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En una esquina de la cancha bajo techo del residencial Sierra Linda, de Bayamón, un grupo de adolescentes bailaba ayer al ritmo de la música de un videojuego. A su lado, una docena de niños se lanzaban pequeños sacos de arena de un lado a otro, mientras que el resto de la cancha era ocupada por  dos enormes esferas de plástico con niños dentro.

Las risas y la algarabía eran la orden del día.

Y esa era precisamente la intención de la organización Familias Capaces, Inc, quienes ayer celebraron el cierre de sus talleres a niños y adultos en los residenciales Sierra Linda y José Celso Barbosa en Bayamón,  con el evento “Pasándola Chillin en Familia”.

Voluntarios a la entrada de la cancha se aseguraban que ningún menor de edad entrara solo a la actividad, solo podían pasar si estaban acompañados por sus padres o encargados.

“Lo que queremos hacer aquí es unir a las familias. Esto no es un cuido para que los niños vengan solos, queremos promover que los padres pasen tiempo con sus hijos”, explicó la directora ejecutivo de Familias Capaces, la doctora Aysha Concepción Lizardi.

La organización sin fines de lucro se dedica a ofrecer servicios sicológicos en comunidades de escasos recursos.  Llegaron a Sierra Linda y Barbosa en octubre pasado, dos meses antes que la desgracia tocara de cerca al primero de los residenciales.

El 28 de diciembre del año pasado, un niño murió y otros dos resultaron heridos luego de ser atropellados por un conductor ebrio que subió su guagua por una acera al rebasar una caravana en contra de los disparo al aire. Uno de los niños heridos fue Christian Clemente, de 11 años.  Para Christian, las secuelas emocionales de esa noche fueron mucho más fuertes que las físicas.

Su madre, María Cosme, relata que los servicios sicológicos individuales que ha recibido su hijo le han ayudado a salir adelante después “de lo que pasó”, señaló.

“Él ha podido aprovechar estos talleres, lo veo más motivado. Él es un nene bien inteligente, es de excelencia académica, y las terapias que le han dado le han ayudado mucho porque yo pienso que yo no podría haber pagado unos servicios así”, expresó Cosme.

Por su parte, Joyleen Tapia reconoce que los talleres de disciplina preventiva y comunicación que ha tomado le han ayudado a ser una mejor madre para su hijo Juriel, de 6 años.

“Ya yo no le grito. (Cuando empecé en los talleres) él estaba en primer grado y había empezado a copiar conductas.  Él estaba bien fuerte y en lo que me ayudó mucho el taller fue en la comunicación con él.  Ahora le digo las cosas y él responde, ha mejorado hasta las notas porque la relación entre nosotros ha mejorado”, aseguró Tapia, resiente del contiguo residencial Barbosa.

Para la presidenta de la junta de residentes de Sierra Linda, Luz María Millán, el servicio que realiza Familias Capaces ha transformado su comunidad.

“Ahora tú ves a la gente más motivada, ves que la gente sale y comparte.  Los niños juegan unos con otros y los más grande... comparten, ya se dan cuenta que pueden compartir de otra forma que no sea peleando y guerreando”, expresó Millán.


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