Stephen Miller (semisquare-x3)
Stephen Miller se ha convertido en un jugador clave para definir la posición de la Casa Blanca sobre la política de inmigración de su país. (EFE)

Las imágenes de los niños solos y encerrados en recintos, en algunos casos en jaulas, en EE.UU. recorrió todo el mundo y produjo no solo el rechazo generalizado de la opinión pública, sino la reacción de muchos sectores de la sociedad que salieron a protestar contra la decisión del presidente Donald Trump de separar a los hijos de los padres de inmigrantes indocumentados en la frontera sur del país.

Pero las decisiones del presidente Trump no las ha tomado en soledad. Sino que tienen nombre y apellido. Según un reporte del diarios The New York Times,  el creador de la “gran idea”, es el asesor más extremista que se pasea por los pasillos de la  Casa Blanca, Stephen Miller.

El joven Miller, de tan solo 32 años, ha sido identificado como la fuerza impulsora detrás de la política de "cero tolerancia" que lleva adelante la administración Trump y que separa a los niños inmigrantesde sus familias en la frontera entre Estados Unidos y México.

Esta estrella en ascenso de la extrema derecha norteamericana ha sabido ganarse con una actitud polarizadora no solo un lugar de preponderancia en el esquema de poder de Trump, sino también en las portadas de los principales diarios de EE.UU. 

Stephen Miller se ha convertido en un jugador clave para definir la posición de la Casa Blanca sobre la política de inmigración estadounidense.

Stephen Miller junto a Donald Trump y a su equipo, a bordo del avión presidencial. (White House)

Trump conoce muy bien a Miller, nacido en Santa Mónica (California) y que proviene, paradójicamente, de una familia de inmigrantes judíos cuyos antepasados huyeron de la persecución nazi de lo que hoy se conoce como Bielorrusia. 

Es uno de los pocos miembros que formaron parte de la campaña presidencial en 2016 que aún se mantienen al lado del mandatario. También ayudó a escribir algunos de los discursos más importantes de Trump, incluido el discurso del Estado de la Unión, su discurso inaugural de presidencia y la conferencia magistral que pronunció en la Convención Nacional Republicana en julio de 2016.

Miller no ha expresado remordimiento alguno con respecto a la situación de los niños migrantes:  “Fue una decisión simple de la administración tener una política de tolerancia cero para la entrada ilegal, punto. El mensaje es que nadie está exento de la ley de inmigración”, según declaraciones de Miller recogidas por el New York Times.

Pero antes de que Miller se convirtiera en una figura importante en la administración Trump, era un activista conservador y abierto en la escuela secundaria y la universidad, en donde trabajó en campañas del Congreso.

Miller asistió a la Universidad de Duke, donde continuó generando controversia como un prominente ideólogo conservador. En 2017, se viralizó un video de su discurso de campaña entre estudiantes y el gobierno en Santa Mónica High en el que argumentó que los estudiantes no deberían tener que recoger su propia basura porque hay "muchos conserjes a los que les pagan para hacerlo". 

El analista internacional Mark Krikorian, quien conoce a Miller desde 2013 y dirige el conservador Centro de Estudios sobre Inmigración (CIS), dijo a la agencia Efe que Miller "sabe muchísimo sobre inmigración". 

Krikorian, quien comparte la postura sobre inmigración de los republicanos de línea dura, no cree que Miller esté manipulando a Trump, sino que ambos "piensan cosas similares" y el joven asesor "se especializa en los detalles".

"Lo que hace Miller es convertir las ideas generales del presidente sobre inmigración en políticas específicas", defendió Krikorian.

En sus contadas apariciones mediáticas, Miller ha hecho gala de populismo, como en agosto del año, cuando un periodista de la CNN le recordó que en la Estatua de la Libertad hay una inscripción que aboga por acoger a los inmigrantes "cansados y pobres", y no necesariamente a los que sepan "hablar inglés", como pide Trump.

"Me parece increíble que creas que solo la gente de Gran Bretaña y Australia sabe inglés. Es algo que revela tu sesgo cosmopolita de una forma alucinante", replicó Miller, con una respuesta que parecía diseñada a medida para la base electoral de Trump.

En 2009, Miller se convirtió en asesor del senador republicano Jeff Sessions, que ahora es el fiscal general de EE.UU., y ambos tuvieron un papel clave en el fracaso de las negociaciones de 2013 para lograr una reforma migratoria, ya que contactaron a numerosos legisladores para pedirles el rechazo al proyecto de ley.


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