El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (semisquare-x3)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (EFE)

El presidente Donald Trump pareció dar marcha atrás el martes de su exigencia para que se asignen $5,000 millones para construir un muro fronterizo, y por primera vez dejó entrever estar abierto a un acuerdo que permitiría evitar un cierre parcial del gobierno.

La Casa Blanca dio indicios de esa nueva actitud cuando la secretaria de prensa Sarah Huckabee Sanders indicó que Trump no desea un cierre gubernamental, aunque apenas la semana pasada dijo que estaría “orgulloso” de lograrlo. El presidente sopesaría otras opciones y el gobierno estaba examinando formas para obtener el dinero de otra forma, señaló Sanders.

Fue un punto de quiebre tras días de impasse. Sin una resolución, más de 800,000 trabajadores gubernamentales podrían recibir licencia o ser enviados a trabajar sin sueldo a partir del viernes a medianoche, lo cual afectaría las operaciones del gobierno unos días antes de Navidad.

Una opción que ha estado circulando en el Capitolio sería aprobar el financiamiento gubernamental así como está ahora, sin un impulso para la frontera, como una medida provisional para pasarle el asunto al nuevo Congreso el mes próximo.

El senador republicano Richard Shelby, presidente de la Comisión de Asignaciones Presupuestarias, confirmó el martes por la noche que su oficina está preparando una propuesta de ley para mantener el financiamiento al gobierno, probablemente hasta febrero. La Casa Blanca prefiere un paquete a más largo plazo, aunque el diálogo seguía siendo fluido y en otras ocasiones Trump ha cambiado de rumbo con rapidez, dijo una persona al tanto de las negociaciones pero sin autorización para dar su nombre al hablar sobre ellas.

“Queremos saber qué es lo que puede ser aprobado”, afirmó Sanders en una conferencia de prensa. “Una vez que tomen una determinación y pongan algo sobre la mesa, tomaremos una decisión en torno a si la respaldaremos”.

Dijo también que el presidente “le ha pedido a cada agencia que echen un vistazo para ver si tienen dinero que pueda usarse”.

El desarrollo de los sucesos impulsó negociaciones que habían sido casi inexistentes desde la reunión televisada de la semana pasada en la Casa Blanca, cuando Trump no aceptó ni rechazó la oferta de los demócratas. Habían propuesto mantener el financiamiento a los niveles actuales de $1,300 millones para cercas de seguridad en la frontera y otras mejoras, pero no para el muro.

Los principales líderes republicanos y demócratas del Senado comenzaron a negociar nuevas propuestas y se prevé que las conversaciones continúen.

Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en la cámara alta, dijo que confía en que el gobierno no se paralizará. Indicó que podría aprobarse una medida provisional, aunque insinuó que la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi _que está lista para convertirse en presidenta de ese recinto legislativo cuando los demócratas tomen el control del mismo el 3 de enero_, no querría empezar el año nuevo con un pleito por el presupuesto.

“Si yo estuviera en sus zapatos, preferiría no tener que vérmelas con asuntos de este año el año próximo”, afirmó McConnell.

Pelosi y Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado, han especificado claramente que no están interesados en financiar el muro fronterizo de Trump.


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