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Brett Kavanaugh ha fungido como juez de la corte de apelaciones del Distrito de Columbia desde el 2006 hasta el presente. (AP / Dennis Cook) (semisquare-x3)
Brett Kavanaugh ha fungido como juez de la corte de apelaciones del Distrito de Columbia desde el 2006 hasta el presente. (AP / Dennis Cook)

Washington — El presidente Donald Trump nombró esta noche a Brett Kavanaugh como próximo juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, confiado en que completará el giro a la derecha en el más alto foro judicial estadounidense que prometió a sus electores.

De 53 años, Kavanaugh es, desde el 2006, juez del Tribunal de Apelaciones de Washington D.C.,  la segunda corte más importante de EE.UU.

De ser confirmado por el Senado estadounidense, Kavanaugh sería la quinta persona, de nueve, en el tribunal de ideología claramente conservadora.

Kavanaugh sustituiría a Anthony Kennedy, un conservador moderado, que renunció efectivo el 31 de julio y deja un legado de importantes decisiones constitucionales. 

Kennedy ha sido generalmente un juez conservador. 

Pero, se ha unido a los liberales en decisiones importantes sobre los derechos de los homosexuales – como el matrimonio entre personas del mismo sexo-, casos de libertad individual y en contra de la pena de muerte para menores de edad.

El profesor Carlos Ramos González, constitucionalista de la Universidad Interamericana, recordó que Kennedy – durante el debate del caso Pueblo versus Sánchez Valle-, se mostró escéptico a reconocer una soberanía similar a la de los gobiernos de los estados en el caso de los territorios y recurrió a los Casos Insulares, que aún definen la relación entre Puerto Rico y EE.UU., para conceder ciertos derechos a los detenidos de la guerra contra el terrorismo.

Kavanaugh es el segundo juez que designa Trump en solo un año y medio en la Casa Blanca. “Es una de las responsabilidades más profundas de la presidencia”, dijo Trump esta noche, al indicar que en busca del sustituto de Kennedy “no pregunté sus opiniones personales”.

Trump andaba en busca de un candidato de credenciales conservadoras impecables, sin signos de poder convertirse en un juez Kennedy.

Durante la campaña, dijo que nombraría jueces que revirtieran el caso Roe versus Wade, para que el tema del derecho al aborto se decidiera estado por estado.

El profesor Ramos González recordó que el propio Kennedy fue uno de los jueces que votó a favor de hacer cada vez más restrictivo el derecho al aborto.

Graduado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale, en el tope de su clase, Kavanaugh trabajó con los gobiernos de George Bush, padre, y George Bush, hijo.

Muchos pensaron que sus lazos con los Bush pudiera ser un obstáculo para su nombramiento, en momentos en que los conservadores buscan un juez que rete la jurisprudencia sobre temas como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la ley Obamacare.

Además de haber sido asesor de Bush, Kavanaugh trabajó como abogado en el equipo del fiscal especial Kenneth Starr que investigó al presidente Bill Clinton, un proceso que concluyó en 1998 con un juicio político en el Senado estadounidense.

Entonces, Kavanaugh argumentó que un presidente puede ser destituido por mentir a su personal y al público, lo que – ha destacado The New York Times-, es una definición muy amplia de obstrucción de la justicia que ahora pudiera aplicarse, de haber evidencia, en la investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 que ha involucrado a Trump.

Se teme que su largo historial en Washington pueda prolongar el proceso de confirmación, el cual los republicanos quieren terminar antes de las elecciones legislativas de noviembre, pues los demócratas tendrán más información que examinar y solicitar.

Debido a la frágil mayoría que tienen (51-49, pero con el senador John McCain alejado del Capitolio debido al cáncer al que se enfrenta) y al apretado calendario legislativo antes de las elecciones legislativas de noviembre, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell (Kentucky), había advertido a la Casa Blanca que Thomas Hardiman y Raymond Kethledge eran los dos candidatos más fáciles de confirmar, pues tienen un récord judicial y público menos extenso.

Trump también tuvo bajo evaluación a la juez de apelaciones Amy Coney Barrett.

Como asesor de George W. Bush, Kavannaugh tuvo influencia en la selección del hoy juez presidente del Tribunal Supremo de EE.UU., John Roberts. Según el expresidente Bush, Kavannaugh hizo énfasis entonces en que el candidato debería “capaz de convencer a sus colegas por medio de la persuasión y pensamiento estratégico”.

Antes del anuncio, el presidente Trump sostuvo que al buscar el reemplazo del juez Kennedy, “mi mayor responsabilidad es seleccionar un juez que interprete fielmente la Constitución tal como está escrita”.

“Se supone que los jueces no deben volver a escribir la ley, reinventar la Constitución o sustituir sus propias opiniones por la voluntad del pueblo expresada a través de sus leyes. Rechazamos el activismo judicial y la formulación de políticas desde la banca. La fiel aplicación de la Constitución es la base de nuestra libertad, el fundamento de nuestra sociedad y el eje de nuestro gobierno. El sistema estadounidense le encarga al Congreso que redacte las leyes, al ejecutivo que aplica las leyes y al poder judicial emitir juicios neutrales basados en esas leyes y en la Constitución que hemos jurado proteger”, sostuvo Trump.


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