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La presencia de mangostas infectadas de rabia en Puerto Rico es un problema generalizado que no suele reportarse públicamente, pero provoca que personas tengan que ser atendidas en salas de emergencias todos los meses.

“Los casos (de emergencias por mordidas) de mangostas pueden variar entre uno y tres al mes. Puede haber meses en que no llegue ninguno, o como en julio, que entre finales de julio y principios de agosto ya hemos recibido tres”, informó ayer a este diario la enfermera Tamara Torres, encargada de control de infecciones del Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) de Manatí.

Indicó que este CDT es el centro colaborativo de vacunación contra rabia que tiene el Departamento de Salud en esa zona. Le sirve a residentes de Manatí, Barceloneta, Morovis, Florida, Ciales, Vega Baja y Vega Alta. Su directora ejecutiva, la licenciada Carmen Bonet, aseguró que también se atienden casos de otros municipios si es necesario.

Este tipo de casos, de los que la semana pasada trascendió el de un infante mordido precisamente en Manatí, es atendido por la división de salud ambiental del DS, pero ayer no fue posible entrevistar a su secretaria, Mayra Toro Tirado, por esta encontrarse fuera del país según indicó la portavoz de Salud, Margarita Casalduc.

Aunque la población de estos animales en la Isla parece ser un misterio según indicaron el experto en animales del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, Angel Atienza; el coordinador de la Policía de Puerto Rico para manejo y maltrato de animales, agente Rafael Flores; y el supervisor de la Policía Ambiental de Manatí, sargento ambiental Carlos Cardona; sus avistamientos son frecuentes.

“Nos llaman una o dos veces al mes porque se le han metido a la casa”, reveló Atienza sobre la experiencia del centro de manejo de animales del DRNA en Arecibo.

“En Recursos Naturales tenemos un problema (de mangostas) en el proyecto de la cotorra puertorriqueña en el Bosque Río Abajo en Utuado”, lamentó.

“Diariamente patruyando vemos, yo te diría, como diez mangostas cruzando la carretera y se esconden. Ahora mismo en ese bosque ahí debe haber cientos de mangostas”, indicó por su parte Cardona, señalando una pequeña montaña ubicada detrás del cuartel de la Policía Municipal de Manatí.

El peligro, advirtió, es que según censos realizados en el pasado todas las mangostas que se han analizado en la isla grande del archipiélago boricua están infectadas con rabia.

Los consultados explicaron que los casos no trascienden públicamente porque no siempre interviene la Policía por no tratarse de delitos.

Las recomendaciones de los expertos fueron mantener las áreas verdes limpias, evitar dejar comida y bebida de mascotas en exteriores y colocar trampas para ardillas con alguna carnada como un huevo o arenca. Quien divise alguna se debe comunicar con el 9-1-1.


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