“El sistema actual es caro e  ineficiente. La gente tiene peores indicadores que países que gastan menos”, dijo Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico. (horizontal-x3)
“El sistema actual es caro e ineficiente. La gente tiene peores indicadores que países que gastan menos”, dijo Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico. (Xavier J. Araújo Berríos)

Justo cuando en el Congreso de los Estados Unidos se decide si se incluye a Puerto Rico en asignaciones federales que garanticen la supervivencia del Plan de Salud de Puerto Rico (PSG), así como de todo un sistema salubrista cuya estabilidad está amarrada a la suerte que corra la cubierta gubernamental, urge la necesidad de transformar un esquema que ya no aguanta más costuras.

“Tenemos un sistema que ya no es fiscalmente sostenible”, resaltó ayer el doctor Luis Avilés, vicepresidente del Consejo Multisectorial del Sistema de Salud de Puerto Rico.

Adscrito al Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y ratificado por un estatuto aprobado en diciembre de 2015, este organismo aboga por realizar un estudio actuarial que identifique cuál es el mejor modelo de salud para el país.

Su reclamo fue lanzado a finales del año pasado, cuando el Consejo presentó su primer informe, titulado Basta ya de parchos en el sector salud, en el cual insistieron en la  premura de hacerle cambios fundamentales, no cosméticos,  al sistema.

El fin del Consejo es estudiar  modelos de prestación de servicios de salud y de financiamiento para identificar cuál es el más adecuado para Puerto Rico.

Ayer, en una mesa redonda con El Nuevo Día, varios miembros del Consejo lamentaron que aún no se haya podido hacer el análisis ante la falta del dinero necesario para poder realizarlo, $500,000. 

Según el doctor Rafael Torregrosa, presidente del Consejo, los fondos que necesitan ya cuentan con el aval del presidente de la Junta de Supervisión Fiscal, José B. Carrión, así como del presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez.  Pero, dijo Torregrosa, no han recibido el dinero porque, con la aprobación del Plan Fiscal, esos fondos quedaron bajo la tutela de la agencia interesada, como ha sucedido con todas las asignaciones especiales. En este caso, los fondos están bajo la tutela del Departamento de Salud, dijo.

Pero el portavoz de prensa de la Junta, José Luis Cedeño, dijo a este diario que Carrión se reunió con miembros del Consejo  para discutir el asunto y que pudo haberse expresado verbalmente a favor del estudio, pero que la JSF no ha recibido una petición oficial para el uso de fondos públicos para hacer este análisis actuarial.

No fue posible conseguir una reacción del presidente cameral  a través de su portavoz de prensa, Raúl Colón; ni del secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, mediante el director de comunicaciones de Salud, Eric Perlloni.

“Si no vamos a tener la ayuda (del gobierno) y no retomamos estos acuerdos, esto es un llamado a todos los sectores del país para que financien el estudio”, dijo Torregrosa, quien resaltó que el gobierno federal ha enfatizado en la importancia de que se cuente con la participación de quienes tienen participación en el sistema, lo que, dijo, justifica el insumo de organismos como la Comisión.

Buscando la eficiencia

RAND, una corporación que se dedica a hacer investigaciones que ayuden a impulsar soluciones y cambios de política pública, sería el organismo encargado de hacer el estudio actuarial.

Este analizaría tres modelos de salud: el actual, el que el gobierno propone para iniciar el próximo año y uno basado en un  seguro de salud universal con pagador único.

“La idea es calcular cuál es el modelo más eficiente. Cuál, por menos dinero, abarca (cubre) a más personas, y cuál es el más eficiente de los tres”, dijo Torregrosa.

La meta principal, recalcó, es crear una estructura para un nuevo sistema de salud que haga mejor uso de los fondos públicos y sea mejor que el actual.

Para demostrar el deterioro en que se encuentra el sistema de salud, el dentista mencionó que  ni los $6,400 millones que se le asignaron a la Reforma de Salud a través del Obamacare lograron comprar una mejor salud para el pueblo o provocar una mayor satisfacción en la clase médica y evitar su continua fuga.

“Tenemos que buscar un modelo más eficiente. Por eso es tan importante el estudio que lo identifique”, subrayó.

