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Puerto Rico podría contar el año próximo con una planta de procesamiento y reciclaje de múltiples materiales, incluidos los metales que se obtienen de vehículos y enseres domésticos, y que con cierta frecuencia se acumulan como chatarra en ríos y áreas rurales.

En ruta hacia su establecimiento en la Isla, la empresa Hugo Neu Americas celebró ayer un conversatorio con el abogado ambientalista Robert F. Kennedy, hijo, y distintas organizaciones y líderes comunitarios sobre los problemas relacionados con el manejo de desperdicios sólidos.

Durante el encuentro, al que acudieron representantes de más de diez organizaciones e instituciones, los participantes discutieron la poca visión que existe sobre el reciclaje como actividad económica. “Dejemos de llamarle basura, es un recurso, y un recurso al que podemos sacarle dinero y (con el que podemos) crear trabajo, que tanto hace falta”, manifestó durante la reunión Jessica Seiglie, de la organización Basura Cero, que combate las propuestas para desarrollar proyectos de incineración en el país.

María Juncos, directora del Centro de Estudio para el Desarrollo Sustentable de la Universidad Metropolitana (UMET), sugirió a Kennedy mantener alianzas con entidades como la Cámara de Comercio para que promuevan el reciclaje como una oportunidad de negocio. “Hay muchas oportunidades de negocio en el reciclaje, pero no se dan cuenta”, afirmó Juncos durante la reunión celebrada en el Museo de las Américas, en el Viejo San Juan.

Kennedy, quien pertenece a la Junta de Directores de Hugo Neu, resaltó que la compañía busca incentivar el desarrollo de microempresas que permitan sostener el funcionamiento de la planta procesadora de reciclaje mediante la recolección de la chatarra que abunda en algunos puntos de la Isla.

A modo de ejemplo, indicó que vislumbran adquirir camiones para otorgarlos a empresarios que, a su vez, contraten el personal necesario para el recogido de esos desperdicios sólidos.

Al comentar brevemente los planes de la empresa, Kennedy indicó que Puerto Rico tiene más automóviles per cápita que cualquier otra jurisdicción en Estados Unidos, y no cuenta con suficientes lugares para disponer de ellos cuando cesa su vida útil. “Los puertorriqueños, si el carro deja de funcionar, no tienen nada que hacer con él”, dijo al destacar que eso provoca las acumulaciones de chatarra en lugares como ríos y terrenos boscosos, lo que genera serios problemas de contaminación.

“Los chatarreros (personas que se dedican a recoger, almacenar o vender chatarra) en la Isla no pagan lo suficiente para dar a la gente incentivos para que lleven la chatarra a sus establecimientos”, abundó el abogado.

Lisette Núñez, relacionista profesional de la corporación, indicó a este medio que aún se encuentran evaluando distintos mecanismos para incentivar el desarrollo de pequeños negocios ligados al reciclaje en la planta.

“El modelo va a ser pagar por el metal que reciba. Al hacer eso y hacerlo a precios más competitivos, estás creando un incentivo para que se creen negocios para ir recogiendo artículos chatarra... Se están evaluando distintas alternativas para incentivar la creación de microempresarios que apoyen (las operaciones) llevando el material”, explicó Núñez.

El proyecto de Hugo Neu Americas representaría una inversión de cerca de $80 millones, y crearía alrededor de 100 empleos directos. La planta estaría localizada en la PR-1, en Guaynabo.

La empresa todavía se encuentra en la tramitación de los permisos y confía culminar esa etapa durante este año para comenzar a edificar la estructura. Las obras de construcción se extenderían por un periodo de 12 a 18 meses, aproximadamente.

En el encuentro del domingo, también participaron representantes del Sierra Club, de la Corporación del Proyecto Enlace del Caño Martín Peña, de Amigos del Río Guaynabo, el artista Nick Quijano y la Escuela de Artes Plásticas, entre otros.

Kennedy se reunió el sábado con el gobernador Alejandro García Padilla, el presidente senatorial, Eduardo Bhatia, y con los alcaldes de San Juan y Guaynabo, Carmen Yulín Cruz y Héctor O’Neill, respectivamente, para discutir el proyecto.


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