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La Diócesis  de Arecibo es foco de una investigación de la Iglesia Católica por escándalos sexuales que involucran a sacerdotes y seminaristas, muchos  de ellos ya destituidos o suspendidos por las autoridades eclesiásticas.

La situación se había mantenido en silencio hasta que se supo de la fulminante destitución del exnuncio apostólico para República Dominicana y Puerto Rico, Josef Wesolowski, quien es investigado por las autoridades del vecino país y del Vaticano por abuso sexual de menores.


Wesolowski visitaba con frecuencia a Puerto Rico y llegó a pernoctar en la Diócesis de Arecibo, según contaron a este diario feligreses de la Iglesia San Martín de Porres en esa ciudad.   

Los escándalos sexuales que involucran a sacerdotes pederastas ha sido uno de los mayores dolores de cabeza de la Iglesia Católica a nivel mundial en los últimos años y le ha costado millones de dólares en demandas  presentadas por las víctimas. 

En Puerto Rico, denuncias de laicos católicos inconformes porque sus quejas no eran atendidas por las autoridades eclesiásticas aquí provocaron que un visitador apóstolico de El Vaticano viniera a  la isla en 2010 para investigar delitos eclesiásticos de índole sexual en la Diócesis de Arecibo.   

Esa investigación provocó la destitución de por lo menos cuatro sacerdotes,  el cierre del Seminario Jesús Maestro en Arecibo y la expulsión de nueve seminaristas. Fuentes atribuyen la rápida salida del monseñor Iñaki Mallona como obispo de Arecibo a que no tomó acción con las quejas constantes que recibió por esta situación.   

Los testigos que fueron entrevistados en Puerto Rico recibieron una citación de un  vicario judicial que precisaba que serían preguntados “sobre hechos que se investigan por la presunta comisión de delitos contra el Sexto Mandamiento del Decálogo por parte de algunos miembros del clero de la Diócesis de Arecibo, delitos conexos y otras presuntas irregularidades”, según copia de la citación. 

 El sexto mandamiento establece que no se cometarán actos impuros. 

Como parte de esa investigación, el  padre Pedro Miguel Funes, un experto en derecho canónico que lideraba los esfuerzo de El Vaticano contra la pederastia, visitó a Puerto Rico. Funes dirigía la oficina encargada de investigar, llevar a juicio y condenar a los sacerdotes pederastas.

Suspensión preventiva

Un escándalo que todavía está vivo en  la Diócesis de Arecibo involucra al sacerdote José Colón Otero, quien fue suspendido “preventivamente” de sus funciones como párroco de la Iglesia San Martín de Porres, mientras se investigan denuncias de índole sexual en su contra. 

Las denuncias contra Colón Otero se remontan al 2007,  cuando el entonces vicario parroquial de la Iglesia San Martín de Porres, José Pío González Garavito,  presentó una querella ante el obispo Mallona en la que informó un patrón de “conducta impropia”  de Colón Otero “con jóvenes varones que frecuentaban y pernoctaban la casa parroquial de San Martín de Porres”. 

 Este diario tuvo acceso a una declaración jurada de 27 páginas en las que González Garavito narra irregularidades  presuntamente cometidas por Colón Otero. Mencionó que jóvenes que pernoctaban en la casa parroquial a la mañana siguiente se mantenían cabizbajos cuando se topaba con ellos.    

“Quisiera que quedara constancia de mi preocupación por nuestra Iglesia dejando claro la mediación permanente que se ha hecho por parte de presbíteros y laicos que se han presentado ante usted y que han hecho diligencias buscando en todo momento que el asunto sea resuelto extrajudicialmente, evitando con ello el escándalo público”, escribió González Garavito a Mallona en un escrito en el  2009.  Presionado por las represalías que tomaron en su contra las autoridades eclesiásticas, González Garavito abandonó la Iglesia Católica para unirse a la Iglesia Episcopal. 

Otra denuncia pendiente contra Otero Colón la hizo  el feligrés Luis Jaume Andújar, quien declaró bajo juramento que vio al suspendido sacerdote Colón Otero besando y tocando lo genitales de un seminarista. A raíz de esa declaración, Colón Otero y Jaume Andújar tuvieron un altercado que terminó en los tribunales por alteración a la paz. Jaume Andújar pagó una multa de $50 porque  prefirió ir preso antes de retractarse o pedir disculpas al sacerdote, supo este diario.  

Colón Otero, por su parte,  negó ayer las denuncias en su contra en una nota aclaratoria. Indicó que “no he tenido ni tuve ni tendré relación de amistad con el nuncio acusado” y que “nunca he sido acusado por ningún monaguillo ni menor de edad alguno”.

Sostuvo que desde que Jaume Andújar salió culpable en el caso de alteración a la paz comenzó una campaña de descrédito en su contra. 

“Toda mi vida ha sido un libro abierto. Toda la prueba la pongo a disposición de quien quiera”, dijo Colón Otero.

Denuncian represalias

Por su parte, Mayra Méndez Toledo, una laica católica que se ha dado a la tarea de investigar este asunto en la Diócesis de Arecibo, dijo ayer que ha sido testigo del encubrimiento y persecución de la Iglesia Católica en contra de las víctimas de abuso sexual y testigos en esa diócesis.   

“No hay una pastoral de fe para llevar  a esas personas otra vez a la Iglesia, se les sigue pisoteando su dignidad para que no hablen, se expulsan de sus parroquias, de sus ministerios en los que trabajan para que queden silenciados. Si es necesario que yo le dé cara visible a esta  situación, yo, Mayra Méndez Toledo, doy la cara”, expresó la mujer.

 Méndez Toledo insistió que este problema no se resuelve con encubrimiento. “El asunto de abuso de menores no es un asunto religioso. Somos los laicos llamados a resolver este problema porque la Iglesia no ha demostrado que lo puede afrontar”, sostuvo. 

Habla el obispado

Mientras, el  obispo de Arecibo, Daniel Fernández Torres, no estuvo disponible para reaccionar ayer porque se encuentra fuera de Puerto Rico.  Pero la Diócesis de Arecibo tiene “una política de cero tolerancia contra el abuso en unión con la Iglesia Universal”, dijo Vivian Maldonado, directora de Comunicaciones de la diócesis arecibeña. 

“Esta política establecida por monseñor Fernández Torres desde que asumió el cargo como obispo abarca todos los niveles de la estructura diocesana, con la prevención y la acción. Nuestro lema es que el abuso sexual es asunto de todos, por lo que un solo caso es demasiado”, dijo Maldonado. 

Indicó que como parte de esa política en la Diócesis de Arecibo se ofrecieron más de 30 talleres preventivos en parroquias y colegios, abiertos a toda la comunidad, en un esfuerzo colaborativo con la Policía  y el Recinto de Arecibo de la  Universidad Católica.

También señaló que los casos que se citan en diferentes medios son anteriores a la llegada de Fernández Torres a Arecibo.


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