La cascada Las Paylas en Luquillo. (horizontal-x3)
La cascada Las Paylas en Luquillo. (GFR Media)

Puerto Rico está lleno de majestuosas cascadas que podrían ser tremendos sitios de turismo interno, ideales para darse un chapuzón veraniego.

Estos cuerpos de agua, en su mayoría, están situados en lugares poco conocidos, ya sea por falta de acceso y/o de exposición. El más que ha resonado, en los pasados 5 años, es Gozalandia en San Sebastián. Sin embargo, existen muchos otros que son sumamente espectaculares.

A continuación te presentamos siete cascadas que quizás desconocías para que salgas a disfrutar en familia.

1. Chorro de Doña Juana

El chorro de Doña Juana -que está situada en la colindancia de Ciales, Orocovis y Villalba- tiene una caída de 100 pies de altura aproximadamente. Al lugar llegan boricuas y turistas a darse un baño. Los predios de la tracción sirven para aparcarse, pero precaución porque el área es angosta. 

2. Salto Curet 

En Maricao podrás encontrar el Salto Curet. Los visitantes tendrán que caminar por 15 minutos para llegar a su destino, donde hay además una charca. En días de semana, el ambiente incita a la relajación porque no es muy recurrido.

3. Las Tinajas y Charco Frío 

Vegetación silvestre rodea la serie de charcas que son parte del río de Fajardo. Aquí atravesarás senderos y veredas -por lo que es recomendado utilizar calzado deportivo- para llegar a la primera parada, Charco Frío. Una piscina que tiene dos sogas para columpiarse.

Más adelante, encontrará Las Tinajas. El trayecto para llegar es mucho más retante a nivel físico, pero vale la pena. Aquí hallarás una chorrera natural de la que, probablemente, te querrás tirar más de una vez. 

4. Las Paylas 

El barrio Sabana de Luquillo esconde otra chorrera natural, Las Paylas, que termina en una charca no muy profunda, lo que permite que tanto adultos como niños disfruten. Para fácil acceso caminando, desde una propiedad privada, tendrás que pagar. 

5. Salto de Collores 

Derivado del río Guayo nace el Salto de Collores de Juana Díaz. Una cascada de 35 pies de altura aproximadamente y sobre 15 pies de profundidad. Rocas altas y bajas, que decoran el cuerpo de agua, sirven de trampolín para los atrevidos. El terreno es privado, pero el dueño permite acceso al público.

6. El Ataúd

Visible desde la PR-522 del barrio Garzas de Adjuntas, está El Ataúd. Uno de los charcos más concurrido en Puerto Rico. Tiene 45 pies de largo y 35 pies de profundidad. Las caídas y pozas de agua cristalina embelesan a cualquiera que visite. 

7. El Mangó

También en el pueblo de Adjuntas. Es recomendado llegar al lugar acompañado de un local, pues tendrás que atravesar varias fincas privadas del barrio Limaní. Solo así llegarás a la charca que, por su localización, es poco concurrida.


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