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Cinco problemas deterioran el principal recurso natural y turístico del país, pero el gobierno no hace valer la ley, según la investigación ISLA ¿SIN PLAYAS?

A media tarde de un domingo cualquiera, el ruido en isla Palomino es ensordecedor. Decenas de embarcaciones, algunas amarradas entre sí y otras directamente ancladas al fondo marino por falta de boyas, compiten por entretener con su música a los visitantes. El sonido es tan estridente, que la experiencia del pasadía se vuelve agobiante. Los ritmos varían, pero abundan el reguetón, la salsa y la bachata, que se mezclan con el olor a marihuana.


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