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El promedio de asistencia económica recibida por los afectados por el huracán María es menor que nueve de los últimos 11 huracanes grandes que han pasado por jurisdicciones de Estados Unidos. Al lado, el pueblo de Comerío, uno de los más afectados. (horizontal-x3)
El promedio de asistencia económica recibida por los afectados por el huracán María es menor que nueve de los últimos 11 huracanes grandes que han pasado por jurisdicciones de Estados Unidos. Al lado, el pueblo de Comerío, uno de los más afectados. (David Villafañe)

Los damnificados por el huracán María en Puerto Rico han recibido asistencia económica que, en promedio, es inferior y en algunos casos hasta tres veces menos que la otorgada por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) a los afectados por ocho de los 11 ciclones de mayor y menor escala ocurridos en otras jurisdicciones de Estados Unidos desde el 2005, según datos de la propia dependencia analizados por El Nuevo Día.

Hasta el viernes, FEMA había otorgado $1,327,989,885.26 a 443,753 afectados por María en Puerto Rico, para un promedio de $2,992.63 por persona o familia.

Esa cifra es menor a la que recibieron los afectados por los huracanes Katrina en Lousiana; Harvey, Ike, Alex y Rita en Texas; Sandy, que afectó a Nueva York, Nueva Jersey, Pennsylvania y Maryland; Irene en Carolina del Norte; y Matthew en Florida.

Los únicos afectados por huracanes que recibieron menos ayuda que en Puerto Rico en el periodo revisado fueron las víctimas de los huracanes Wilma e Irma en Florida.

El Nuevo Día concentró su análisis en los huracanes más dañinos desde Katrina, que ocurrió en 2005. Con pérdidas estimadas en $95,000 millones, María -que tuvo vientos de hasta 155 millas, afectó a la totalidad de la isla de Puerto Rico, dejó a todo el país sin electricidad y dañó total o parcialmente cerca de 250,000 residencias-, es el tercer huracán más costoso entre los 11 analizados para este artículo.

Los $1,327,989,885.26 otorgados hasta el viernes representan la tercera suma más alta otorgada por FEMA, tras las asignaciones por Katrina, cuando los pagos a personas y familias sumaron $5,252,343,894.85, y las de Harvey, cuyos afectados recibieron $1,581,842,177.63.

Pero, cuando se analiza el promedio recibido por cada persona o familia afectada, los $2,992.63 ponen a Puerto Rico en la novena posición.

Para efectos de este artículo, se analiza la ayuda recibida por individuos y familias para reparar sus viviendas o compensar lo que perdieron dentro de estas. Otras ayudas que otorga FEMA, como asistencia para el pago de renta, alojamiento en hoteles o dinero para compra de equipo médico, no se incluyen en este cálculo.

Tampoco se incluye la asistencia de FEMA a los gobiernos estatales y municipales. El director de la agencia en Puerto Rico y el Caribe, Alejandro de la Campa, dijo la semana pasada que, en los próximos años, FEMA invertirá unos $30,000 millones en Puerto Rico.

Sustancial la diferencia

Los damnificados del huracán Sandy, que afectó zonas de la costa noreste de Estados Unidos en octubre de 2012, recibieron en promedio $8,608.20, lo cual, ajustado por inflación a febrero de 2018, equivale a $9,265.92, más del triple de lo recibido en Puerto Rico.

Los 738,318 damnificados por Katrina recibieron, por su parte, $7,113.93 por familia e individuo en promedio. Ajustado por inflación, esa cifra sería hoy $9,018.86, tres veces más que lo otorgado a los damnificados puertorriqueños.

Los afectados por Rita en Texas en el 2005 recibieron $2,453, lo cual ajustado por inflación sería hoy $3,073.47; los de Ike, también en Texas, en el 2008, recibieron $4,375.18 o $4,979.27, con el ajuste de inflación, y los de Álex en el 2010 en Texas recibieron $3,920.22, equivalentes a $4,473 con inflación.

Asimismo, los afectados por Irene en el 2011 en Carolina del Norte recibieron 3,645.22 ($4,006.39 de hoy); los de Matthew en 2016 en Florida recibieron $3,095.22 ($3,118.25 hoy) y los de Harvey, que arrasó Houston apenas unas semanas antes que María llegara a Puerto Rico, recibieron $4,249.50 en promedio, más de $1,200 que el promedio aquí.

Quienes único recibieron menos que Puerto Rico fueron los damnificados en Florida de Wilma en el 2005, con un promedio de $1,505.61, e Irma el año pasado, con $1,285.

39% de aprobaciones

En Puerto Rico abundan las historias a lo ancho y lo largo de la isla de individuos y familias que dicen que FEMA les denegó ayuda inexplicablemente, que le dieron asistencia insuficiente para reparar sus viviendas o que no entienden los criterios que se utilizaron para decidir el monto que les otorgaron.

