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El objetivo del atentado era lograr que cayesen las acciones de la cadena Target para el hombre poder adquirirlas a bajo precio. (Bloomberg)

Miami - Un hombre, al que un jurado federal de Florida encontró culpable de intentar atentar en 2017 con explosivos en tiendas de la cadena Target en la costa este del país, fue condenado a 40 años de cárcel, informaron hoy medios locales.

Mark Charles Barnett, de 50 años, había sido declarado culpable en julio pasado de los cargos de "intento de incendio intencionado y de posesión y fabricación de un dispositivo destructivo".

El hombre fue arrestado en febrero de 2017 y acusado de fabricar diez bombas y camuflarlas en envases para alimentos con el objetivo de detonarlas en una serie de tiendas Target.

El objetivo del atentado era lograr que cayesen las acciones de la cadena y poder adquirirlas a bajo precio para luego revenderlas y obtener beneficios, según la demanda penal federal presentada en su contra.

La denuncia penal señala que Barnett, residente en la localidad de Ocala, ofreció a un amigo $10,000 para que pusiera paquetes de comida llenos de explosivos en tiendas Target en la costa este del país.

Pero el amigo, en lugar de acceder a la petición, alertó a la Policía.

Al parecer, Barnett armó al menos diez artefactos explosivos "ocultos en envases de artículos de alimentación que entregó a una fuente confidencial" a la que pidió que colocase los explosivos en estantes de tiendas de la cadena Target en Virginia, Nueva York y Florida.

También proporcionó al confidente una "bolsa con guantes, una máscara y una matrícula de coche para ocultar la identidad de la fuente" ante la ley, según una declaración jurada.

Sin embargo, el cómplice, con antecedentes penales por robo y en libertad condicional, "entregó los explosivos a las autoridades".

Un experto en explosivos determinó que los dispositivos tenía capacidad para "causar daños materiales, lesiones graves o incluso la muerte a personas cercanas al lugar de la explosión".

Según las autoridades, Barnett pensaba que el valor de las acciones de Target caería después de las explosiones y esto le permitiría "adquirir valores más baratos antes de un eventual rebote en los precios".

Barnett se encontraba en libertad condicional por un caso de delito sexual y otro de robo en 1992 en el momento de su detención.


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