carolina del Norte, el matrimonio de comerciantes se ha dado a la tarea de publicar información en español sobre el huracán en la página de Facebook de su comercio, puesto que la mayoría de la información difundida por el gobierno es en inglés.

Aunque su negocio no se encuentra en una zona inundable, reconocen que la cantidad de lluvia sigue representando un peligro y que el paso de Florence provoca miedo y ansiedad, principalmente en los boricuas que experimentaron el huracán María.


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