El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con los medios antes de una reunión con alta cúpula militar (horizontal-x3)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con los medios antes de una reunión con alta cúpula militar. (EFE)

Washington - El presidente Donald Trump aprobó este viernes la aplicación de la nueva política de venta de armamento convencional a otros países, con la que busca facilitar las transacciones para aumentar su volumen de negocio, informó hoy el Departamento de Estado.

La medida, que afectará a la política de Venta de Armas Convencionales (CAT, por sus siglas en inglés), según el comunicado de la cartera de Exteriores, tendrá tres objetivos: Dar prioridad a la competencia estratégica, crear un clima propicio para cerrar las operaciones de venta y reorganizar el modelo para aumentar su éxito.

La nueva legislación, en definitiva, busca simplificar la burocracia relativa a la comercialización de material armamentístico, de forma que las empresas ya no tendrán que recurrir al gobierno para iniciar los contactos de cara a una transacción con potenciales clientes extranjeros.

Esto no implica, no obstante, que cualquier venta de armamento contemplada en esta nueva política no deba someterse en última instancia al Congreso, tal y como sucede en estos momentos.

A partir de ahora, la Administración trabajará con "socios y aliados" para identificar las necesidades de material bélico que refuercen la política exterior del país y buscará "mejorar" su competitividad para hacer frente a la oferta armamentística de países adversarios.

Asimismo, el Departamento de Estado colaborará con los posibles clientes para "asegurarse" de que las barreras comerciales a los bienes estadounidenses se ven reducidas y que las regulaciones de otros países "no ponen en peligro" los empleos locales.

Este punto puede resultar complejo en un momento en el que Trump ha iniciado una guerra comercial con algunos de sus principales aliados, como la Unión Europea y Canadá, que ha tenido su reflejo en la aplicación de aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

Algunas de las economías afectadas por estas medidas, como China, México y Turquía, o la propia Unión Europea y Canadá, han respondido aplicando diversos gravámenes a las importaciones procedentes de Estados Unidos, lo que ha llevado a Washington a denunciar hoy a estos cinco Estados ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).


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