Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Luis Jorge Rivera Herrera (horizontal-x3)
Rivera Herrera es uno de los seis “héroes del ambiente” reconocidos en 2016 por la fundación, que incluyen a activistas de Camboya, Tanzania, Eslovaquia, Perú y Estados Unidos. (Teresa Canino)

WASHINGTON.- Por su defensa de la reserva natural del Corredor Ecológico del Noreste, el científico y líder ambientalista puertorriqueño Luis Jorge Rivera Herrera recibió hoy el prestigioso premio Goldman, considerado el más importante galardón sobre el ambiente a nivel mundial.

Al anunciar los ganadores de 2016, la Fundación Ambiental Goldman destacó que “Rivera Herrera ayudó a liderar una exitosa campaña para el establecimiento de una reserva natural en el Corredor Ecológico de Puerto Rico- una zona de anidaje para el tinglar que está en peligro de extinción- y para la protección del patrimonio natural de la Isla contra los proyectos dañinos de desarrollo”.

Rivera Herrera es uno de los seis “héroes del ambiente” reconocidos en 2016 por la fundación, que incluyen a activistas de Camboya, Tanzania, Eslovaquia, Perú y Estados Unidos.

“Aunque el premio es otorgado a un individuo, la realidad es que la protección del Corredor se debe al trabajo arduo de numerosas personas, particularmente de los miembros de la Coalición Pro Corredor Ecológico del Noreste”, indicó ayer Rivera Herrera, en una entrevista telefónica desde San Francisco (California), donde hoy se le entrega el premio.

Una segunda ceremonia tendrá lugar el miércoles en Washington D.C.

La fundación Goldman selecciona ganadores en representación de Europa, África, Suramérica y Centroamérica, Norteamérica, y las Islas e Islas Nación.

Puerto Rico cae en la categoría de Islas e Islas Nación.

Desde finales de 2015,  un representante de la fundación Goldman le dio a conocer  el premio, que incluye un respaldo financiero de $175,000 para impulsar proyectos ambientales.

Pero, fue la  organización ambientalista Sierra Club, en Estados Unidos,  quien le recomendó.

“Toda una sorpresa”, dijo.

Rivera Herrera, planificador y científico ambiental, ha estado desde 1999 en el frente de batalla del movimiento para proteger las cerca de 3,000 cuerdas de terreno entre Luquillo y Fajardo.

El corredor incluye las playas San Miguel, La Selva, Las Paulinas, El Convento y Colorá, de un alto valor escénico y natural.

Justo hace tres años, el gobernador Alejandro García Padilla firmó la ley que declaró toda la zona como reserva natural, incluido el 30% que está en manos privadas. La legislación inicial, aprobada en 2012, había dejado fuera los terrenos privados.

Alrededor del  70% de la reserva ya está en manos del gobierno de Puerto Rico, aunque la Coalición ha denunciado ventas del pasado hechas a precios sobrevalorados.        

“Las transacciones que se realizaron en el pasado son inválidas y no pueden ser utilizadas como ventas comparables. Este es un asunto que cobra más importancia ante la crisis fiscal a que se enfrenta el gobierno de Puerto Rico. Hoy más que nunca tanto el gobierno como los ciudadanos tenemos el deber de velar por el uso responsable de los fondos públicos”, sostuvo Rivera Herrera, en la entrevista de ayer con El Nuevo Día.

El dirigente ambientalista sostuvo que el gobierno “tiene que comprar el resto de los terrenos porque es la única forma de garantizar realmente que todo el corredor pueda ser manejado de forma integral”.

La meta, dijo, debe ser “el desarrollo de actividades ecoturísticas y turismo de naturaleza, como la Coalición ha propuesto por los pasados años”.

El premio le será entregado esta noche (8:30 p.m. hora de Puerto Rico), en una ceremonia en el Teatro de la Ópera de San Francisco a la que han sido convocadas 3,000 personas, incluidos líderes de las organizaciones ambientalistas más reconocidas del mundo.

La segunda ceremonia de reconocimiento se llevará a cabo la noche del miércoles en el edificio Ronald Reagan del Centro de Comercio Internacional en Washington D.C.

Su visita a la capital estadounidense incluirá reuniones con asesores del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, miembros del gobierno y funcionarios del gobierno federal.

Los demás premiados. Los otros ganadores del premio son Edward Loure, de Tanzania, por su lucha a favor de títulos de propiedad a comunidades indígenas; Leng Ouch, de Camboya, quien desde la clandestinidad documentó la tala ilegal de árboles en su país; Zuzana Caputova, de Eslovaquia, por su lucha contra un vertedero de residuos tóxicos; Destiny Watford, de Estados Unidos, por ayudar a derrotar en Baltimore (Maryland) los planes de construcción de una incineradora a menos de una milla de distancia de su escuela; y Máxima Acuña, de Perú, en reconocimiento a su activismo contra empresas mineras en su país.

La entrega del premio suele ser en una fecha cercana al Día de la Tierra, que se celebra cada 22 de abril.

Establecido en 1989 por  Richard y Rhoda Goldman, que fueron líderes cívicos y filántropos, el premio – seleccionado por un jurado internacional-, ha sido recibido antes por los ambientalistas puertorriqueños Alexis Massol (2002) y Rosa Hilda Ramos (2008).

Massol es el fundador de la reserva forestal comunitaria Casa Pueblo. Ramos lo ganó por su defensa del aire limpio en Cataño a través de la organización Comunidades Unidas contra la Contaminación (CUCO).


💬Ver 0 comentarios