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La villa pesquera de Crash Boat no podrá reconstruirse en el lugar tras el impacto del huracán María. (Vanessa Serra Díaz)

A más de seis meses del paso del huracán María, solo cerca del 50% de las villas pesqueras en las zonas costeras del país funcionan parcialmente. Mientras, los estimados en pérdidas a nivel gubernamental ya alcanzan los $3.8 millones, confirmó el Departamento de Agricultura.

El panorama para las villas pesqueras no es alentador. Algunas de estas estructuras fueron pérdida total, otras aún no cuentan con electricidad ni equipo para el almacenaje y la venta del producto. Hay muelles que están inservibles y los pescadores –aquellos que no formaron parte de la ola migratoria– carecen de embarcaciones e instrumentos de pesca.

La villa pesquera que ubicaba en la playa Crash Boat en Aguadilla ya no existe. Allí, no solo el edificio fue arrancado por las embravecidas marejadas, sino que ya no están las condiciones geográficas para reconstruir en el lugar.

“Están vendiendo la pesca fresca cuando llegan a la villa, lo hacen por pedido… es lamentable, porque ya no se va a poder construir allí”, expresó Carlos Rodríguez, secretario auxiliar de Inversión y Comercialización Agrícola del Departamento de Agricultura.

En las villas pesqueras de Arroyo y Loíza aún no hay electricidad. Mientras, en Ponce hay un serio problema de acumulación de sedimentación en el área por la que entran y salen las lanchas, lo que dificulta el trabajo diario.

“Visité la de Salinas y también recibió daños. Están funcionando como a un 25% a 30% y nosotros estamos en un 45%”, señaló Miguel A. Ortiz, vicepresidente de la Federación de Pescadores de Puerto Rico y Defensores del Mar (Fepdemar), en referencia a la villa pesquera de Guayama.

En otros casos, como en la villa pesquera de Cataño, se han hecho mejoras, pero quedan reparaciones por hacer en el tablado, el lavadero y la rampa para entrar y retirar las embarcaciones.

Mientras, la villa pesquera de Rincón, en el barrio Barrero, también quedó prácticamente destruida. “Los pescadores seguimos trabajando como mejor podemos, pero ahora mismo no tenemos facilidades. Estamos tratando por nuestros propios medios de levantar algo en lo que nos quedó, pero se nos está haciendo un poco cuesta arriba”, expresó Nelson Crespo, presidente de la Asociación de Pescadores de Pargos de Profundidad.

Crespo dijo que están planificando habilitar un área en los altos de las casetas de los pescadores.

La villa pesquera de Rincón agrupa a unos 60 pescadores del área noroeste. “Estamos a la espera porque el edificio le pertenece a Agricultura y no sabemos qué decisión van a tomar, si la van a demoler o dar un lock down”, señaló Crespo al agregar que tres pescadores de la zona emigraron y otros se han ido a trabajar temporeramente con FEMA.

Según datos del Departamento de Agricultura, para febrero de 2018, en el 80% de las 40 villas pesqueras que hayen la isla, la producción de pescados se había reducido en un 81% en los meses posteriores a María. La producción de mariscos, en un 75%.

Rodríguez explicó que las estructuras en las que ubican las villas pesqueras le pertenecen al Departamento de Agricultura, pero son administradas por asociaciones, empresarios o municipios. “Es parte del contrato que ellos le den buen uso a las facilidades y mantenimiento”, dijo.

Juan Cortiña, pescador de Cataño, señaló que las mejoras que ha hecho el municipio de Cataño en la villa pesquera que administra se concentran, principalmente, en la zona en la que están los restaurantes y las pescaderías. No obstante, el área a la que los trabajadores llegan a descamar los mariscos, así como parte del tablado, requieren mejoras.

“Mira dónde están limpiando el pescado”, dijo al señalar un zafacón plástico con una tabla en madera en la que limpian los peces.

Al momento de nuestra visita, el lavadero no era funcional. Dijo que lo habían arreglado, pero las altas marejadas a principios de marzo lo volvieron a destruir.

A paso lento

Ortiz indicó que aunque el Departamento de Agricultura ha contabilizado los daños –estimados en $3.8 millones– aún no se han realizado mejoras mayores en los edificios a la espera del pago de las aseguradoras.

Tampoco se ha entregado la ayuda prometida a los pescadores, aseguró. “No han recibido ni un centavo para poder desarrollar su pesca, arreglar su embarcación o tener un arte de pesca”, sostuvo el vicepresidente de Fedepmar, entidad que agrupa a unas 10 villas pesqueras.

En Guayama, contó, los mismos pescadores iniciaron la reparación del muelle con materiales que recuperaron tras el huracán. Al final, dijo, la agencia les entregó 45 tablones de madera para culminar el trabajo.

“Llegó Semana Santa y no pasó nada. Estamos como empezamos. Eso es lo que les molesta a los pescadores. Ya no creen en el Departamento porque dicen una cosa y hacen otra. La burocracia no deja que la ayuda llegue a los pescadores. Las nasas no se hacen de hoy para mañana, conlleva un trabajo fuerte”, lamentó Ortiz.

Para cuándo las ayudas

Rodríguez indicó que la agencia ha destinado $400,000 en incentivos para los pescadores que, al final del día, son el motor de las villas pesqueras.

Ese dinero será invertido en la compra de materiales para que puedan desarrollar su equipo de pesca. “Lo que queremos es tratar de llevar la industria pesquera a lo que estaba antes”, señaló Rodríguez.

Como parte del equipo a adquirirse está el alambre para construir las nasas, trampas para la captura, principalmente, de crustáceos y mariscos.

Explicó que ya recibieron tres cotizaciones de compañías en Estados Unidos que suplen el alambre, ya que en Puerto Rico no está disponible, dijo. “A los buzos vamos a tratar de darles parte del equipo que utilizan enla pesca como tal”, detalló Rodríguez.

Mientras, a aquellos que se dedican a la pesca de palangre, un arte de pesca con anzuelos, la idea es entregarles unos valespara que puedan adquirir el equipo en tiendas locales.

Reconoció que, en un inicio, se planteó la posibilidad de invertir los fondos disponibles en la compra de congeladores y generadores eléctricos, pero tras una consulta con los pescadores se determinó que era mas útil darle la ayuda directa al trabajador.

No obstante, hizo la salvedad de que el incentivo estará disponible solo para aquellos pescadores registrados y que lleven las estadísticas en el Laboratorio Pesquero del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

El funcionario sostuvo que la ayuda puede tardar en llegar entre dos y tres meses adicionales. “Una vez tengamos el pedido, vamos a estar visitando villa por villa para orientarlos y darles las ayudas”, aseguró Rodríguez.

“El único huracán que puede tumbar a nuestros agricultores y pescadores es el consumidor. En la medida que el consumidor patrocine lo productos de aquí, ellos van a seguir teniendo éxito”, enfatizó Rodríguez.

Juan Capella Noya, asesor legal de Fedepmar, mencionó que uno de los reclamos constantes de la organización hacia Agricultura y Recursos Naturales, dependencia responsable de desarrollar e implementar el marco regulatorio de la industria, ha sido desarrollar propuestas conjuntas para acceder a los fondos federales disponibles.

“Ir con una sola voz y en la medida posible no solamente reparar las villas sino que reconceptualicemos cómo queremos reparar y reconstruir esas villas”, planteó el abogado.


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