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Kim Jong Nam (semisquare-x3)
El primer ministro de Malasia, Najib Razak, señaló que la prohibición a raíz de la muerte de Kim Jong Nam equivale a una toma de rehenes. (AP)

Kuala Lumpur, Malasia - Corea del Norte anunció el martes que vetó la salida de los ciudadanos malasios del país en un paso más de su agria batalla diplomática con Malasia tras el envenenamiento de Kim Jong Nam, el hermano del líder norcoreano caído en desgracia.

El primer ministro de Malasia, Najib Razak, señaló que la prohibición equivale a una toma de rehenes y dijo que su país respondería de inmediato haciendo lo propio con los norcoreanos en Malasia.

"Este acto aberrante, tomando a nuestros ciudadanos como rehenes, es una total falta de respeto a todas las leyes internacionales y normas diplomáticas", dijo Najib.

Estas medidas recíprocas intensificaron el distanciamiento entre los dos países, que comenzó con la investigación malasia por el extraño asesinato de Kim Jong Nam en una concurrida terminal del aeropuerto de Kuala Lumpur el 13 de febrero.

Antes el martes, la agencia de noticias oficial norcoreana anunció que Pyongyang prohibía la salida de ciudadanos malasios del país "hasta que la seguridad de los diplomáticos y ciudadanos (de Corea del Norte) en Malasia esté totalmente garantizada a través de la justa solución del caso ocurrido en Malasia".

Malasia busca a siete sospechosos norcoreanos. Se cree que tres de ellos, entre los que hay un funcionario de la embajada norcoreana, siguen en el país.

"He ordenado también al Inspector General de la Policía que impida que todos los ciudadanos norcoreanos en Malasia salgan del país hasta que aseguremos la seguridad de todos los malasios en Corea del Norte", explicó Najib.

Antes, funcionarios malasios dijeron que la medida afectaría solo al personal de la embajada norcoreana, pero después se amplió. La policía acordó brevemente el acceso a la embajada.

Se cree que en Malasia trabajan unos 1,000 norcoreanos. Antes del deterioro de su relación diplomática, Malasia era uno de los pocos países del mundo a los que los norcoreanos podían viajar sin visado. Como resultado, durante años fue un destino tranquilo para quienes buscaban empleo, educación y negocios.

El viceministro malasio de Exteriores, Reezal Marican, dijo a reporteros en el parlamento que hay 11 ciudadanos malasios en Corea del Norte: tres trabajando en la embajada de Malasia, dos en Naciones Unidas y seis familiares.

Corea del Norte dijo que los diplomáticos y ciudadanos malasios "podrán trabajar y vivir con normalidad en las mismas condiciones y circunstancias que antes" durante el periodo que dure la medida temporal.

Pyongyang explicó además que el embajador de Malasia sería expulsado, aunque ya había sido llamado a consultas en su país.

El hallazgo de Malasia de que se empleó agente nervioso VX, un arma química prohibida, para asesinar a Kim impulsó las especulaciones de que Coreadel Norte estaría de algún modo detrás del ataque. Los expertos sostienen que la aceitosa sustancia fue casi con toda seguridad producida en un sofisticado laboratorio de armas estatal, y se cree que Pyongyang posee grandes cantidades de armas químicas, incluyendo VX.

En la agresión, que fue filmada por las cámaras de seguridad del recinto, dos mujeres abordan a Kim por detrás mientras esperaba un vuelo y le restriegan algo por la cara. Según investigadores malasios, esa sustancia era VX y Kim, hermano por parte de padre de Kim Jong Un, murió en el plazo de 20 minutos.

Las mujeres, una vietnamita y otra Indonesia, están acusadas de asesinato. Ambas alegaron que se les hizo creer que estaban participando en una broma inocente.

A pesar de los crecientes rumores de que Pyongyang habría orquestado el incidente, Malasia nunca acusó directamente a Corea del Norte. Sin embargo, las autoridades norcoreanas dijeron que la investigación era parcial y exigieron la entrega del cuerpo.

Corea del Norte no reconoció que la víctima es familiar del líder del país y se refiere a ella como Kim Chol, el nombre que figura en el pasaporte diplomático que portaba en el momento de su muerte.

La custodia de los restos mortales es otro punto de fricción: Malasia asegura que tiene que realizar pruebas de ADB para identificarlos formalmente, pero Pyongyang señala que no tiene derecho a retener el cuerpo de un ciudadano norcoreano.


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