Ricardo Bermúdez, becado por la Fundación Corazón Guerrero, se acaba de graduar del programa de Trabajo Social en la Universidad del Turabo, en Ponce. (Suministrada) (horizontal-x3)
Ricardo Bermúdez, becado por la Fundación Corazón Guerrero, se acaba de graduar del programa de Trabajo Social en la Universidad del Turabo, en Ponce. (Suministrada)

Nadie ha dicho que el camino es fácil, pero con empeño y con manos amigas, se puede lograr. Así lo ha demostrado Ricardo Bermúdez Sepúlveda, un joven puertorriqueño que se acaba de graduar con honor del programa de Trabajo Social en la Universidad del Turabo (UT), en Ponce.

Su vida no ha sido fácil, pero Ricardo decidió enfrentarlo todo y seguir hacia adelante.

Según este joven, el mayor reto durante sus años de estudios, fue el no contar con el apoyo de su madre, la cual falleció cuando apenas él era un niño, y el haber perdido súbitamente a su padre mientras cursaba su segundo año de universidad.

“A pesar de no tener a mi madre y a mi padre físicamente, estos han sido siempre mi norte y motivación para alcanzar mi meta. Ellos me inculcaron que estudiar es la herramienta más importante para tener éxito en la vida. Mi madre era profesora universitaria y mi padre trabajador social, y ambos estudiaron después de adultos, por lo que viví su esfuerzo para luchar por nuestro bienestar”, señaló Ricardo.   

Para él, los estudios en trabajo social contribuyeron grandemente en su superación, así como el contar con el apoyo de amigos y familiares y, especialmente, con la mano amiga de la Fundación Corazón Guerrero de Daddy Yankee, quien le otorgó una beca para que pudiera realizar sus estudios universitarios.

“Sin esta ayuda, posiblemente, no estuviera graduándome del bachillerato en Trabajo Social. El ser recipiente de la Beca de Corazón Guerrero no fue una casualidad. Tengo en común la visión de la Fundación con relación al desarrollo pleno del ser humano mediante la educación y también coincido con su fundador, Daddy Yankee, en el amor y la pasión que le tiene a la música como instrumento para transformar vidas”, comentó.

Ricardo aseguró que, el que la Fundación Corazón Guerrero le haya becado fue la motivación que necesitaba para continuar sus estudios ante tanta adversidad en su vida. “Si no hubiera sido por esta gran Fundación, posiblemente la historia hoy fuera distinta”, agregó.

Dijo Ricardo que en la vida lo importante es fijarse metas claras y ser perseverante, independientemente de las piedras que se nos crucen por el camino. 

“Tenemos solo dos caminos: no hacer nada y ser una carga y ser parte de los problemas de nuestro país o de lo contrario, luchar para salir hacia adelante y contribuir con el bienestar de nuestra gente. Yo decidí salir hacia adelante”, concluyó. 

Ricardo terminó su grado con 3.80 de promedio y completó todos los cursos para la certificación de Trabajador Social Escolar. A corto plazo, le gustaría trabajar en la Fundación Corazón Guerrero como muestra de agradecimiento. A mediano plazo, aspira a seguir estudios graduados en el área de producción e ingeniería de sonido, para integrar la música con el trabajo social y utilizarla como estrategia para un bien social. 


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