Hasta el viernes, FEMA había aprobado apenas el 39% de las solicitudes de ayuda hechas desde Puerto Rico. La proporción de denegaciones varía enormemente en los casos de los huracanes analizados por El Nuevo Día, desde el 63% de aprobaciones a los afectados por Katrina, hasta el 17% de los que solicitaron ayuda por el huracán Ike en Texas.

El periodo para solicitar ayuda para paliar los efectos de María, que terminaba el 20 de marzo, al cumplirse los seis meses del fenómeno, fue extendido hasta el 19 de junio.

FEMA ha explicado que la mayoría de las ayudas se deniegan porque los inspectores de la agencia no consideran que las residencias tengan daños que las hagan inhabitables, porque los solicitantes carecen de documentación para probar que las estructuras son suyas o porque tienen la protección de otros seguros.

El portavoz de FEMA, Daniel Llargués, dijo que es erróneo comparar la asistencia a familias e individuos que se ha dado en Puerto Rico con la otorgada en otras jurisdicciones de Estados Unidos porque se trata de jurisdicciones con características socioeconómicas distintas.

Dijo, por ejemplo, que el costo de vida e ingreso per cápita en Texas y en Nueva York es muchísimo más alto que en Puerto Rico y que, por lo tanto, el costo de reparar viviendas en estos estados es mayor que aquí.

Antes de María, el ingreso promedio familiar en Puerto Rico era de$19,606, versus el de Texas, que es de $54,727 y el de Nueva York, que es de $60,741. En Carolina del Norte es de $50,584; en Lousiana, $45,146, y en Florida, $50,309.

“El costo de vida es diferente de estado a estado y de ciudad en ciudad. La mano de obra que se cobra es diferente de ciudad en ciudad y de estado en estado y mucho más si comparamos una ciudad como Nueva York, que es de las más caras para vivir”, dijo Llargués.

“Nos rehusamos a aceptar cualquier tipo de alegación, cualquier tipo de comentario, que indique que estamos discriminando contra Puerto Rico. Estamos ayudando, estamos proveyendo toda la ayuda disponible a los sobrevivientes del huracán María”, indicó el portavoz.

“El trato a los ciudadanos norteamericanos de Puerto Rico ha sido más que justo e inclusive en algunos casos supera la ayuda federal brindada a otros desastres declarados por FEMA”, agregó.

No existe un índice oficial de costo de vida en Estados Unidos, pero el presidente de la Asociación de Economistas de Puerto Rico, José Caraballo Cueto, dice que, a pesar de la disparidad en salarios, el costo de vida en Puerto Rico es similar a la mayoría de las ciudades en Estados Unidos, salvo las más grandes como Nueva York, Miami o Chicago.

“Un trato desigual”

Además, indicó, el costo de los principales materiales de construcción, entre estos la madera y el cobre, son fijados a nivel internacional y, por lo tanto, serían similares en Estados Unidos y en Puerto Rico. Hay un incremento, dijo, en el costo de la mano de obra en Estados Unidos en relación con Puerto Rico, pero no es del doble o triple, lo cual haría entender la disparidad en las ayudas otorgadas.

Para Caraballo Cueto, lo que significan los datos analizados por El Nuevo Día es que “las personas pobres, que son las más afectadas por los huracanes, por vivir en Puerto Rico y no en Estados Unidos, sufren un trato desigual”.

“Eso me parece bastante alarmante”, agregó Caraballo Cueto, quien es profesor en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Cayey. “La realidad es que, si la devastación en Puerto Rico es mayor porque las casas son más frágiles y allá (en Estados Unidos) las casas son más sólidas, debía darse más ayuda acá porque se tiene que construir más”, agregó.

La abogada Adi Martínez Román, quien como directora del Fondo de Acceso a la Justicia ha participado en decenas de entrevistas de damnificados inconformes con la asistencia recibida por FEMA, dijo que la disparidad en la asistencia se debe a que la agencia ha aplicado en Puerto Rico los mismos criterios que en Estados Unidos, a pesar de las diferencias económicas y culturales entre los dos países.

Eso, dijo, ha afectado el nivel de asistencia al que han tenido acceso los damnificados por María en Puerto Rico, que son, por lo general, mucho más pobres, habitan viviendas mucho más frágiles y a menudo no tienen la documentación mediante la cual probar que la vivienda por la que reclaman les pertenece.

“Por lo que nosotros hemos visto, ellos están utilizando los mismos estándares y criterios que han utilizado en otros estados”, dijo Martínez Román.

“FEMA no ha sabido incorporar las particularidades del caso de Puerto Rico a sus procesos y protocolos”, agregó la abogada, cuya organización asiste a personas en las apelaciones de las determinaciones de FEMA.


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