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La risa del pequeño Jesús era contagiosa. La alegría que mostró a las decenas de voluntarios que ayer acudieron al Hogar Niñito Jesús, en San Juan, parecía hacerle olvidar el maltrato que una vez vivió en lo que llamó hogar.

Los 22 menores de siete años que viven en este Hogar celebraron ayer su fiesta de pascua junto al pequeño Jesús, a quien se le cambió el nombre para proteger su identidad. Tenían la carita pintada. Un bizocho en forma de conejo, dulces, casa de brinco, regalos y el personaje de un conejo. Vestían camisetas con el mensaje te voy a llenar la cara de besos. Los adultos se afanaban en dibujar sonrisas en esas caritas.

Se trató de la actividad Casa Abierta que celebran una vez al año. Los grandes ausentes fueron el alcalde de San Juan, Jorge Santini, y la secretaria del Departamento de la Familia, Yanitsia Irizarry, ambos fueron invitados, confirmó Dafne Barbeito, presidenta de la Junta de Directores de la institución.

La Casa Abierta era para hacer saber que el Hogar, inaugurado en 1993, tiene problemas económicos, indicó Margarita Miranda, miembro fundador. La operación del Hogar requiere un presupuesto anual de $700 mil. El gobierno provee un 30% de ese dinero a través de fondos legislativos, del Departamento de la Familia y de Justicia.

La ayuda de municipio de San Juan es cero, aseguró Barbeito. “No habido respuesta (del municipio)”, indicó.

El costo por las atenciones a cada niño lo estiman en $2,100 mensuales. El dinero que no aporta el gobierno lo tiene que buscar en aportaciones del sector privado y actividades de recaudación de fondos.

Barbeito destacó la contribución que hacen unos 38 voluntarios que acuden a esta institución. “Si no es por esos voluntarios el proceso todavía sería más cuesta arriba”, describió.

Carlos Olivencia, miembro de la Junta de Directores del Hogar, explicó que un 75% del presupuesto está destinado al pago de nómina. “Cortar ese gasto no es lo que queremos”, dijo. Explicó que para subsistir ajustan los gastos, como el que tienen por del servicio de energía eléctrica.

El Hogar, identificado como un albergue de emergencia que recibe niños maltratados, espera por un técnico de deportes que enseñe a los menores destrezas de juegos. También tiene entre sus necesidades el conseguir un maestro de música. Para conseguir esos dos empleados realizan esfuerzos con las agencias concernidas.

Barbeito explicó que son una institución que recibe niños maltratados y abandonados, pero el porcentaje mayor de maltrato es negligencia. También les llegan menores abusados sexualmente.

Resaltó que resulta difícil adaptar estos niños a un modo de vida que no sea el maltrato al que estuvieron acostumbrados. “Poco a poco van abriéndose a lo que es el amor, el cariño, la disciplina. Se van dando cuenta que lo que tenían no era lo correcto y se le da una oportunidad para que vean el futuro de otra manera”, dijo. 


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