Donald Trump ha descrito al cambio climático como una “farsa”. (EFE / Michael Reynolds) (semisquare-x3)
Donald Trump ha descrito al cambio climático como una “farsa”. (EFE / Michael Reynolds)

Washington (AP) — El gobierno del presidente Donald Trump pretende reducir los fondos federales destinados al estudio y monitoreo del cambio climático, al tiempo que aumentará el financiamiento para la quema de combustibles fósiles que calientan el planeta.

El proyecto de presupuesto 2019 de la Casa Blanca busca reducir o erradicar los programas de ciencia climática en varias agencias federales, desde eliminar las labores para detectar las emisiones de gases de efecto invernadero, hasta poner fin al financiamiento para los satélites de la NASA que estudian los impactos del cambio climático. 

Aunque el presupuesto del presidente Trump que se reveló a principios de esta semana tiene pocas probabilidades de ser aprobado en el Congreso, es un claro indicador de qué tan poco peso le da el gobierno del mandatario a las advertencias, cada vez más frecuentes, de los científicos sobre sequías más largas y el aumento en el nivel del mar. 

Trump ha descrito al cambio climático como una “farsa” y nombró a fervientes defensores de un aumento en la producción de petróleo, gas y carbón al frente de las principales agencias federales que supervisan la aplicación de la legislación ambiental, de producción de energía y de terrenos públicos. 

En el resumen de 160 páginas del proyecto de presupuesto publicado por la Casa Blanca, el término “cambio climático” solo se menciona en una ocasión, en el nombre de un programa científico que estaba marcado para ser eliminado de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés). 

Esto luego de que la semana pasada el administrador de la EPA, Scott Pruitt, insinuó que el calentamiento global podría ser benéfico para la humanidad y su agencia emitió un plan estratégico de 47 páginas para los próximos cinco años que no incluye la palabra “climático”. 

Científicos federales de salud y clima predicen que, para fin de siglo, el calentamiento global generará 9,000 decesos adicionales cada año en Estados Unidos a causa del calor, y costará hasta $140,000 millones al año.

El clima caliente fomenta la propagación de enfermedades, reduce la capacidad de trabajo, incrementa las tasas de crímenes violentos, reduce la producción agrícola y desmejora la calidad del aire. 

Los ambientalistas y científicos climáticos dicen que los profundos recortes en el presupuesto, en caso de que sean implementados, equivaldrían a negar los hechos sobre el calentamiento global, mientras que aumentarían el termostato de la Tierra al enviar más gases de efecto invernadero a la atmósfera. 

El presupuesto destinado por Trump para la EPA elimina 16,5 millones dedólares en fondos y 48 empleos de tiempo completo en el programa de investigación del calentamiento global, que desarrolla información científica relacionada con el cambio climático y con sus impactos en la salud humana, el ambiente y la economía. La Casa Blanca también pondría fin al programa Science to Achieve Results, que proporciona 28 millones de dólares en becas de investigación y académicas en ciencia e ingeniería ambiental. 

Al mismo tiempo, la Casa Blanca promoverá lo que Trump apodó como una estrategia de “dominio energético”, con mayores inversiones en petróleo, gas y carbón. En el Departamento de Energía, la investigación de nuevas tecnologías de energía renovable se convertirá en mayor investigación sobre combustibles fósiles. 

El presupuesto “demuestra el compromiso del gobierno con el dominio energético estadounidense, tomando decisiones difíciles y reafirmando el papel apropiado del gobierno federal”, se lee en el proyecto de presupuesto de la Casa Blanca. “De este modo, el presupuesto enfatiza las tecnologías energéticas mejor posicionadas para permitir la independencia energética estadounidense y el crecimiento interno del empleo”. 

El presupuesto para el Departamento del Interior busca incrementar la perforación y minería en tierras federales, y deroga una regla impuesta bajo el mandato del expresidente Barack Obama que requería que las operaciones de petróleo y gas redujeran las filtraciones de metano, un gas de efecto invernadero que atrapa alrededor de 25 veces más calor en la atmósfera que el dióxido de carbono.


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