Un Trump mudo y de rostro pétreo se negó a responder cuando los periodistas le preguntaron sobre el legado de McCain. (AP) (semisquare-x3)
Un Trump mudo y de rostro pétreo se negó a responder cuando los periodistas le preguntaron sobre el legado de McCain. (AP)

Washington-  Con mirada adusta y después de dos días casi en silencio, el presidente Donald Trump cedió a las presiones al reconocer lacónicamente el “servicio a nuestro país” del senador John McCain y volver a bajar la bandera sobre la Casa Blanca a media asta.

El fin de semana, mientras buena parte del país recordaba al héroe de guerra, senador y candidato presidencial, Trump rumiaba su rencor. Por estilo y política, McCain fue su contrapunto exasperante, un papel que no se agotó con la enfermedad y muerte del senador.

La renuencia de Trump a participar en la conmemoración nacional fue torpe y embarazosa, incluso por tratarse de un líder que reconoce que su conducta no es la típica de un presidente. El episodio puso de relieve el impulso del presidente atípico de abrigar rencores personales independientemente de las repercusiones políticas.

Antes de la declaración del lunes por la tarde, su única reacción sobre la muerte de McCain había sido un tuit el sábado. La ausencia de una declaración formal, junto con el hecho de que las banderas de la Casa Blanca ondearon a media asta por poco tiempo, recibieron fuertes críticas de republicanos y grupos de veteranos de guerra, además de los demócratas.

Finalmente, la declaración de Trump sobre el seis veces senador se redujo a la frase, “a pesar de nuestras diferencias políticas, respeto los servicios del senador John McCain a nuestro país”.

Más tarde, durante una cena con líderes evangélicos, dijo que “nuestros corazones y oraciones” estaban con la familia “y sentimos un gran aprecio por todo lo que el senador McCain ha hecho por nuestro país”.

Horas antes, un Trump mudo y de rostro pétreo se negó a responder cuando los periodistas le preguntaron sobre el legado de McCain. Ante las ráfagas de preguntas, el presidente habitualmente locuaz no tuvo respuesta.

En público, Trump fustigó frecuentemente por derrotar sus esfuerzos para derogar la ley de salud del presidente Barack Obama. En privado, se ha quejado de desaires como que McCain no agradeció su apoyo para su reelección en 2016. Por su parte, McCain calificó la reciente reunión con el presidente ruso Vladimir Putin en Helsinki de “uno de los desempeños más vergonzosos de un presidente estadounidense que se recuerde”.

Aunque trató de apaciguar la controversia con su declaración, la semana de conmemoraciones le traerá nuevos momentos incómodos. Dos expresidentes hablarán en el funeral de McCain el sábado, pero la familia del senador difunto ha dicho claramente que no quiere que Trump asista al oficio.


💬Ver 0 comentarios