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El 85% de esos empleados continúan laborando sin paga. (GFR Media)

Los ciudadanos en Puerto Rico no tienen que preocuparse por el flujo de alimentos hacia la isla en momentos en que continúa el cierre parcial del gobierno de Estados Unidos.

Líderes de organizaciones sindicales que laboran en los puertos han descartado rumores de que la importación de alimentos se afecte, ya que el personal que trabaja en esa operación continúa activo.

Eduardo Iglesias, presidente de la Unión de Marinos Mercantes en Puerto Rico, recordó hace unos días que la operación en los puertos está en manos de compañías privadas que no dependen del gobierno federal.

De esta manera rechazó mensajes que se han compartido en algunas redes sociales y en grupos de “chats” invitando a la gente a que vaya a comprar alimentos adicionales por una supuesta interrupción en las operaciones portuarias.

“Nosotros seguimos trabajando normalmente”, sostuvo Iglesias.

De igual manera, el personal que inspecciona la carga que llega desde afuera de Estados Unidos también continúa trabajando, aunque sea sin recibir salario.

El presidente del capítulo local que representa a esos oficiales, Hiram González, indicó que aproximadamente el 85% de esos empleados continúan laborando sin paga.

“Las ausencias han sido mínimas. No es como se dice en las redes, de que por el cierre va a haber escasez de comida. Aunque en una situación difícil, el trabajo se está haciendo”, recalcó González, presidente del Capítulo 188 de la Unión Nacional de Empleados del Tesoro (NTEU, por sus siglas inglés).

Ese sindicato representa a 425 empleados de inspección en la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés).

Explicó que los empleados se están presentando a trabajar porque entienden lo importante de su función, no solo para la “seguridad nacional”, sino por lo crítico del servicio para los ciudadanos.

De todas formas, describió un cuadro difícil en términos personales para los empleados, igual que lo han planteado los líderes sindicales de otras agencias federales en la Isla.

“Es bien fuerte. Los compañeros tienen una convicción y carácter de cumplir con su responsabilidad, pero es duro… cuando ya se va a perder un segundo cheque… empiezan los problemas… que si la gasolina para ir al trabajo y llevar los nenes a la escuela”, expresó González.

“Uno se pregunta cómo va a poner el plato de comida en la mesa para la familia, y el stress por las deudas”, afirmó.


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