Según Torregrosa, el análisis actuarial que realizaría RAND tomaría un año en completarse, aunque, a los seis meses, ya habría resultados preliminares.

Para hacer el estudio, se necesita, entre otra información, la cantidad de personas con seguro  de salud en el país, los gastos adicionales o deducibles de los asegurados y el gasto total de salud a nivel gubernamental.

Un sistema más organizado

Para poder cambiar el modelo  de salud Puerto Rico, necesitaría una dispensa del gobierno federal. Además, se tiene que enmendar el “Medicaid State Plan”, declaración oficial que describe la naturaleza y alcance del programa Medicaid en el país.

El plan actual establece que el modelo de la Reforma esté basado en uno de cuidado coordinado, con la intervención de compañías aseguradoras para asumir el riesgo del rol administrativo.

El Consejo Multisectorial de  Salud resalta la importancia de cambiar la estructura a un modelo de salud universal, y, en su búsqueda de un modo de financiamiento más adecuado,  barajan la posibilidad de instaurar el pagador único.

Un modelo de salud universal garantiza una cubierta básica de salud a todos los residentes de un país. Un sistema de pagador único se refiere a cuando una agencia o entidad, generalmente de carácter público, se encarga del financiamiento del sistema de cuidado de salud. Entre sus beneficios, se destaca reducir costos administrativos y eliminar ganancias que las aseguradoras —que actúan como intermediarias— agregan a la prestación de servicios de salud.

“Un seguro de salud universal es un sistema más organizado y planificado”, dijo el doctor Víctor Ramos, presidente del Colegio Médico y vicepresidente del Consejo Multisectorial de Salud.

Además de bajar los costos administrativos del sistema, Ramos resaltó cómo con este modelo se fortalecerían también  los esfuerzos de prevención y manejo de las condiciones de salud.

El galeno resaltó que  una cubierta universal no eliminaría a las aseguradoras, ya que los que quieran servicios adicionales a la cubierta básica que ofrecería el gobierno  podrían comprar una póliza privada complementaria.

Avilés, catedrático de la Escuela de Salud Pública del RCM y secretario del Consejo, recordó que en 1974 ya se había advertido la necesidad de encaminar el modelo de salud del país a uno de cubierta universal.

Una comisión creada ese año, a cargo del doctor Juan Aponte,  identificó algunas de las fallas que enfrentaba entonces el sistema, entre estas, “fragmentación del cuidado”, “mala distribución de los recursos”, “aumento excesivo en costos” y “falta de controles efectivos que aseguren cuidado de alta calidad”.

“Al igual que se dijo entonces, no podemos esperar que las condiciones económicas mejoren para implementarlo (un seguro de salud universal). Ya tenemos 40 años de atraso”, dijo Avilés.

“Esta discusión tiene que darse paralelo a los esfuerzos (en el Congreso) para conseguir más fondos (para el sistema de salud de Puerto Rico)”, manifestó Torregrosa.

Mejor salud

Que el sistema de salud de Estados Unidos haya figurado en las pasadas dos décadas en la última posición  en comparación con otros 10 países ricos del mundo (Reino Unido, Suiza, Holanda, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia, Canadá y Alemania) es señal de que el modelo debe cambiar.

Así lo advirtió el doctor Ibrahim Pérez, analista en salud, quien destacó cómo los países más saludables del mundo tienen un sistema de salud universal. “Ese es el mejor testimonio de que funciona”, dijo.

Según el galeno, un sistema universal de salud es uno más inclusivo, equitativo, barato y con mejores resultados, además de haber demostrado ser  exitoso en más de 40 países, la mayoría capitalistas y democráticos.

“Tenemos la zapata para ensamblar un sistema universal en el que nadie quede excluido, con el que protejamos a los más vulnerables, en el que nos ajustemos a los recursos que tenemos como país pobre, donde concentremos nuestros esfuerzos en promoción de la salud y prevención”, dijo.

Pérez resaltó que un sistema universal de salud podría variar desde uno gubernamental, como el que opera el Reino Unido desde 1948, hasta uno privado como el creado en Suiza en 1994.

Resaltó que este modelo mejora la salud y controla los costos, además de que dotaría a  toda la población de un seguro de salud.


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