La primera cumbre entre los presidentes de Estados Unidos y Rusia tiene lugar 18 meses después de que Trump asumiera el poder.

Helsinki - El presidente Donald Trump aseguró hoy que la relación de Estados Unidos con Rusia "ha cambiado" gracias a su cumbre de hoy con su homólogo ruso, Vladimir Putin, al asegurar que se han dado "los primeros pasos" dentro de un "largo proceso" para mejorar las relaciones bilaterales.

"Nuestra relación nunca ha sido peor que ahora, pero eso ha cambiado en las últimas cuatro horas, realmente lo creo", dijo Trump en una conferencia de prensa junto a Putin al término de su primera cumbre formal en Helsinki.

El encuentro cara a cara entre los dos dirigentes en la capital de Finlandia tuvo como telón de fondo unas deterioradas alianzas occidentales, los avances en la pesquisa sobre la intromisión electoral y el temor a que la agresión de Moscú quede impune. 

Previo al encuentro, tuiteó que "nuestra relación con Rusia nunca ha sido peor”. Culpó a los “años de tontería y estupidez de Estados Unidos y ahora, la caza de brujas manipulada”. 

Mientras, Putin dijo que se debía hablar sobre los "puntos de tensión en el mundo" al comenzar su cara a cara con su colega de Estados Unidos.

"Ha llegado la hora de hablar detenidamente, tanto de las relaciones bilaterales como de los distintos puntos de tensión en el mundo, y son bastantes, para que les prestemos atención", señaló el jefe del Kremlin. 

Concluida la reunión, Trump lamentó que la trama rusa, desatada en las pasadas elecciones presidenciales, haya "mantenido separados" al país que representa y a Rusia.

Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Rusia, Vladímir Putin, durante la cumbre que se realiza en Finlandia. (AP)

"La investigación es un desastre para nuestro país. Nos ha mantenido separados", dijo Trump en una conferencia de prensa junto a Putin al término de su primera cumbre formal en Helsinki. 

Aseguró que no ve "ningún motivo" por el que Rusia podría haber interferido en las elecciones estadounidenses de 2016, contradiciendo así la conclusión de las agencias de inteligencia de su país.

Putin, por su parte, volvió a negar cualquier injerencia de su país en los comicios. 

"Tuve que repetir lo que ya he dicho muchas veces: que Rusia nunca ha interferido y no tiene intención de interferir en los asuntos internos estadounidenses, entre ellos los procesos electorales", dijo Putin en conferencia de prensa al término de la cumbre en la capital finlandesa. 

De paso, el presidente ruso elogió la diplomacia de Trump en Corea del Norte y aseguró que la Guerra Fría terminó "hace mucho tiempo".

"La época del antagonismo ideológico entre dos países ya es cosa del pasado. La situación en el mundo ha cambiado radicalmente", dijo Putin en conferencia de prensa al término de la cumbre en la capital finlandesa. 

La cumbre comenzó más tarde de lo previsto, porque Putin llegó a Helsinki con alrededor de media hora de demora en otra muestra de su famosa falta de puntualidad. El presiente estadounidense pareció devolverle el favor y esperó a que el ruso llegase al lugar de la reunión antes de salir de su hotel. 

No es la primera vez que Putin llega tarde a citas con otros líderes mundiales. Ya ocurrió en encuentros con la reina Isabel II de Inglaterra y el papa Francisco, entre otros. 

Condenan la reunión en Estados Unidos

La reunión, que fueseguida de cerca en muchas capitales del mundo, fue condenada de antemano por varios miembros del Congreso de ambos partidos luego de la acusación presentada en Estados Unidos la semana pasada contra 12 oficiales de la inteligencia militar rusa acusados de hackear a los demócratas en los comicios de 2016 para ayudar a Trump a llegar a la Casa Blanca. Inmune a esto, el dirigente estadounidense se sentará cara a cara con Putin, el autoritario líder por quien ha expresado admiración. 

Las dudas de este encuentro giran en torno a si Trump reprenderá dura y públicamente a su par ruso por la intromisión electoral que derivó en la investigación del fiscal especial Robert Mueller, un proceso que califica constantemente como “caza de brujas”. 

En sus tuits del lunes, el presidente estadounidense siguió despreciando la pesquisa y culpó a su predecesor, Barack Obama, por no frenar los esfuerzos rusos en los comicios de 2016. Señaló que el mandatario demócrata "fue informado por el FBI sobre la intromisión rusa, dijo que no podía pasar, que no era gran cosa y no hizo nada al respecto”. 

En realidad, el gobierno sí tomó medidas: Obama confrontó personalmente a Putin; se expulsó a casi tres docenas de diplomáticos rusos que según las autoridades estadounidenses eran en realidad operativos de inteligencia y se impusieron nuevas sanciones. 

Mientras Trump está ansioso por protagonizar otro momento televisivo que acapare titulares como ocurrió en su encuentro con el líder norcoreano, Kim Jong Un, el mes pasado, la misión principal del Kremlin fue conseguir que se celebrase. Putin espera que la cumbre, a pocas horas de presidir la final del Mundial, le ayude a forjar una buena relación personal con su homólogo y se centre en aspectos en los que las dos naciones pueden encontrar puntos en común, como Siria. 

Los dos líderes se reunirán primero en solitario en la opulenta sala gótica del palacio presidencial. Más tarde se sumarán a las conversaciones un grupo de asistentes para el almuerzo en el Salón de los Espejos, que en su día fue la sala del trono del emperador. La jornada culminará con una conferencia de prensa conjunta. 


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