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Familias inmigrantes esperan poder ingresar a Estados Unidos luego de su arribo a Tijuana, estado de Baja California (México) (horizontal-x3)
Familias inmigrantes esperan poder ingresar a Estados Unidos luego de su arribo a Tijuana, estado de Baja California, México. (EFE)

México - Una ola inmigrante fluye interminable a la fronteriza ciudad mexicana de Tijuana, alimentada por el sueño de un asilo que vence el miedo a la política migratoria del gobierno del presidente Donald Trump.

Frente a la oficina estadounidense de migración de Tijuana, en el estado mexicano de Baja California, arriban, todos los días y manera constante, un ciento de inmigrantes, mexicanos, centroamericanos, caribeños y sudamericanos, para iniciar el proceso de asilo o refugio.

La lista de espera supera las 2,000 personas y sin una cuota de personas establecida por las autoridades estadounidenses, la cifra más que disminuir, aumenta de manera cotidiana, señalaron los inmigrantes a la prensa local.

Tijuana, el punto fronterizo más grande de México con Estados Unidos, es para los inmigrantes la última etapa antes de pedir refugio en Estados Unidos, en donde pretenden mejorar su situación económica o escapara de la violencia de su país.

Entre ellos hay personas como la mexicana Jazmín Hernández, quien salió de su estado natal para escapar de la violencia generada por los grupos criminales, o los haitianos que tienen un año asentados en Tijuana a la espera de asilo y decenas de hondureños.

"Solo Dios sabrá lo que va a hacer allá con nosotros, pero son unos ingratos, viendo las ingratitudes que están pasando los bebés", aseguró a Efe el hondureño Wilfredo Garay, de 52 años y recién llegado a la ciudad con su mujer y dos hijos.

Este inmigrante hondureño, que perdió una pierna cuando un tren le pasó por encima en 2008 durante un intento de cruzar México, expresó su deseo de entrar a Estados Unidos para darle una mejor vida a su familia.

"No le vamos a robar nada a Donald Trump, vamos a trabajar allá y por un futuro mejor para los niños, es un asilo político", afirma Garay.

Sobre la perspectiva que tiene en México, el inmigrante señaló que es difícil porque los albergues están saturados y que no cuenta con recursos para pagar una habitación.

"Tenemos un mes que salimos de Honduras, acabamos de llegar pero estamos viendo aquí que están bien difíciles las cosas", sostiene Garay al tiempo que pide una oportunidad en Estados Unidos.

Jazmín, del sureño estado de Guerrero, asegura tener plena confianza en que logrará el objetivo de entrar a Estados Unidos para después dirigirse a Chicago (Illinois), donde le esperan sus familiares.

La política migratoria del presidente Trump ha provocado protestas de niños en Ciudad de México, de alcaldes estadounidenses y pronunciamientos de organismos sociales a favor de la situación de las familias separadas al cruzar la frontera.


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